Cómo compraba los tebeos en los 80

No recuerdo exactamente la edad con la que comencé a leer tebeos, pero sí que sé que desde que tengo el recuerdo de tener capacidad lectora he estado entre viñetas. Comprados por mis padres o por mi abuela, pronto empecé a buscarme los comics por mi cuenta. Trueques o préstamos con los compañeros del colegio y, sobre todo, el sistema de cambio en las tiendas del barrio, se convirtieron en mis fuentes. No sólo papelerías, sino también en tiendas de ultramarinos que ni siquiera tenían nombre, eran los de sus dueños: La Consuelo, El señor Manolo… Por cinco pesetas, y estoy seguro que por menos, me sacaban una pila enorme de tebeos de segunda mano de todo tipo, desde porno hasta DDT, Pulgarcitos, Mortadelos y Superhéroes(¡hasta recuerdo algún ejemplar de La Codorniz!). Tenía que dejar uno mío en el montón y escoger uno entre toda esa maraña. Los más gruesos, los que tenían lomo, suponían un desembolso de comics extra propios. Dentro de ese cúmulo de muestras del noveno arte, los ejemplares aparecían y desaparecían a un ritmo vertiginoso, originado por el gran éxito que entre los chavales del barrio suponía, llegando incluso a visitar distritos vecinos en busca de tiendas donde cambiaran, para ver si había algo diferente. En ocasiones, volvía a coger uno ya leído para volver a disfrutar de él.
Los viajes a un viejo rastro también cumplían su papel. Entre abuelos cambiando novelas del oeste, gente extraña cambiando revistas porno, siempre había algún jovenzuelo comprando y vendiendo tebeos.
Pero la cosa fue evolucionando y aparte de la necesidad de leer cuantos más mejor, surgió también la necesidad de acceder a los comics más modernos. Abandoné progresivamente las viejas tiendas y comencé el duro peregrinar por los kioscos, menos añejos y con menos sabor también, detrás de los tebeos más novedosos, aunque el desembolso por ellos impedía igualar la cantidad de lecturas del viejo sistema de cambio. Mis compras resultaban ciertamente anárquicas, adquiría variedad pero no hacía un seguimiento en el tiempo de las series. Los que nos dejábamos entre los amigos seguían siendo una parte importante de las lecturas.
Sin embargo, el punto de inflexión de mi historia comiquera personal vino dado por unas jornadas de rol en un centro cívico a las que acudí con un amigo del barrio. Había un tenderete donde vendían estos juegos y nos dieron una tarjeta en donde se leía que era una tienda especializada en comics de todo tipo. Nos picó el gusanillo y planeamos visitarla, al fin y al cabo tampoco quedaba demasiado lejos de casa, pero para nada imaginábamos lo que allí nos encontraríamos: el paraíso.
Era una tienda(no es la de la imagen) pequeña, aunque os aseguro que no desaprovechaban ni un solo centímetro, tebeos por todos lados, alguna figura, unas pocas camisetas… Yo creo que pocas veces el corazón me ha latido tan rápido. Como si de hormigas exploradoras se tratase, volvimos a contarlo al resto de los amigos, y poco después ya acudíamos en tropel. Desde aquí es cuando me empiezo a considerar a mí mismo como seguidor de tebeos serio, al poder conseguir comics de manera más habitual, sin la solución de continuidad que suponían los kioscos del barrio en mi suministro y facilitar obviamente el seguimiento al disponer de cualquier comic que deseara.
Posteriormente, la cosa ya se fue ampliando, abrieron nuevas tiendas, acudí a convenciones(gracias también a las librerías, que organizan viajes a las mismas)…
Vamos, que lo que ahora me parece un gesto de lo más normal -interés por un comic determinado, acudir a la tienda y comprarlo- hubo un tiempo en el que no fue tan sencillo.
Pero a su modo, también fueron buenos tiempos.

11 comentarios

  • Yo también tengo recuerdos parecidos de un mercadillo cercano a donde vivo.Luego, como al crecer dejé el tema hasta que me volví

  • La tienda donde yo iba a cambiar tebeos no tení

  • Joder que tiempos , esmejor que hagais post sobre la muerte de flash o la primera y verdadera de fenix oscura , toca menos el corazon jeje segun lo he leido cambiando dos detalles me he visto reflejado en todo , el mirar si los pocket de ases venian con todas sus paginas rebuscar los oles para encontrar a johan y pirluit ah y por cierto . ¿alguien se acuerda de bermudillo y el genio del hatillo? sera la nostalgia pero entre crisis , watchmen , dark kight etc aquel pequeñajo a veces me hace recordar la infancia , los cambios y esas doscientas pesetas semanales para comprar la patrulla x y administar el resto . MUchas gracias por haberme hecho recordar todo aquello

  • Jejeje Los post nostálgicos siempre has sido mis preferidos, y ya veo que tienen su público…

  • lo mio fue diferente, yo vivia en valencia y al lado de mi casa estaba futurama comics, al principio no hiva, despues pasados unos años compraba en esa tienda cartas, y despues comics de dragon ball.Al final me fui de valencia y al año empeze a colleccionar comics, aora vivo en toledo y lo unico que puedo decir es¡¡¡¡como echo de menod futurama!!!!que desperdicios de años “uno no sabe lo que tiene asta que lo pierde”:D

  • jejejeeje… ustedes por lo menos tení

  • Je, je, que multitud de recuerdos me ha despertado este post, joer, casi se me cae la lagrimita recordando mi época infantil.

  • Joer tio, di que ibas al Taj Mahl.

  • Vaaaale. Iba, y voy, a Taj Mahal en Zaragoza.¡No problem!

  • Es todo cierto,las tiendas de ultramarinos,los kioskos cutres..mi madre aún se acuerda que cuando volví

  • Ultimate Bruguera: Spiderman #70

    Ultimate Un Tebeo Con Otro Nombre sustituirá durante una semana al blog normal, y desde BJLM nos sumamos a esta divertida iniciativa. Durante esta semana se comentaran cómics de los 80 y 90 como si el autor los hubiera…

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