EL DILEMA DE PETER Y MARY JANE

En el momento en que Joe Michael Straczynski comenzó su etapa como guionista de El Asombroso Spider-Man, Marvel había dejado despejado el terreno de juego. No había tramas colgadas de épocas anteriores y el asunto que más había complicado la Franquicia Arácnida durante años estaba más o menos resuelto. Ese asunto era la relación de Peter Parker con Mary Jane Watson. Se trataba de un matrimonio forzado por las circunstancias editoriales que nunca había funcionado bien en el día a día de las viñetas: o bien suponía un lastre para los autores o bien anulaba buena parte de la tensión romántica que siempre habían ofrecido las aventuras del trepamuros. Fue así como JMS se hizo cargo de un Peter separado. Faltaba por dilucidar si esa circunstancia se mantendría en el tiempo o si bien la pareja volvería a estar unida.

El primer año largo de Joe en The Amazing Spider-Man estuvo consagrado a la caracterización del protagonista y la reconstrucción de su entorno, a partir de dos circunstancias determinantes: la aparición de Ezequiel Sims, el hombre que le revelaba que sus poderes y su destino estaba unido a un tótem arácnido del que nunca había oído hablar, y el descubrimiento por parte de Tía May de su identidad secreta. Ambas circunstancias obligaron a Peter a crecer, tanto como persona como superhéroe. Había aceptado un trabajo como profesor en su viejo instituto, se había enfrentado, y vencido, a la primera de las amenazas que Ezequiel le anunciara que tratarían de acabar con él y se había sincerado con la mujer que le criara como una madre, desvelándole toda la verdad acerca de su actividad como superhéroe.

 

¿Cuál era el siguiente paso? El escritor lo tenía muy claro: era necesario despejar la duda acerca de Mary Jane. Una separación no era equivalente a un divorcio, sino un estado intermedio, a partir del cual se podía avanzar o se podía retroceder. Con esa idea en mente, ya desde The Amazing Spider-Man vol. 2, #39 (2002) JMS mostró la solitaria vida de ella en Los Ángeles, y cómo era incapaz de dejar de pensar en Peter. Apenas unos números después, empezó a jugar con la posibilidad de que la pelirroja regresara a primer plano, recurriendo para ello a los mejores instrumentos de comedia romántica que estaban al alcance de un guionista televisivo tan brillante como él. Un viaje de Peter y Tía May hasta la Costa Oeste, al encuentro de la pelirroja, además de una ácida mirada al Hollywood comercial, certificó que Peter podía estar separado de su esposa, pero la seguía amando. La amaría, como decía el título del tomo anterior a éste, hasta que las estrellas se congelaran.

 

Straczynski anunció en público que la solución al dilema llegaría con un número redondo, The Amazing Spider-Man #50 (2003), y se negó a posicionarse al respecto de lo que ocurriría en sus páginas, para que nadie intuyera en qué sentido se decantaría la historia. Unos meses antes, se había estrenado al fin la ansiada película del lanzarredes, en la que la Mary Jane encarnada por Kirsten Dunst quedaba entronizada como la pareja por excelencia de Peter. Marvel había hecho seguidismo del largometraje en algunos aspectos, como la vuelta a primer término del Duende Verde, pero JMS continuaba gozando de carta blanca, por lo que cualquier opción estaba sobre la mesa. Tampoco era necesario que la pareja volviera a estar unida: como se venía demostrando en números anteriores, Mary Jane podía formar parte del elenco de secundarios sin necesidad de unir el destino al de su todavía marido.

 

Las circunstancias fueron propiciadas por la llegada de un segundo enemigo de los tótems arácnidos, que trataba de vencer allí donde Morlum había fracasado. La saga de dicho villano había sido tan apabullante que el guionista difícilmente podría ofrecer algo que estuviera a la misma altura emocional y dramática. En lugar de buscar la superación de unos parámetros que se antojaban inmejorables, decidió irse al extremo opuesto: Shathra, la nueva amenaza que sustituía al vampiresco individuo, atacaba en una esfera distinta de la vida de Spiderman, al tiempo que Ezequiel reaparecía en escena para ofrecer más detalles sobre la naturaleza totémica de los poderes arácnidos y desmentía que entrasen en contradicción con el origen establecido del superhéroe, una queja que habían lanzado algunos aficionados. Shathra no llegó en absoluto a epatar a la audiencia de la manera que lo hiciera Morlum, pero supuso una interesante vuelta de tuerca, además de aportar uno de los escasos villanos femeninos del protagonista. Por si fuera poco, sirvió de catalizador para el regreso de Mary Jane. El episodio estaba en su mayor parte compuesto por una larga conversación entre ella y Peter. “Traté de imaginar cómo sería si yo estuviera en su lugar”, explicó el guionista al respecto de cómo había desarrollado la historia. “Luego hice que Peter fuera más listo que yo, porque siempre estropeo las cosas cuando estoy en ese lugar”.

 

Sin duda era necesario reexaminar la relación. ¿En qué había fallado? Por mucho que ambos se quisieran, ¿había alguna manera de hacer funcionar el día a día? Todos los anteriores guionistas del trepamuros se negaban a abordar el verdadero problema: que la relación no estaba cimentada sobre base real alguna, sino que era el resultado de una operación de marketing editorial que había tenido cierto sentido en el momento de llevarse a cabo, pero que no estaba pensada para seguir adelante más allá de ese trance. La que fuera una chica imprevisible, seductora y alocada en los gloriosos años sesenta, una vez firmados los papeles, había quedado como una esposa antipática y aguafiestas, que se mostraba disconforme con que su marido fuera Spiderman y que le había rogado en multitud de ocasiones que colgara las redes. Su presencia era un lastre de negatividad para las historias, que anulaba además cualquier ingrediente romántico, un elemento clave en la trayectoria del lanzarredes. La cuestión resultaba realmente endiablada y muy difícil de abordar.

 

Por suerte, JMS encontró una brillante solución para todo ello, que encajaba como un guante en cuanto venía construyendo desde su llegada. ¿En qué consistía? Y sobre todo, ¿de qué lado se decantaría, a favor del regreso o la marcha de Mary Jane? La respuesta se encuentra en las siguientes páginas.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 3

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