Biblioteca Marvel Age 06: Cuando Jim Shooter era el jefe de todo

Fue el Director Editorial que convirtió un pequeño negocio de unos amigos en una verdadera factoría del entretenimiento: fue quien detuvo la sangría de ventas producida por algunos productos poco afortunados, quien se atrevió a colocar a Byrne en Los 4 Fantásticos, a Miller en Daredevil y a Simonson en Thor… Jim Shooter fue quien consiguió que Marvel alcanzara el mayor momento de excelencia de su historia, pero con él también empezó la decadencia. Llegó a lo más alto y desde ahí sólo quedaba una muy dura caída. Pero, a finales de 1983, Shooter era todavía el hombre que había hecho el milagro, la cabeza visible de una nueva edad de esplendor para Marvel como no se conocía desde veinte años atrás. En el Marvel Age #8 (noviembre de 1983), tenía honores de portada una larga entrevista que compartiría con el único hombre en la editorial cuyo nombre merecía más respeto para los fans: Stan Lee.
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Once páginas de entrevista dan para mucho, pero es que además esta pieza probablemente sea una de las más significativas piezas de las publicadas en los más de diez años de existencia del magazine, ya que retrata toda una época en la historia de Marvel, un momento de excepción en el que pasado y presente se daban la mano, que ahora adquiere un valor más alto si cabe, al poder analizarse en perspectiva.

La entrevista comenzaba echando un vistazo a qué estaban haciendo ambos en ese preciso momento. Stan Lee estaba trabajando en los recién nacidos Marvel Studios, en California, preparando dibujos animados para la televisión de los sábados por la mañana, así como anuncios y especiales con David DePatie, conocido fundamentalmente por su labor en la serie animada de la Pantera Rosa. Stan comentaba que estaba intentando vender los personajes Marvel para hacer programas basados en ellos, y que se pasaba el día reuniéndose con productores, directors y agentes… Todavía faltaban muchos años para que la aventura audiovisual de Marvel despegara y llevara a sus personajes a un nuevo nivel de estrellato. En el momento de celebrarse la entrevista, trabajaba en llevar a la pequeña pantalla algo llamado… ¡Dragones y Mazmorras!
 

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Dragones y Mazmorras todavía se recuerda como una serie fundamental de aquel tiempo, pero Stan hablaba también de otros proyectos que nunca se llevarían a cabo: una película de Dazzler de la que ya se había escrito un guión (y que luego se convertiría en novela gráfica), un Spider-Man con la compañía de Roger Corman, películas de la Viuda Negra, Dr. Extraño y Daredevil y, lo más sorprendente, un musical de Broadway protagonizado por el Capitán América. Al respecto de todo eso, Stan comentaba que su labor consistía en que todos esos proyectos fueran lo más fiel posible al personaje original.
Por su parte, Shooter comentaba los primeros tebeos que leyó, cómo se introdujo en la industria, cuando era apenas un niño y gracias a unos guiones que envió a DC, para luego pasar a su trabajo como Director Editorial en Marvel. Una interesante reflexión al respecto: "Cuando estás al cargo, quiere decir que te han confiado la dirección en la que la compañía debe conducirse. Nadie tiene por qué saber lo que estás pensando, nadie va a leer tu mente. Por eso tienes que mostrar a todos cuál es el plan, cómo encajan en ese plan y que así sepan si quieren encajar o no en ese plan". Con palabras como éstas, se entiende que la Marvel de Shooter fuera la mejor engrasada de la historia.

La entrevista también es rica en anécdotas, como la que rodea a la dichosa nariz de Iron Man. Un buen día, Stan miró un dibujo del personaje y dijo: "¿No debería tener una nariz?" En realidad, se refería a que el dibujante había hecho una máscara tan ajustada que era imposible que tras ella pudiera haber alguien con nariz. Sin embargo, de inmediato se decidió poner una nariz al casco de Iron Man, y cuando más tarde Stan lo vio, se llevó las manos a la cabeza y lanzó un edicto: "A partir de ahora, Iron Man jamás tendrá nariz".
 

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Entrando en aspectos más técnicos, Shooter hablaba de los problemas que estaban teniendo con el cambio de distribución que se produjo en aquel entonces, o la búsqueda de una manera para satisfacer a los creadores que querían hacer obras propias, además de aquellas protagonizadas por personajes Marvel. "Hemos evolucionado hacia un mercado lo suficientemente grande para acoger ese tipo de material. Hace diez años, no había un lugar para vender cosas así. Ahora tenemos un sitio para vender productos en los que los creadores mantienen su propiedad: las librerías especializadas. Por supuesto, tenemos que crear nuevas políticas y mecanismos para hacer eso. Como sea, seguro que encontraremos una manera de sacar adelante ese tipo de cosas", sentenciaba el entonces Director Editorial.

No todo este Marvel Age estaba dedicado a la entrevista: También había tiempo para anunciar la llegada de Paul Smith al dibujo de Dr. Extraño, dejando un hueco en La Patrulla-X que sería cubierto por John Romita Jr., que a su vez dejaba Spider-Man en manos de un joven desconocido hasta entonces, llamado Ron Frenz. "No pùedo competir con mi padre", decía Romita Jr., "y si tuviera que hacerlo, dimitiría". Se añadía entonces que, si encontraba tiempo, prepararía sendas novelas gráficas: de La Cosa y de Spider-Man. De nuevo, proyectos que nunca salieron adelante…

Una pequeña pero significativa anécdota para terminar: en el momento del cierre de este Marvel Age, Stan Lee acababa de pasar por el quirófano para una operación de poca importancia. Desde el artículo de presentación de la revista, Jim Salicrup deseaba a Stan una pronta recuperación. Y no sólo él: también unos cuantos amigos…

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