Los comics del Spider-Man ilegal mexicano

epre173.jpgSe podría decir que México fue el país más precoz en publicar las aventuras del trepamuros. Seis meses después de su aparición en USA, en 1963, contaba ya con sus comics traducidos gracias a editorial La Prensa, que también los distribuiría por Argentina, Chile, Uruguay, Perú, la comunidad latina en California y en la Miami anticastrista.
Desde su inicio tuvo una periodicidad mensual(en USA no la alcanzó hasta su quinto número), pero debido a su enorme éxito pasó en pocos meses a quincenal y posteriormente se producirían tres números al mes. Para poder cumplir con esta frecuencia de salida, bajo la cabecera de El sorprendente Hombre Araña se incluyeron otras series Marvel, como Los Vengadores o Tales to Atonish. Cuando estos títulos se independizaron y pasaron a publicarse de forma separada, los comics arácnidos no tuvieron más remedio que volver a ser mensuales.

Sin embargo, la marcha de Ditko de la strip y la llegada de Romita a la misma, con el consiguiente cambio de tono en las historias, supuso un auténtico bombazo en el país azteca. A esto se sumó la aparición de una tiras de prensa en los periódicos, realizadas por autores locales, que empujaron a un público más adulto a la búsqueda de los comics. La editorial que poseía los derechos se percató del filón que tenía entre manos, por lo que comenzó a publicar cuatro números al mes. Puesto que en USA, que proporcionaba el material, sólo aparecía uno, era imposible mantener el ritmo así que sólo se les ocurrió una cosa: iban a producir sus propias aventuras del cabeza de red, con autores nativos, a espaldas de Marvel y con un peculiar estilo, en el que el lado más sensual iba a tener su peso específico…

 

epe148.jpg

En la revista argentina sobre historietas Sonaste Maneco #2, de Octubre de 2004, apareció un intbajolamascara.universomarvel.comeresante  y extenso artículo sobre el tema de Fernando Ariel García, del que os ofrecemos un resumen que explica a la perfección en qué consistió este fenómeno.epre154.jpg
La Prensa realizó 44 episodios apócrifos del Hombre Araña, cuya colección se clausuró en medio de un éxito editorial sin precedentes en la historia editorial de México. Los motivos reales que llevaron al fin de la revista cuando atravesaba su mejor etapa comercial son contradictorios; y el tiempo transcurrido desde el cierre del Departamento de Historietas de la editorial, dificulta aún más el acceso a la verdad. En su momento, se dio por cierta una versión centrada en fuertes desavenencias legales y económicas entre La Prensa y Marvel, justamente por la realización de estos cómics apócrifos. Pero tanto Roy Thomas como Jim Shooter (responsables editoriales de la Casa de las Ideas) aseveraron desconocer la existencia de estas historietas mexicanas del Hombre Araña.

epre163.jpgNo obstante es seguro que, de haberlo conocido, la firma norteamericana hubiera impedido el desarrollo de estos comics, diferentes en muchos aspectos a los originales…
Vistas a la distancia, las historietas producidas por La Prensa no pretendían ceñirse al estilo Marvel, sino a la clásica tradición superheroica mexicana. Desde lo formal, se eliminó la interacción con el lector que con tanto humor mantenía Stan Lee, sobre todo desde los textos de apoyo. En su lugar, la voz cantante la llevaba un escueto narrador en tercera persona que todo lo sabe, todo lo aclara y todo lo simplifica. Los disparadores argumentales son variados, centrados en predecibles anécdotas autoconclusivas (formato prácticamente abandonado en los EE.UU.), completamente lineales, sumamente moralistas y ejemplificadoras. Con roles estrictamente predeterminados, los personajes muestran una psicología precariamente trabajada, donde sus acciones nunca desencadenan ningún tipo de reacciones que sacudan sus estructuras emocionales, uno de los recurrentes pilares dramáticos en la obra de Stan Lee.

Las referencias a la política exterior mantenida por el gobierno de los EE.UU. fueron convenientemente borradas de los diálogos. No existen alusiones a la Guerra Fría ni al Muro de Berlín. Y aunque las movilizaciones en contra de la guerra de Vietnam han sido eliminadas, puede verse una pequeña referencia a las protestas universitarias centradas en la discriminación racial, mal que le pese al Hombre Araña, que se muestra un tanto racista en sus comentarios: "¡Son negros y por la forma de actuar, parece que cometerán algún atraco, seguiré todos sus pasos!"
Como las ediciones de La Prensa no presentaban créditos (otra costumbre local), se desconocen los nombres de todos los involucrados en la confección de estas historietas apócrifas . Sí se sabe que el dibujante principal de las mismas fue José Luis Durán reemplazado en algunas ocasiones por Roberto Avila. De todas maneras, ambos artistas se vieron obligados a copiar figuras, cuadros y hasta secuencias enteras de sus pares norteamericanos. El resultado final de este experimento gráfico permitía la convivencia, a veces en la misma página, de estilos tan disímiles como los de John Romita (padre), Jim Steranko, Joe Kubert, Jack Kirby, Mac Raboy, Carmine Infantino, Neal Adams, Gene Colan, John Buscema, Steve Ditko, Al Williamson, Gil Kane y hasta de los más representativos dibujantes superheroicos mexicanos, los hermanos Rubén y Jorge Lara Romero.

Imaginad: en un ejercicio de corta y pega, los dibujos originales interactuaban con los apócrifos, como ocurrió con el Spidey obtenido de una portada de Romita, la del Amazing #73, que pasó a formar parte de la cubierta del #123 mexicano…

Comparamexico.jpg

Puesto que se alternaban historias "verdaderas", hechas en USA, con aquellas otras realizadas en su vecino del sur, se intentaba mantener algún tipo de coherencia. Un tanto extraña, eso sí…
epre128.jpg La continuidad, punto neurálgico del Universo Marvel, fue tratada de manera ambivalente en las historietas de La Prensa, debido seguramente a la cantidad de manos involucradas.  Lo único que se le pedía a los nuevos autores mexicanos era respetar la continuidad del arácnido. Es decir, evitar matar a un personaje, que la tía May no mutara en araña, que el héroe perdiera un brazo o cosas similares. Ceñidos a estas férreas condiciones, la primera historieta apócrifa presentó un muy bajo perfil: La muerte del Hombre Araña a manos de un nuevo villano, el Hombre de Hierro (sin relación con el homónimo alter ego de Tony Stark). Pero sus últimas páginas revelaban el verdadero final: Toda la aventura vivida no había sido otra cosa que un sueño. Con esta remanida vuelta de tuerca, La Prensa se garantizó cierta libertad creativa para jugar con el destino de los personajes, sin por ello interferir con el desarrollo oficial de los mismos. Las secuencias oníricas abusaron de los primeros cuatro apócrifos. A este deceso del Hombre Araña le siguió, inmediatamente, una segunda muerte del arácnido más famoso, esta vez ocasionada por el Duende Verde y la boda de Peter Parker y Gwen Stacy , también obstaculizada por el Duende.
El recurso se utilizaría por última vez para explicar un absurdo vuelco hacia la actividad criminal del trepamuros.

 

¿Y qué ocurría con todo el elenco de personajes secundarios?
epre180.jpg

El punto más flojo de todos los apócrifos es, sin ninguna duda, la errónea interrelación entre los personajes y su entorno, principalmente en todo lo que atañe al superhéroe protagonista. A lo largo de sus 44 aventuras mexicanas, Peter nunca se replantea su existencia como Hombre Araña. Y tampoco culpa a su otra personalidad por los problemas personales que le acarrea porque, sencillamente, no le trae ninguno. No hay discusiones con Gwen ni peleas con Flash Thompson; tampoco complicaciones laborales y, menos aún, económicas.
Al sur del Río Bravo, la vida le sonríe a Parker como nunca lo hizo en la Gran Manzana: Su tía May nunca se enferma, la Policía no lo persigue. ¡Si ni siquiera se le ve trasnochando para estudiar! Y a pesar de haber sido contratado como empleado a tiempo parcial del matutino de J.J. Jameson, en México Parker seguirá desempeñándose como fotógrafo free-lance de El Clarín (traducción del Daily Bugle) hasta que El sorprendente cierre sus puertas. Milagrosamente, en uno de los países con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza, el Hombre Araña logrará un envidiable ascenso social. Dependiendo de la semana, Peter habitará, él solo, un amplio y moderno
departamento, aunque en las páginas de Amazing ya se hubiera mudado al de Harry Osborn, que en realidad era solventado por su padre, Norman Osborn. En otras ocasiones, Parker compartirá la vieja casona suburbana de su tía May, que en los números estadounidenses había decidido irse a vivir a la casa de su amiga Anna Watson, para saltar luego a desempeñarse como ama de llaves en la casa del Doctor Octopus

El desarrollado sentido arácnido le sirve más para leer las mentes de sus adversarios que para alertarlo sobre un peligro inminente. Su agilidad y superfuerza se han visto drásticamente reducidas, bastando un sólo golpe para noquearlo, aún cuando el arácnido se encuentre en su mejor estado físico. De todas formas, su coeficiente intelectual parece ser el que más se ha deteriorado. En una ocasión, el Hombre Araña no se da cuenta de que ha estado colaborando con un falso Capitán América hasta que el émulo del Centinela de la Libertad se lo reconoce cara a cara. No sería nada grave, teniendo en cuenta que el anónimo profesor que se hace pasar por el Capi es tan fuerte, ágil y decidido como Steve Rogers, sólo que pertenece a la raza… negra!!! .
El aire latinoamericano le ha caído de maravillas también al resto de los protagonistas. Harry Osborn no tiene problemas con las drogas, y Flash Thompson se comporta como si nunca hubiera sido reclutado para pelear en Vietnam, desechando el trauma que le dejara su paso

epre170.jpgLógicamente, el hecho de que los autores -y el público al que va dirigido- tuvieran un origen y una cultura distinta a sus homólogos yankis, modificaba en algo a la strip
Como la mexicana es una sociedad predominantemente machista, en las aventuras apócrifas del Hombre Araña los personajes femeninos jóvenes (las madres o tutoras son un universo aparte y asexuado) se corresponden con los dos clásicos estereotipos populares de belleza y comportamiento. Por un lado, la mujer pura y casta, sometida bajo el peso de ancestrales mandatos familiares que imponen el recato y la mesura. Y por el otro, la femme fatale libre de ataduras morales, individualista, independiente y, por lo tanto, peligrosa.
Gwen Stacy pertenece al primer grupo. De participación escasa y muy secundaria en las aventuras, cumple a la perfección el rol de novia eterna y decente del protagonista, cómodamente instalada bajo la sombra protectora del hombre. Con la precisión de un reloj suizo, responderá a las ideas, gustos y deseos de Peter Parker en un claro ejemplo de personalidad simbiótica, ya que su principal función en la vida es complacer a su compañero. Incluso llegará a dejar de lado su fuerte rencor hacia el trepamuros, eje central en la relación afectiva planteada por Stan Lee. Después de ayudar al superhéroe en algunas aventuras, Gwen exclama: "Jamás habrá nadie tan valiente como el Hombre Araña… Y yo que lo odiaba tanto".
epre164.jpg Incapaz de ser catalogada dentro de alguno de estos dos parámetros, Mary Jane Watson, por ese entonces novia de Harry Osborn, no aparecerá en las historietas mexicanas del trepamuros. Desde el terreno llano de la ilustración la figura femenina será explotada eróticamente, sin importar demasiado en qué bando milita el personaje. Ajenas a los comic-books norteamericanos de la época, pero omnipresentes en la industria mexicana de la historieta, las poses de connotaciones sexuales más que obvias cruzaron límites que Marvel nunca hubiera permitido. En la portada (e interior) de algún comic, el cuerpo de Gwen Stacy no sólo provoca explícitamente, sino que muestra parte de su roja ropa interior. En uno de esos números en el que Spidey era supuestamente asesinado; Gwen lloraba la desaparición de Parker en tres largas páginas que mostraban toda su esbelta anatomía recostada en una cama.

 

De acuerdo con el canon historietístico mexicano, la mayor cantidad de aventuras apócrifas del Hombre Araña giraban alrededor de tópicos remanidos en la ciencia-ficción: Cavernícolas gigantes, viajes por el tiempo, futuros postapocalípticos, grandes inventos muy mal utilizados y adelantos tecnológicos convertidos en terribles amenazas. Y aquí deberíamos buscar las verdaderas razones tras el abrumador éxito que obtuvieron, en el momento de su aparición, estas historietas de una calidad promedio muy baja. En ningún momento intentaron copiar el estilo típicamente norteamericano de la Marvel, sino que se plantearon la apropiación de los conceptos básicos para aplicarlos de acuerdo con los contemporáneos parámetros culturales locales. Como un proceso de globalización a la inversa, donde los elementos norteamericanos funcionaran absorbidos por los usos y costumbres mexicanos.

Como comprenderéis, estos números son una delicia para cualquier coleccionistaepre156.jpg
En la actualidad, los ejemplares del Hombre Araña de La Prensa son los más buscados por los coleccionistas de toda América Latina. Pero como los tiempos cambiaron, los números que menos interés despiertan son, precisamente, estos apócrifos, fieles reflejos de la época de oro de la historieta superheroica mexicana y responsables por los más altos niveles de venta que el trepamuros haya obtenido en idioma español.











Para finalizar, unas cuantas portadas, con una Gwen de lo más sugerente


   epre151.jpg        epre181.jpg epre182.jpg epre183.jpg epre184.jpg epre185.jpg


 

21 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *