SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 18: EL DÍA QUE FELLINI VISITÓ MARVEL

Romita envidiaba el desfile de habilidades pictóricas que había desarrollado Ditko en las apariciones de Mysterio, así que se concentró en llevar al villano al terreno de los efectos especiales, en lugar del de las ilusiones, en que se había concentrado su antecesor. Fue a él, y no a Stan, a quien se le ocurrió la idea de simular el empequeñecimiento del trepamuros (p 113).

 

Spidey pasaba por encima de los jóvenes que portaban pancartas y entre los que abundaba variedad racial y de género. El dibujante no los había representado como extremistas radicales, sino como personas convencionales con buenas razones para indignarse. […] En otros tiempos, el dibujante de Amazing se habría encargado de que la policía pusiera a buen recaudo a los alborotadores, pero las cosas habían cambiado (p 113).

 

“La saga de la tablilla” se extendió para cubrir casi un año de publicaciones, hasta el Amazing #77 (octubre de 1969), lo que la convirtió en la aventura más larga del trepamuros publicada hasta la fecha. “Creo que quizás lo alargamos un pelín demasiado”,

 

Cabello de Plata obligaba a Connors a sintetizar un compuesto químico rejuvenecedor basado en las inscripciones de la tablilla. Tras beberlo, pasaba de anciano a maduro, pero el proceso no acababa ahí, y seguía rejuveneciendo sin parar. “Esa idea tan tonta se me ocurrió a mí y creí que Stan no la aceptaría”, desvela Romita (p 114).

 

“Cuando Federico Fellini vino a las oficinas de Marvel a conocer a Stan Lee”, rememora Jazzy al respecto de la época, “no fue un truco publicitario. Fellini se daba cuenta de que Stan estaba haciendo algo con los cómics que era digno de elogio. No hacía falta que los llamara cómics adultos, lo estaba haciendo en el campo de los cómics infantiles, pero les estaba dando unos niveles de profundidad que nunca habían tenido” (p 115).

 

Habla Romita: “Los lectores solían escribir cosas como ‘Dejad que Peter Parker se divierta de vez en cuando’. Incluso me lo decía John Jr. cuando tenía trece años. Estábamos ideando una historia juntos y yo decía que Peter tenía problemas amorosos y él contestaba: ‘¿Por qué no le dejáis tranquilo de vez en cuando? ¡No hacéis más que meterle en problemas!’. Y esto me lo decía un crío de trece años” (p 115).

 

En verano de 1968, Eye Magazine, una revista de gran formato publicada por Hearst Corporation y destinada a cubrir los segmentos universitarios de la población, llevaba, entre artículos dedicados a los Beatles y a Bob Dylan, un largo reportaje sobre La Casa de las Ideas (p 116).

 

Eye centraba una parte del contenido del reportaje en “La saga de la tablilla”, como ejemplo del interés de Marvel por los problemas del mundo real, toda vez que se maravillaba por una discusión que había surgido en el correo de los lectores acerca de si Spidey debía acudir a filas para luchar en la guerra del Vietnam (p 116).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 17: EL MAGAZINE EN BLANCO Y NEGRO

The Spectacular Spider-Man tuvo un tamaño superior al de los comic books convencionales, papel de calidad, blanco y negro con grises manuales, sesenta y cuatro páginas sin publicidad en tripa y un precio de treinta y cinco centavos, casi el triple de lo que costaba el tebeo mensual (p 109).

 

Pocos imaginaban que la elaboración del primer número de la revista había sido un infierno para Romita, que se dejó la espalda en el proceso. Ya hacía tiempo que se había olvidado de la rígida plantilla de nueve viñetas que heredara de Ditko, de manera que en Amazing solían verse planificaciones mucho más abiertas, pero el tamaño magazine le permitió dar rienda suelta a su ambición, con gran cantidad de planchas con cuatro o menos viñetas (p 110).

 

A Martin Goodman le asustaba anunciar Spectacular en los cómics mensuales, ya que se trataba de una publicación que no pasaba el Code; le asustaba que las imprentas no pudieran manejar un producto tan distinto; le asustaba que los libreros no lo colocaran en sus expositores, ya que estaban pensados para el tamaño del comic book… Le asustaba ganar demasiado dinero (p 111).

 

En el tira y afloja, The Man sólo consiguió salvar el tamaño superlativo. El segundo número de Spectacular salió a color y, además, pasó por la supervisión del Comics Code. Su argumento, por más que evitara cualquier asunto que pudiera resultar polémico, no podía ser más trascendental para el que estuviera enganchado a la serie, ya que ofrecía la vuelta de El Duende Verde (p 111).

 

Martin Goodman exigió la cancelación del magazine antes incluso de que el segundo número saliera a la calle, por más que, en las últimas páginas de éste, ya se anunciaba una tercera salida, “The Mistery Of The TV Terror”, que había empezado a dibujar Marie Severin, ante el evidente agotamiento de Romita (p 112).

 

Seis meses después del lanzamiento, en la editorial recibieron las cifras de ventas: habían sido magníficas, pero eso no se tradujo en una rectificación. Goodman alegó entonces que se trataba de una serie que daba muchos problemas de producción y obligaba a incurrir en excesivos costes. “No importaba cuánto dinero hubiéramos hecho”, dice Romita. “No quería cambiar de opinión porque estaba avergonzado” (p 113).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 16: LA TELESERIE DE SPIDEY QUE JOHN ROMITA ODIABA

“Hice que pesara ciento ochenta kilos, le hice calvo”, recuerda Romita. “Estaba pensando en un actor llamado Robert Middelton. No sé si alguna vez llegó a aparecer calvo en pantalla, pero quería que Kingpin fuera alguien tan aterrador como él, ya que solía interpretar papeles aterradores. Era alguien ultrapoderoso y ultrarrico, así que le puse un pañuelo en el cuello, un bastón, un anillo brillante y muy caro, un chaleco… La versión de alguien muy rico que podía verse en los dibujos animados” (p 103).

 

Spider-Man contaba con auténtica animación, aunque de factura extremadamente modesta, con abuso de reuses y de planos en los que únicamente se movía un único elemento, como las bocas o los brazos. A causa de esto mismo, el diseño del traje arácnido se simplificó al máximo (p 103).

 

“Me pidieron que hiciera algunas adaptaciones simples de los personajes, como Peter y Spider-Man, para que sirvieran de guía a los animadores”, comentaba Romita. “Y ellos usaron algunas de nuestras viñetas como fuente para sus historias. Hacían una especie de versión corta” (p 104).

 

“Desde un punto de vista estético, creo que fue horrible”, confesaba Stan Lee. “Yo estaba muy interesado en la serie, al principio de todo. Volé a la costa y discutí estas cosas con Hanna-Barbera y Krantz Films y así sucesivamente, hasta que comprendí que discutir no servía de nada, porque todo en lo que ellos estaban interesados era en complacer a los anunciantes” (p 106).

 

“No sé siquiera si era consciente de ello”, dice el dibujante. “Creo que traté de hacer que pareciera alguien con un traje de superhombre en lugar de un señor mayor. Quería que tuviera más brillo, que tuviera una apariencia menos fofa. Pensé que parecería una amenaza mayor para Spider-Man si tenía un poco de músculo. Le seguí haciendo ancho de cintura, pero ya no era un tipo gordo” (p 107).

 

Lieber se permitía un guiño a quienes conocían su trabajo de los cómics del oeste de Marvel, al introducir a Kid Colt, uno de sus personajes habituales, en la viñeta en que el vuelo de Peter llegaba a Hollywood. “Me gustaba más la manera de dibujar de Romita que la de Ditko, porque hacía a la gente más atractiva”, reconoció luego. “Así que en el Annual estaba tratando de dibujar como John. Me esforcé mucho en ello. Cuando terminé, se lo enseñé a Stan y me dijo: ‘Sabes, creo que me gusta. Tiene esa calidad feísta a lo Ditko’ (p 108).

 

Con el título inmerso en una casualidad constante que relacionaba sin ningún pudor a los villanos de Spider-Man con el entorno social de Peter, el quinto Annual acercaba el planteamiento al puro absurdo. La historia ahondaba en la familia del protagonista. No en sus tíos, sino en sus padres. El argumento fue construido entre Lee, Romita y Lieber, mientras que el segundo diseñó a los padres de Peter e hizo bocetos generales, muy rápidos, de toda la historia, deteniéndose un poco más en las imágenes del trepamuros, Lieber los repasó, y Romita volvió luego para corregirlos en caso de que hubiera figuras demasiado rígidas (p 108).

 

“Fue un regalo para Stan y para mí”, recuerda nostálgico Jazzy. “Hacer la historia de los padres de Peter nos hizo sentirnos como niños en una tienda de chucherías. Me encantó dar vida a ambos. El padre tenía el peinado de Peter, mientras que la madre era un cruce entre Katharine Hepburn y Lauren Bacall. Ambos son dos de mis creaciones más satisfactorias” (p 109).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 15: CUANDO TODAS LAS FRASES DEBÍAN TERMINAR CON !

Así manifestó The Man su manera de proceder, en las páginas del correo de los lectores del Amazing #59 (abril de 1968): “Los representamos porque son personas. Para nosotros no existe algo así como ‘el negro característico’. Cada persona es un individuo. Y no sentimos que ninguna raza particular deba ser englobada en un determinado grupo para decir que todos son lo mismo” (p 98).

Romita diseñó al Capitán George Stacy tomando como referencia a su actor favorito de todos los tiempos, Charles Bickford, que en su madurez lucía un cabello plateado similar al del capitán: “No creo que hubiera durado tanto si yo me hubiera preocupado por él. Añadí muchos detalles de personalidad en los que Stan no podía ayudar. A veces, ponía tanta personalidad en los personajes secundarios que Stan tenía que hacerlos principales” (p 98).

 

“Pensé que parecía el traje de Halloween de un chaval y me sentí avergonzado”, dice Romita, quien por un momento estuvo tentado de desechar el boceto y tirarlo a la basura. Antes de que eso ocurriera, Marie Severin, que también formaba parte del Bullpen y había sido una de las pocas personas en tratar más en profundidad con Ditko, hizo un rapidísimo boceto de cómo sería el personaje en acción: estaba cargando a toda velocidad contra un objetivo (p 99).

 

John Jameson se alzó como contrincante del lanzarredes, después de que unas esporas espaciales le dotaran de superfuerza. Romita optaba por vestirle con un traje que recordaba al de astronauta y enfrentarlo a Spidey a cuenta de un malentendido, hasta que la transformación le volvía mentalmente inestable (p 99).

 

Romita diseñó su traje acolchado, a partir de la representación gráfica de ondas de choque y absorción: “La gente no tenía idea de por qué lo hice así. ¡De hecho, la gente creía que el nombre original de El Conmocionador era El Vibrador! Yo explicaba que no, que esa forma de V no tenía nada que ver con el nombre. Nunca me creyeron” (p 100).

 

“Sentíamos que necesitábamos hacer más joven a El Buitre”, sostuvo Romita. “Parecía más realista que un hombre joven fuera ese tipo de villano, en lugar de quedarnos con alguien tan mayor como había imaginado Ditko. A pesar de ello, su versión también era llamativa”. Pese a las impresiones del dibujante, El Buitre perdía gran parte de su atractivo con el cambio (p 100).

 

En un principio, el dibujo que debía haber figurado en cubierta consistía en un primer plano de un cubo de basura en la calle, con el traje del trepamuros sobresaliendo de él y un Peter Parker cabizbajo dándole la espalda bajo la lluvia. A Stan Lee le gustó tanto que, después de pensárselo un tiempo, decidió que prefería utilizar la ilustración, a página completa, dentro del cómic (p 101).

 

Romita se vio obligado a crear una nueva portada. “Tuve que inventármela en el último momento”, rememora. “Y fue esa con Peter caminando y Spider-Man mirando por encima del hombro. Hice el nuevo boceto en cosa de un cuarto de hora, se lo llevé y dijo que estaba bien. Fue como una tortura, pero conseguí acabarlo” (p 101).

 

La deficiente reproducción obligaba a que todas las frases que se escribieran en un cómic, ya fueran diálogos o textos de apoyo, terminaran en admiración o interrogante. No podía haber puntos finales, ya que se corría el peligro de que no quedaran bien impresos y por lo tanto se perdieran por el camino. Para la ocasión, Lee sorteó el problema mediante el uso de puntos suspensivos, lo que dio lugar a uno de los pocos monólogos de Marvel en que quien lo pronunciaba no era preso de la excitación o la duda (p 101).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 14: LA TRANSFORMACIÓN DE GWEN STACY, DE MUJER FATAL A NOVIA FORMAL

En el episodio posterior al de la famosa viñeta, con Mary Jane ya interactuando en la vida de Peter Parker, Romita abordó los primeros cambios gráficos en la compañera de Universidad del trepamuros. Seguía dibujándola tan fría como la había diseñado Ditko, pero cambió las dos espantosas pinzas para el pelo por su, desde ese momento, característica diadema negra.

 

“Traté con todas mis fuerzas de complacer a Stan”, recuerda. “Él quería que Gwen pareciera una chica tan fiestera como Mary Jane. La dibujé así durante tres o cuatro números y, simplemente, no funcionaba. Me parecía falsa” (p. 95).

 

El parecido en el peinado también motivó las quejas de Stan, una vez comprobado que nada de lo anterior funcionaba para que la rubia venciera en popularidad a la pelirroja. En consecuencia, pidió a Romita que cambiara el de Mary Jane. En el Amazing #64 (septiembre de 1968) ella se presentó con una permanente que recordaba a la de Betty Brant en sus inicios (p 95).

 

“Siempre pensé que Peter se casaría con Gwen”, comenta The Man al respecto. “Era el tipo de chica dulce, guapa y con sentido común que podía ser tu vecina. Pero por la manera en que Jazzy dibujaba a Mary Jane, ella parecía mucho más fresca y divertida. Gwen era sólo una chica. Mary Jane era una bomba” (p 95).

 

Puede decirse que en el Amazing #47 fue donde nació “la pandilla de Peter”, un concepto que no existía hasta entonces y que contrastaba con la burbuja de aislamiento en que estaba el protagonista en su primera aparición (p 96).

 

Incluso la Tía May pareció florecer: “Quité treinta años a Tía May porque cuando empecé parecía que tuviera noventa”, confiesa Jazzy. “Parecería que fuera la tía abuela de Peter, era demasiado mayor. Yo quería hacerla más vital, así que la dibujé un poco más joven, aunque no dejé de ponerle arrugas” (p 97).

 

El dibujante no recuerda el motivo por el que decidió hacer que su bigote fuera mínimo, casi insignificante. Ditko ya lo había dibujado así, aunque también con un corte mayor, pero Romita optó por quedarse con la primera opción, de manera que Jameson se parecía a Hitler más que nunca. Nadie se quejó al respecto (p 97).

 

“Para Robertson, pensé que se trataba de un antiguo luchador que se había convertido en periodista”, explica el dibujante. “Le puse una nariz rota y, en el diseño original, tenía la oreja como una coliflor, deformada por los golpes. Quería que fuera un antiguo campeón de boxeo que había luchado duro para salir del arroyo y llegar al Bugle, aunque eso nunca llegó a utilizarse” (p 97).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 13: ANN-MARGRET, LA INSPIRACIÓN PARA MARY JANE

“Un día, llevó a su hija al estudio donde trabajaba con Ross Andru en Wonder Woman, y allí ella cogió un número de Amazing de la época de Ditko y se lo puso a leer. “¿Te gusta?”, le preguntó Esposito. “Sí, me gusta, papi”, respondió ella. “Pero las cabezas son muy grandes y los dibujos están desproporcionados”, objetaba el artista, a lo que ella respondió: “Me gusta, papi. Está preocupado por sus tareas domésticas. Le preocupa que su Tía May se enfade y le esconda su traje de superhéroe”. Fue entonces cuando Esposito entendió que DC había perdido la batalla” (pp. 87).

 

Stan solía poner en el despacho de Romita un cartel de “No molestar”, y le decía que ese día se concentrara única y exclusivamente en Spidey, pero el primero que se saltaba la prohibición era él mismo, que aparecía a todas horas, diciendo que sólo le molestaría durante un minuto con algo sin importancia. Lo hacía con tanto entusiasmo, que Romita era incapaz de decirle que no” (pp. 88).

 

En los dos primeros años desde su vuelta a La Casa de las Ideas, echó tripa, le salieron canas y envejeció el equivalente a una década. Todo por el sueldo fijo de 275 dólares semanales y la seguridad que le ofrecía estar en nómina. Había vivido la vida del freelance, sabía que era muy dura y no quería volver a ella. En quince años como freelance, jamás había tenido una semana de vacaciones. Ahora, por fin pudo llegar a disfrutarla, sin dejar de cobrar su sueldo” (pp. 88).

 

Para la elaboración de las cubiertas, Romita hacía varios bocetos, a partir de los cuales Stan elegía uno. Las favoritas del artista eran las que él denominaba “portadas truco”, como la del Amazing #55 (diciembre de 1967), con Spidey reflejado en las gafas de Doc Ock. “Stan hizo que las portadas fueran muy importantes”, dijo. “Su actitud era que si el cómic no tenía una buena portada, nadie se daría cuenta de él” (pp. 90).

 

Situar a Peter sobre una motocicleta resquebrajaba la imagen de empollón de los tiempos de Ditko, y que se mudara a un bonito piso en el centro de Manhattan la rompía en mil pedazos. La araña había abrazado la independencia. (pp. 93).

 

“Una de las buenas cosas de que te hayas hecho cargo de la colección es que ahora podré introducir a Mary Jane en la historia”, le dijo The Man. El guionista quería que la vecinita de Peter Parker fuera preciosa, pero tenía la impresión de que su primer compañero en Amazing no era la persona más indicada para ofrecerle eso (pp. 93).

 

“Como guía, usó fotos de la actriz Ann-Margret, una sueca escultural que bailaba, cantaba, actuaba y se estaba haciendo una carrera en Hollywood, con películas como Bye Bye Birdie (1963). De ésta, se había hecho especialmente popular su tema, que cantaba Margret tras un fondo azul chillón mientras la cámara se acercaba y alejaba espasmódicamente, en el comienzo del filme. Tenía una impresionante melena pelirroja, una sonrisa seductora y unos ojos hambrientos, que devoraban la cámara (pp. 94).

 

Pese a que los aficionados señalaron la viñeta como una de sus favoritas, Romita no estaba del todo contento. De hecho, manifestó en varias ocasiones que, de poder dibujarla de nuevo, la cuidaría todavía más, para que fuera una imagen que golpeara al lector sólo con verla. ¡Como si no fuera exactamente eso lo que provocaba! (pp. 94).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 12: CUANDO PETER PARKER SE VOLVIÓ GUAPO

“En Amazing, me sentía obligado a copiar a Steve Ditko, porque, y esto puede parecer ingenuo, yo estaba convencido de que volvería al cabo de dos o tres números”, dijo John Romita. “No sabía que Stan y él llevaban meses sin hablarse. Me dije a mí mismo que no estaría demasiado tiempo fuera. Yo no conocía a Ditko. Asumí que él haría lo mismo que hubiera hecho yo de estar en su situación: pensaría acerca de la manera en que había dejado a un personaje tan importante y volvería. Empecé a contar los días hasta mi regreso a Daredevil” (pp. 83).

 

“El mayor problema que tuve con Amazing fue que estaba haciendo a Peter Parker demasiado autosuficiente”, dijo Jazzy. “Cuando hago un héroe, trato de hacerlo tan guapo como puedo. Yo no veía al personaje como un chico delgaducho y encorvado. Le veía de otra forma. Durante semanas y durante meses, Stan me decía que lo hacía demasiado musculoso, demasiado ancho de espaldas y que su ropa estaba demasiado pulcra, que debía hacerlo más parecido a un adolescente” (pp. 84).

 

A juicio de John Romita, la diferencia fundamental que existía entre él y Ditko es que Ditko había creado su propio mundo, con sus propios edificios, su propia ropa y sus propios coches, mientras que él trataba de llevar el mundo real al papel: que los edificios que aparecieran en las aventuras, la ropa que vistieran sus protagonistas y los coches que circularan por las calles fueran lo más parecidos posibles a la realidad (pp. 85).

 

Para la realización de cada nuevo número, Stan Lee y John Romita mantenían una conversación en las oficinas de Marvel, que podía durar entre quince minutos y una hora. Esas reuniones solían tener lugar en el momento en que el artista entregaba los lápices de la historia anterior. Era habitual que, para terminarlos, hubiera pasado toda la noche en vela. Ante cualquier otro interlocutor, Romita se hubiera dormido, presa del cansancio, pero con Stan era diferente (pp. 85).

 

A partir del Amazing #45 (febrero de 1967), ambos autores dejaron de figurar en los títulos de crédito por separado, para pasar a hacerlo de manera conjunta, dando a entender que se trataba de un equipo, no solamente de alguien que escribía y alguien que dibujaba. “¡Una aventura de agonizante acción por Stan (The Man) Lee y John (Ring-A-Ding) Romita!”, se leía en aquel número (pp. 86).

 

“Es imposible saber qué hubiera pasado si Ditko se hubiera quedado en la serie”, dijo Jazzy, al echar la vista atrás. “Pero, pasado el tiempo, la apariencia que le di a Spider-Man se convirtió en LA apariencia de Spider-Man. Estoy muy orgulloso de eso” (pp. 86).

 

Romita estaba cuidando detalles que hasta entonces no habían sido tenidos en cuenta. Spider-Man empezó a llevar en la espalda una pequeña mochila de telaraña. Stan Lee se sorprendió de encontrarse algo así y no tardó en preguntarle cuál era la razón de ser de aquella mochila. El dibujante lo tenía claro: el héroe tenía que llevar la ropa en algún sitio (pp. 86).

 

“Peter Parker tenía que sacarse los zapatos para trepar por una pared porque los lectores escribían y preguntaban por qué sus suelas se pegaban a las paredes. Así que, lo creas o no, durante un tiempo hice que Peter se atara los zapatos al cuello, sobre todo porque Stan me dijo: ‘Ya que te has puesto técnico con lo de la ropa, ahora me lo has contagiado a mí’. De modo que sí, era algo fanático” (pp. 87).

 

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 11: DETRÁS DE LA LLEGADA DE JOHN ROMITA

En 1949, John Romita comenzó a dibujar en secreto para Lester Zakarin, un entintador que necesitaba hacerse pasar por dibujante para conseguir trabajo en Timely. Era una práctica habitual en aquel entonces, de manera que Romita hizo sus primeras historias para Stan Lee sin que éste lo supiera. Cuando el artista le confesó la verdad, ni siquiera pestañeó: le dio el guión de un relato de cuatro páginas, sobre un alienígena que se hacía pasar por un bebé, que debía dibujar y entintar (pp. 79).

 

Cualquier intento de pasar al género superheroico dentro de la editorial de Superman y Batman chocaba con lo que definió como un muro de cristal. Los departamentos estaban acotados y un artista que dibujara historias románticas no podía hacerlas de tipos en mallas. “Era agotador. Fueron ocho años de tortura. Las historias eran estúpidas”, afirmaba (pp. 80).

 

A los postres, y después de tres horas abrumado por la palabrería de Stan, Romita ya había cambiado de idea, especialmente una vez que el editor le prometiera que allí ganaría 275 pavos a la semana, lo que superaba la oferta de la agencia de publicidad y era también el mayor sueldo dentro de Marvel, aunque, para justificar aquella cifra ante el puño cerrado de Martin Goodman, tendría un estatus un tanto diferente al de otros artistas. Su primer trabajo fue entintar The Avengers #23 (pp. 81).

 

Romita le hizo un dibujo del personaje a vuela pluma, sin sospechar las razones por las que le preguntaba, y al editor se le desencajó la mandíbula. Era perfecto para hacerlo, pero todavía tenía que acostumbrarse al estilo Marvel (pp. 82).

 

Stan Lee tenía ya perfectamente claro que quería a John Romita para sustituir a Steve Ditko en Amazing: no sólo era excelente a la hora de abordar un aventurero con traje ajustado que se moviera por Nueva York, sino que también era el mejor artista que podía imaginar para plasmar chicas guapas. Era capaz de dibujar cualquier cosa. Con él en la serie, podía acometer los cambios que venía pidiendo Martin Goodman y conducir las historias hacia un tono más amable, romántico y culebronesco que el que ofrecía Ditko (pp. 82).

 

La aventura con Daredevil era, en realidad, una prueba. No se lo dijo, porque no quería condicionarle o que hubiera algún problema en caso de que los resultados no fueran tan buenos como esperaba. El dibujante no sospechó lo más mínimo. Sencillamente, daba por hecho que Stan utilizaba la presencia de Spidey para mejorar las ventas de Daredevil. Por eso, la sorpresa cuando le pidió que se encargara de la serie del trepamuros fue mayúscula. “¿Quieres encargarte de Spider-Man durante un tiempo?”, le preguntó The Man (pp. 82).

 

El mismo Bullpen Bulletin del Amazing #38 en que se anunciaba la marcha de Ditko saludaba la llegada de su sustituto (pp. 83).

 

En el correo de los lectores se volvía a insistir sobre el cambio, pero también se adelantaba lo que los lectores encontrarían en la siguiente entrega “¡El más esperado evento de la era arácnida! ¡El regreso de El Duende Verde!!” (pp. 83).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 10: EL TRAUMÁTICO FIN DE LA ERA DITKO

Los encuadres dejaron de ser imaginativos, la expresividad de los protagonistas se redujo hasta lo esquemático y las viñetas aumentaron más que nunca de tamaño, no para ser más espectaculares, sino para quedarse vacías en muchas ocasiones, con un indisimulado descuido en la elaboración de los fondos y con una narrativa casi simplista, como si aquellas páginas se hubieran elaborado con el piloto automático puesto (pp. 70).

 

Stan Lee pidió a Ditko que redibujara al personaje, de manera que en la versión publicada figuraba de lado y su pie izquierdo tapaba oportunamente el trasero. La corrección molestó a Ditko, mientras que el dibujo original, tal y como lo había concebido, apareció finalmente… ¡en una edición italiana! (pp. 71).

 

“Stan se enfureció”, recuerda Roy Thomas, “porque sabía que Steve siempre se leía las historias, pero había decidido que aquel personaje debía ser El Saqueador y lo entintó como tal. Stan hizo que Carl Hubbell cambiara el dibujo del traje sobre la figura del villano y añadiera las telarañas de Spidey. Estaba furioso, diciendo: ‘¡Él lo sabía! ¡Él lo sabía! ¡Lo hizo a propósito!’. Steve no se enteró del cambio porque, cuando el cómic se publicó, ya se había ido de Marvel” (pp. 71).

 

Habla Roy Thomas: “Steve vino a dejar un trabajo y Sol tenía una indicación de Stan, que tenía que estar aprobada por Goodman, según la cual daría a Steve un aumento de cinco dólares por página. Aquello era mucho en aquel entonces, pero cuando Steve apareció, no llegó a ver la nota de Stan. Sol fue corriendo a por Stan, y cuando volvieron, Steve ya se había ido” (pp. 72).

 

El disco que se regalaba a los socios de la MMMS incluía las voces de todos los empleados y colaboradores de La Casa de las Ideas. De todos, menos de Ditko, que no había querido participar en la charada. “Ese jaleo es del tímido Steve Ditko”, decía Sol Brodsky en un diálogo del guión escrito por Lee para el vinilo. “¡Se ha enterado de que estabas grabando un disco y le ha entrado miedo al micrófono!”. (pp. 72).

 

“Las aventuras de Spider-Man eran extremadamente autobiográficas para Ditko”, señaló Greg Treakston, basándose en conversaciones que había mantenido con el artista. “Spider-Man era la culminación de todo lo que Ditko había sido hasta ese momento. Tenía lazos personales con él. Cuando la gente empezó a manipularle, tratando de que añadiera más romance a la serie y que cambiara la dirección, se sintió roto, insultado”. (pp. 73).

 

Habla Greg Treakston: “En uno de los mejores libros de Ayn Rand, El manantial, hay un personaje, llamado Howard Roark, que es arquitecto. Construye un increíble rascacielos, pero debido a las intromisiones de la gente con las que trabaja se convierte en un horrible tributo a los esfuerzos de todo el grupo, lo cual no es siempre lo mejor. Al final, Roark vuela por los aires el edificio, Puedes ver la similitud entre las dos historias: un creador concibe algo magnífico. Alguien se inmiscuye y termina mal. Es la parábola de Steve Ditko en Marvel” (pp. 73).

 

Los lectores supieron del fin de una era en el propio Amazing #38, a través del Marvel Bulletins: “Steve nos ha dicho que se marcha por razones personales. Después de estos años, lamentamos que se vaya, y deseamos que alguien con tanto talento tenga éxito en sus labores futuras” (pp. 74).

 

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SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 9: LA INSPIRACIÓN DE GWEN STACY

“Siempre me consideraste una rubia tonta… ¡Y puede que lo sea! ¡Pero ya es hora de que también me gradúe de esa parte de mi vida!”, decía Liz en la ceremonia de graduación. A excepción de una breve aparición en el Amazing #30, no volvió hasta casi diez años después (p. 67).

 

“Quiero un hombre que tenga un trabajo fijo y decente… que venga a casa cada noche con su pipa y su periódico… ¡y conmigo!”. El episodio concluía con una escalofriante viñeta, en que el fantasma de Spider-Man separaba a los amantes (p. 67).

 

El Amazing Annual #2 (1965) fue testigo del largamente esperado encuentro de Spider-Man y el Doctor Extraño, las dos grandes creaciones de la pareja Lee/Ditko. Pocos años antes de la generalización de los alucinógenos en Estados Unidos, Ditko ya había imaginado un auténtico viaje al fondo de la mente plagado de referencias oníricas y experimentos visuales (p. 67).

 

En el Amazing #31 debutaron tres personajes capitales para el futuro de Spider-Man. Los dos primeros fueron Harry Osborn y Gwen Stacy. Harry encarnaba al típico jovencito caprichoso y acomodado, mientras que ella era una mujer fatal a lo Veronica Lake (p. 68).

 

El nombre de Gwen constituía un homenaje de Ditko a Sweet Gwendoline, una rubia ingenua y escultural siempre necesitada de rescate y siempre vestida en ropa interior. Había sido creada por John Willie, uno de los pioneros del bondage, y Eric Stanton la había retomado tras la muerte del autor, en sus cómics de erotismo soft (p. 68).

 

En la historia orquestada por Ditko, los criminales servían a las órdenes del misterioso Planeador Maestro, como un adelanto de la aventura que comenzaba en el número siguiente. En los textos, sin embargo, Stan Lee atribuía su lealtad al villano de ese episodio (p. 68).

 

En la viñeta final, el antídoto aparecía en primer plano, pero inalcanzable para un diminuto Spider-Man, sepultado e impotente. A los ojos de Ditko, representaba al hombre al que el peso de la sociedad impide alcanzar sus objetivos. Puro Objetivismo, pero también un brillante “Continuará” (p. 69).

 

 

Décadas después de la publicación de “La saga del Planeador Maestro”, Ditko todavía saltó ofendido, después de que Lee se atribuyera, en una entrevista, la idea de esa escena cumbre. El guionista sacaba a colación el tema para elogiar a su antiguo compañero (p. 70).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

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