DENTRO DE HIJO DE AMÉRICA: MIRANDO DE FRENTE A NORMAN OSBORN

Empezó con El Duende Verde original. Al contrario de lo que había ocurrido con el resto de los villanos creados por Stan Lee y Steve Ditko, la identidad de este criminal se alzó como uno de los grandes misterios de The Amazing Spider-Man. El patriarca del Universo Marvel quiso dar un golpe de efecto con su revelación, y decidió que detrás de la capucha estuviera Norman Osborn, el padre del mejor amigo de Peter Parker. A partir de ese momento, cambió la naturaleza de la relación entre Spiderman y El Duende Verde. Como esas cuentas pendientes entre familias que se heredan de padres a hijos, el conflicto se extendió más tarde a Harry, lo que condujo a su muerte. El regreso de éste, en el arranque de “Un nuevo día”, planteó una pregunta fundamental: ¿reincidiría en los errores del pasado? “Hijo de América” se propone averiguarlo.

 

Desde que se unió a las filas de Los Nuevos Vengadores y hasta el comienzo de “Un nuevo día”, Spiderman participó en todas las grandes sagas del Universo Marvel. Que fuera tan necesario a la hora de narrar esos acontecimientos tenía un impacto inmediato dentro de su propia franquicia. Los guionistas se veían obligados a dejar de lado las historias que quisieran contar para amoldarse a la macroaventura del momento. La llegada del nuevo statu quo de “Un nuevo día” significó, además de la consabida vuelta a los orígenes, un alejamiento de esa posición central. Stephen Wacker y su equipo de autores tendrían así una cierta autonomía que propició el florecimiento de The Amazing Spider-Man.

 

No podía ser de otra manera, ya que la endiablada periodicidad de la serie, con tres lanzamientos cada mes, dificultaba establecer cruces directos con cualquier otro proyecto en paralelo. Esto no significaba que en el Universo Marvel no pudieran darse situaciones que afectaran de alguna manera al trepamuros: sólo que éste no podría afrontarlas con la inmediatez de la que disponían sus colegas. La más llamativa de ellas afectaba al que había sido un personaje fundamental dentro de la franquicia arácnida. Norman Osborn, también conocido como El Duende Verde, tuvo en esos años un desarrollo apasionante, que rompía con la inercia maldita que venía arrastrando desde que fuera resucitado a finales de los noventa, y que obligaba a periódicos choques con Spiderman demasiado parecidos entre ellos. El visionario guionista Warren Ellis adoptó al viejo villano, para reinventarlo como la implacable cabeza pensante de los Thunderbolts. El tratamiento fue tan impactante que Brian Michael Bendis quiso amplificar la posición adquirida por Norman. En el desenlace de “Invasión Secreta”, apretaba el gatillo del arma que traía la victoria para la Tierra. El premio de una América todavía entonces presidida por George W. Bush era el de señalarlo como hombre fuerte del país. Empezaba así “Reinado oscuro”, al que Bendis definió como un escenario en que todos sabrían lo que significaba ser Spiderman: perder aunque hubieran ganado.

 

Norman estableció un gobierno en la sombra, bajo el nombre de El Cónclave y formado por criminales en su mayor parte; sustituyó SHIELD por HAMMER, una agencia sin cortapisas para imponer las leyes sin importar los medios; desató una persecución sin tregua contra todos los que no se sometieran al Acta de Registro de Superhumanos, y creó su propia formación de Los Vengadores, compuesta en gran parte por antiguos integrantes de Thunderbolts, que ahora se hacían pasar por superhéroes. Bullseye tomó la identidad de Ojo de Halcón, Piedra Lunar se convirtió en Ms. Marvel, Marvel Boy lo hizo en Capitán Marvel y, lo impensable, Mac Gargan, que disponía del simbionte alienígena desde los tiempos de Marvel Knights: Spider-Man y que lo había utilizado a sangriento placer en la época de Thunderbolts, alteró ligeramente su aspecto para mimetizarse con el trepamuros cuando éste vestía su traje negro. La opinión pública no imaginaba que bajo la máscara se ocultaba un impostor.

 

El trepamuros, que ya se había enfrentado a Norman cuando dirigía los Thunderbolts, tardaría un tiempo en afrontar la nueva situación, motivado por todos los condicionantes que comentábamos antes. Por fin el, equipo de Stephen Wacker encontró el momento propicio, en una historia de seis partes de la que se encargaría Joe Kelly, al guión, y Phil Jimenez, al dibujo del primer episodio, dejando paso luego a Paulo Siqueira y Marco Checchetto, entre otros artistas de segunda fila que estaban haciéndose un nombre en Amazing. La relevancia de los autores sirvió para rodear al proyecto de un halo de gran saga. El hecho de que ya hubiera alguien haciéndose pasar por Spiderman en las filas de Los Vengadores Oscuros permitía plantear la trama de una manera diferente a “Nuevas formas de morir”, puesto que Spidey se infiltraría en las filas de sus enemigos tomando el lugar de Gargan. Pero el verdadero corazón de la historia no sería ése. Había otro importante motor: el dilema moral que se planteaba Harry cuando su padre llamaba a la puerta. Después de tantos años viviendo a la sombra de Norman, después de haberlo perdido literalmente todo por su herencia de odio, ¿cómo se iba a sentir cuando él le reclamara a su lado? “Por muy loco que esté Norman, sigue siendo un tipo carismático”, explicaba Joe Kelly. “Y Harry, por mucho que diga o haga, sigue buscando el afecto de su padre, aunque sea a nivel primario. Esta historia obliga al amigo de Peter a mirar de frente a su padre y a decidir si quedarse a su lado o alejarse para siempre”.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 22

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