EL ARRANQUE DE LA PATRULLA-X DE BRIAN MICHAEL BENDIS: EL PASADO QUE MIRABA AL FUTURO

En 2013, el lanzamiento de Marvel Now! representó el primer gran proyecto que Axel Alonso desarrolló en independencia plena, casi dos años después de haber accedido al cargo de Director Editorial de Marvel Comics. Alonso heredó la máquina que había engrasado Joe Quesada durante una década espléndida, con la mayoría de grandes estrellas del cómic estadounidense trabajando en su seno y con un formidable elenco de personajes que vivía un momento de popularidad extraordinariamente dulce. A esas alturas de siglo, Marvel parecía que no tenía ya nada que demostrar, sólo que conservar, así que, de cara al siguiente desafío de la compañía, Alonso dio un golpe de mano contra cualquier postura acomodaticia, que obligó a todos los autores a cambiar de puesto. Y el cambio más radical de todos fue el efectuado por Brian Michael Bendis.

 

 

La ascensión de este guionista había tenido lugar durante la década anterior, en paralelo con la evolución efectuada por Marvel en ese tiempo. La factoría había pasado de un pronóstico de enfermo terminal al de paraíso en el que todo el mundo quería estar, mientras que Bendis saltó de prestigioso indie desconocido por los fans a mayor estrella del medio. Muchas obras habían contribuido a tal posición, desde el nacimiento y desarrollo de Ultimate Spider-Man hasta la imperecedera etapa de Daredevil que orquestara en compañía de Alex Maleev, pero si una tarea del guionista de Cleveland había cambiado la faz del Universo Marvel esa era, sin dura, la desempeñada al frente de la franquicia de Los Vengadores. Cuando se hizo cargo de la misma, en 2006, los lectores lo veían como un cómic desgastado y sin interés. Bendis lo convirtió en el centro de cuanto ocurriría en el Universo Marvel durante los años venideros, ganándose el calificativo de Arquitecto de La Casa de las Ideas, así como las suspicacias de un sector del aficionado refractario a los grandes cambios introducidos en el concepto original. Muchos le reprochaban, sobre todo en los inicios, sus aparentes lagunas con respecto a la continuidad, pero lo cierto es que gracias a este autor Los Héroes Más Poderosos de la Tierra consolidaron una posición que no habían tenido en mucho tiempo, antes incluso de que esa realidad se abriera camino en la gran pantalla.

 

El ciclo creativo en Los Vengadores llevaba una temporada ya agotado cuando surgió la opción del cambio. Contra todo pronóstico, se anunció el salto del escritor a otro de los más importantes rincones de Marvel: La Patrulla-X. Hasta entonces, Bendis se había aproximado a los mutantes sólo de manera tangencial. Lobezno formó parte de sus Nuevos Vengadores, pero nunca dejó de ser mero reclamo comercial, mientras la atención estaba puesta en personajes menos llamativos, como Luke Cage o Jessica Jones. Sí era cierto que el mayor terremoto que había registrado el Homo superior en aquellos años derivaba de manera directa de una saga escrita por él, Dinastía de M, pero que aquella historia hubiera nacido de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en Los Nuevos Vengadores venía a señalar de manera implícita la realidad que se abrió camino en aquellos años: que el grupo liderado por el Capitán América había sustituido a La Patrulla-X como mayor foco de atracción.

 

Sí, porque en los años ochenta y en los noventa, los mutantes estaban en una esfera de consideración al margen del resto de la editorial. Su franquicia había crecido mientras el resto menguaba, los mejores dibujantes se quedaban en sus series, mientras otros se conformaban con las sobras, el Homo superior lideraba todos los eventos y se colocaba a la cabeza de todas las listas de éxito. Imaginar entonces que Los Vengadores podrían llegar a cambiarse su puesto con los mutantes constituía un absurdo, y sin embargo fue lo que ocurrió unos pocos años después. Por eso, en 2011, dar el salto inverso constituía un auténtico desafío que concitó la atención y la curiosidad del fandom. ¿Cuál sería el punto de partida? ¿Los personajes de referencia? ¿Qué cambiaría? ¿Qué permanecería?

 

Lo que pocos tenían en cuenta es que el Bendis de 2011 ya no era el autor que en 2005 necesitaba destruirlo todo para luego construir de nuevo. Se había vuelto más sabio, más cuidadoso a la hora de jugar con los juguetes prestados. Continuaba siendo igual de trasgresor, pero utilizaba las herramientas de la transgresión de otra manera. Repasó con lupa los cincuenta años de historia de La Patrulla-X, abordó un completo estudio de los personajes con los que iba a trabajar y, sólo entonces, se puso a escribir.

 

Estábamos ante un Bendis en plenitud de facultades, consciente de que la base sobre la que se asientan los mutantes está en su intrincada trayectoria, en medio siglo de historias culebronescas que han de servir para construir la siguiente planta del edificio, en lugar de para perderse por ellas, como tantas veces ocurre. No había leído resúmenes de biografías de sus personajes ni se había limitado a hojear las series fundamentales de la franquicia: se empapó de las vidas de los héroes como si fueran auténticas, las asumió y las integró en el discurso de cada viñeta, sin despreciar ninguna.

 

Las constantes que se mantienen entre esta etapa de La Patrulla-X y anteriores trabajos del autor las encontramos en aspectos estéticos, estructurales y argumentales. Durante su periplo con Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el escritor siempre consiguió estar acompañado de algunos de los mejores dibujantes de la industria, sacándoles en todo momento un provecho incalculable. Para los mutantes, contó con un amigo que le había acompañado ya con éxito tanto en Ultimate Spider-Man como en The New Avengers: Stuart Immonen, en el mejor momento de su carrera. Durante años, este artista había estado reinventando su estilo, afinando sus herramientas, hasta lograr en estas páginas la perfecta confluencia de limpieza, espectacularidad y caracterización. Nadie orquesta las batallas como Immonen, pero es que tampoco nadie estructura una conversación entre personajes como hace el canadiense, que una vez más contó con su entintador de cabecera, Wade Von Grawbadger. En lo estructural, Bendis acudió al mismo armazón que hubiera usado en Los Vengadores, con una segunda colección también escrita por él, que vendría a mostrar la otra cara de la historia hasta el punto de hacerse imprescindible. Ese segundo título fue Uncanny X-Men, retomando el nombre de la cabecera más veterana de la franquicia, y se integra en esta recopilación a partir del segundo tomo, tratando de buscar el orden cronológico, pero también y sobre todo la coherencia en la lectura.

 

Por último, experiencias pasadas del autor partieron de un catalizador narrativo a partir del que se construía toda la historia, y esta vez no iba a ser diferente: Bendis hizo algo tan imprevisible como recuperar a los a partir de entonces conocidos como Cinco Originales: los cinco miembros fundadores del equipo. ¿Cómo y en qué circunstancias? Ese fue el detalle que lo cambió todo. Bienvenidos al ayer. Bienvenidos al mañana.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Deluxe. La Patrulla-X de Brian Michael Bendis nº 1

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