EL ASALTO A LA MANSIÓN DE LOS VENGADORES: LA HORA DE LA VENGANZA

Uno de los lugares comunes más recurrentes dentro del género de los superhéroes es el de la némesis: aquel enemigo que, de entre toda la galería de villanos con la que pueda contar un personaje concreto, se alza no sólo como el más peligroso o el más difícil de vencer, sino también como su reverso oscuro.

 

Spiderman tiene al Duende Verde, Superman a Lex Luthor, Batman al Joker, Thor tiene a Loki, el Capitán América a Cráneo Rojo, Iron Man al Mandarín y Lobezno a Dientes de Sable. Pero, ¿qué ocurre con los grupos? Ellos también atesoran esa horna de su zapato. Dicta el destino que, si existen unos Cuatro Fantásticos, debe haber unos Cuatro Terribles; que si hay una Patrulla-X ha de haber una Hermandad de Mutantes Diabólicos, y que si un día los mayores héroes de la Tierra se unieron frente a una amenaza común para formar Los Vengadores, pocos días después unos cuantos villanos harían otro tanto para dar pie a Los Señores del Mal.

 

Sobre el papel y con los ejemplos por delante, esta tesis no tiene discusión… Pero la realidad es bien distinta. En la práctica, estos grupos de criminales nunca alcanzan a la altura de sus individualidades. Ni Los Cuatro Terribles han llegado a la majestuosidad del Doctor Muerte, ni la Hermandad de Mutantes Diabólicos se ha elevado por encima de la importancia de su primer líder, Magneto. Y tampoco Los Señores del Mal fueron la peor amenaza contra la que hayan luchado Los Vengadores, un puesto que se reservan pesos pesados como Ultrón o Kang El Conquistador. Aunque en este caso hay que citar una excepción, una mítica aventura en la que Los Señores del Mal se ganaron a pulso el calificativo de némesis perfecta de Los Vengadores. Y esa aventura es “El asalto a la mansión”. Aunque, antes de hablar de ella, retrocedamos a los orígenes…

 

El nacimiento de Los Señores del Mal fue una consecuencia directa de la llegada del Capitán América al mundo moderno, después de que fuera encontrado en animación suspendida por Los Vengadores, quienes de inmediato le invitaron a unirse, con lo que podía decirse que se completaba la formación inicial. La vuelta del gran héroe fue recibida como una mala noticia por el Barón Heinrich Zemo, el criminal nazi que creía haberle asesinado en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Zemo decidió que debía eliminarle de una vez por todas, y a tal fin reunió a toda una caterva de colaboradores con la que también podría hacer frente a Los Vengadores. Algunos de los que formaban parte del proyecto habían sido, a su vez, enemigos de los principales espadas del equipo. De esta manera, La Encantadora,  El Verdugo y El Hombre Radiactivo formaban parte del entorno de Thor, mientras que El Fundidor había luchado anteriormente con Iron Man. El núcleo del concepto residía en algo tan sencillo como aquello de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. El deseo de venganza era, por tanto, la principal motivación para que estos villanos, que en principio no tenían nada en común, unieran sus manos y desataran su ira contra los héroes.

 

Por mucho que Los Señores del Mal originales mordieran el polvo, e incluso el Barón Zemo muriera víctima de sus propios planes, la idea básica se reproduciría a lo largo de los años, con hasta tres formaciones diferentes en las que iban sucediéndose los villanos y en las que apenas sí quedaba nada del equipo inicial.

 

Y así llegamos a 1986. El escritor Roger Stern llevaba ya tres largos y fructíferos años al frente de la colección de Los Vengadores, donde había redescubrió las esencias de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, a través de un conjunto de aventuras con enorme carga épica que se enlazaban con prodigiosa naturalidad y en las que un conjunto de personajes en apariencia poco importantes conseguían situarse entre los favoritos de los lectores. El guionista demostró una habilidad particular a la hora de destacar a las heroínas del equipo, como la Capitana Marvel, Hulka y, en especial, La Avispa, quien llevaba en Los Vengadores desde el inicio, pero que alcanzaría su época dorada con la llegada de Stern, quien la erigió como líder del equipo y resaltó una inteligencia que hasta entonces permanecía oculta bajo una imagen de superficialidad.

 

En aquella época, además, la serie había sido apuntalada a nivel gráfico, gracias al regreso a casa de John Buscema, el que fuera el dibujante que diera sus mayores días de gloria a Los Vengadores durante los años sesenta y que estaba considerado como uno de los grandes de la industria: “el Miguel Ángel de los cómics”, decían de él. El equipo creativo lo completaba el entintador Tom Palmer, otro veterano autor cuya carrera esta intrínsecamente ligada a la serie. Si aquél era ya uno de los títulos destacados de Marvel con la saga que comenzó en Avengers #273 USA alcanzaría gigantescas cotas de calidad, a través de un argumento que se atrevía a romper esquemas anteriormente inquebrantables.

 

Stern concibió una sólida trama en la que Helmut Zemo, el hijo del Barón Zemo original, refundaba Los Señores del Mal con una verdadera legión de villanos con los que acometería el más osado ataque que jamás hubieran sufrido Los Vengadores. Hasta entonces, nadie se había atrevido a llevar una lucha de semejante escala hasta su propio terreno, hasta la infranqueable mansión. Zemo y sus aliados no sólo convertirían aquel santuario en campo de batalla, sino que aprovecharían al máximo la situación para desatar una crisis de la que sus enemigos no pudieran escapar. El resultado fue una epopeya monumental impregnada por la épica, salpicada por la trascendencia y plagada de momentos para el recuerdo y el escalofrío.

 

“El asalto a la mansión” impresionó a los lectores de la época, aunque quizás no fueran conscientes entonces de su importancia. No en vano, no dejaba de ser un pináculo memorable dentro de una etapa que ya venía ofreciendo un buen puñado de excelentes aventuras. Con los años, sin embargo, su legado no ha hecho sino crecer, de tal manera que sería el germen de Thunderbolts, un sorprendente grupo ligado a Los Señores del Mal de la más inesperada de las maneras, que vería la luz en 1997. A día de hoy, “El asalto a la mansión” ha quedado como uno de los modelos insoslayables de lo que debe ser una gran saga protagonizada por Los Vengadores.

 

Artículo aparecido originalmente en Los Vengadores: Asalto a la mansión

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