EL RETO DEL CLON: DE CÓMO REPETIR LA SAGA DEL CLON Y SALIR AIROSO

Cuando Marvel tomó la decisión de lanzar Ultimate Spider-Man, hacía falta una reinvención completa del personaje, destrozado por el maltrato que sufrió durante buena parte de los años noventa. El estado de desamparo en que se encontraba el Hombre Araña era el resultado de un conjunto de causas: el matrimonio con Mary Jane había abocado al personaje a un callejón sin salida del que los guionistas y editores trataron de sacarlo una y otra vez, sin conseguirlo, pero con perjuicios todavía mayores.

 

 

Una de esas intentonas consistió en traer de vuelta al clon de Peter Parker, un personaje olvidado, que había aparecido al final de una dramática saga publicada a mediados de los años setenta y que en realidad era a su vez consecuencia de las peticiones de muchos lectores de que volviera Gwen Stacy. Para ello, el guionista Gerry Conway había optado por recurrir a una versión clonada de la trágicamente fallecida novia de Peter. La mano negra detrás de todo era Miles Warren, profesor de ciencias del protagonista, enamorado en secreto de la joven y que había desarrollado una personalidad psicótica, bajo la identidad del Chacal. Al final de la historia, publicada en The Amazing Spider-Man #144-150 USA (1975), el clon de Gwen optaba por desaparecer de la vida de Peter, mientras que éste arrojaba a una chimenea industrial el cuerpo de su propio clon, aparentemente muerto. Puesto que el héroe y su doble se habían encontrado y confundido entre ellos durante una épica batalla, la duda de si el superviviente era el auténtico o el clon quedaba en el aire, a modo de recurso dramático.

 

Esa duda permitió en los años noventa que ese clon regresara, bajo el nombre de Ben Reilly, y se reclamara como el auténtico Hombre Araña, lo que llevaría a una larguísima aventura, que se extendió durante más de dos años, entre 1994 y 1996, conllevó gran número de decisiones inapropiadas, alienó a los autores, enfureció a los lectores y se saldó con la aniquilación definitiva del clon, con la reafirmación de que Peter Parker era el único, el auténtico y el original Spiderman y con una orden incontrovertible: a partir de entonces, no se volvería a hablar jamás de los clones arácnidos. Era un tabú. Un tema radiactivo.

 

Ocurre que no hay mal que mil años dure y con el paso del tiempo hasta el más siniestro de los recuerdos encuentra algún aspecto agradable. Transcurrida una década de “La saga de Ben Reilly”, algunos pocos autores se atrevieron a recuperar elementos puntuales de aquella historia, que seguía desatando la polémica entre los lectores tan pronto se mencionaba.

 

Ultimate Spiderman representaba la revitalización llevada a cabo con el personaje a partir de la llegada de Joe Quesada a la dirección editorial de La Casa de las Ideas. En el fondo, su nacimiento era consecuencia directa de la búsqueda de un Spiderman comprensible para todo tipo de lectores y que huyera, por tanto, de todo lo malo que había representado “La saga de Ben Reilly”. Pero, una vez consolidado el proyecto de Brian Michael Bendis y Mark Bagley, los lectores empezaron a preguntarse cómo sería una versión Ultimate de la dichosa aventura. Bendis no era ajeno a la polémica, de manera que, cuando la portada de Ultimate Spider-Man #32 USA (2003. Coleccionable Ultimate nº 14. Ultimate Spiderman nº 7: Escrutinio público) mostró a dos Hombres Araña luchando entre ellos, Internet ardió ante la posibilidad de que los clones ya estuvieran aquí. Fue una falsa alarma, puesto que se trataba de un mero impostor.

 

Lo que nadie sabía es que Bendis no había descartado en absoluto hacer ese remake maldito. Sólo que lo haría en sus propios términos: cuando tuviera sentido argumental llevarlo a cabo. De hecho, sería la más ambiciosa historia jamás publicada en la cabecera, de manera que llevaría hasta Ultimate Spider-Man #100 USA y, no contento el autor con ello, lo superaría con creces, hasta convertirse en la saga más extensa que hubiera escrito Bendis para el Hombre Araña Definitivo. El plan fue cuidadosamente trazado, de manera que el germen estaría, como en la continuidad clásica, en la muerte de Gwen. Tal cosa había ocurrido a manos de Matanza, una criatura creada accidentalmente a partir de la sangre de Peter (Coleccionable Ultimate nº 29. Ultimate Spiderman nº 13: Matanza). Una muestra de aquella sangre acabaría en manos del ayudante de laboratorio de Curt Conners, al que Bendis había llamado Ben Reilly, por un lado para hacer saltar de nuevo las alarmas de los lectores, pero por el otro porque él sería el detonante de los acontecimientos.

 

La nueva historia pondría además el foco en el misterio alrededor de los padres de Peter, un tema en el que Bendis se había concentrado desde el comienzo. En la continuidad tradicional, poco antes de “La saga de Ben Reilly”, habían tenido la ocurrencia de resucitarlos, sólo para luego explica que se trataba de un par de androides controlados por un villano: un pequeño sinsentido argumental que sólo fue olvidado por los lectores porque el desastre del clon fue todavía mayor. Bendis tomó buena nota: incorporaría aquello a su historia. Incluso sacaría partido a la idea de Joe Michael Straczynski de que Peter y tía May tuvieran una larga conversación al respecto de las actividades superheroicas del sobrino, una vez ella descubriera su identidad secreta. Bendis no estaba muy conforme con la manera en que había reaccionado la anciana. De haber ocurrido en su serie, lo habría manejado de una manera radicalmente distinta. Ahora podría demostrarlo. Por si fuera poco, también habría homenajes a la mítica historia del Amazing Spider-Man #100 USA (1971), en la que Peter conseguía seis brazos extra. “Esto es el Universo Ultimate y estamos en posición de partir de muchas cosas de la continuidad tradicional y construir con ellas nuestra propia leyenda de Spiderman, de una manera que nunca se ha hecho anteriormente”, declararía Bendis al respecto.

 

Los ingredientes, por más que hubieran surgido de los más insospechados lugares, no pendían del vacío, sino que eran la consecuencia natural de cuanto había tenido lugar en la serie hasta entonces: hilos narrativos que se enhebrarían en los nueve capítulos de una historia que rondaría las 230 páginas. Son muchas, desde luego, más que ninguna otra aventura de Ultimate Spiderman, pero la cifra estaba muy alejada de las más de 5.000 planchas que había abarcado “La saga de Ben Reilly” de los noventa, y lo que es más importante, mantenían una coherencia y una planificación irreprochable de principio a fin. Sí, Ultimate Spider-Man por fin se había atrevido con los clones, pero esta vez el resultado no podía haber sido mejor. La aventura representó otro hito para Brian Michael Bendis y Mark Bagley, puesto que con ella superaron el récord de permanencia ininterrumpida del mismo equipo creativo en una serie Marvel, que hasta entonces lo tenían nada menos que Stan Lee y Jack Kirby, con sus 102 entregas continuadas de The Fantastic Four. Y superados semejantes retos, cualquier cosa era posible.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 19

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