EL ASOMBROSO SPIDERMAN 136: ¿POR QUÉ TANTA SERIEDAD?

Con todo el lío del Plan Editorial, el mes pasado apenas nos dio tiempo a contar nada sobre nuestra recién estrenada serie arácnida. ¡Ha vuelto un clásico! Peter Parker, The Spectacular Spider-Man fue la segunda colección abierta mensual que lanzó Marvel con el trepamuros como protagonista, allá por 1976. Más de cuarenta años han pasado, mira que somos viejos. Este nuevo volumen viene a ser continuador de aquella cabecera, algo que ha reconocido la propia editorial con el salto a Marvel Legacy, puesto que asumirá la numeración histórica de la misma. Concentrados en el presente, algunos detalles a tener en cuenta.

 

LOS AUTORES Escribe Chip Zdarsky, cuyo verdadero nombre es Steve Murray. Periodista canadiense de 41 años, Zadarsky se ha hecho muy popular como artista de la estupenda serie Sex Criminals. En Marvel, aunque ha dibujado alguna cosita puntual, se ha concentrado en su talento literario. Ha escrito las últimas series de Howard El Pato y Starlord, ambas muy frescas y divertidas. Adam Kubert por su parte es un veterano artista que, al igual que su hermano, se dio a conocer en Marvel en los años noventa, donde realizó portentosas etapas en Wolverine, The Uncanny X-Men o The Incredible Hulk. Tras un tiempo en DC, regresó a casa para encargarse, entre otras cosas, de la miniserie principal del trepamuros durante las Guerras Secretas. Con este nuevo proyecto ha renovado su atención hacia Spidey.

 

ESTE TÍO ES NUESTRO GUIONISTA

Está claro que es muy de Spidey

 

LA ORIENTACIÓN No ha cambiado nada: The Amazing Spider-Man sigue siendo la serie principal del Hombre Araña y el destino de éste lo continuará guiando Dan Slott, pero en Spectacular nos encontraremos con una vertiente más clasicista de sus aventuras. Olvídate aquí de los líos empresariales del lanzarredes o de las aventuras internacionales a lo James Bond. Nuestro foco estará sobre el día a día de Peter Parker en Nueva York y de cómo afecta eso a su identidad secreta. Hay mucho humor, mucha nostalgia por el pasado y mucha ligereza. Es una serie luminosa y clasicista, pensada en consonancia con el giro que está dando Marvel en estos momentos. “Quiero crear un cómic divertido al que cualquiera que le guste el personaje entre sin problemas, pero también un cómic en que las cosas se van enseguida de madre”, asegura el guionista. Se enganchó al personaje en los tiempos gloriosos de los ochenta y eso se nota en cada viñeta.

 

LAS SORPRESAS La primera en la frente fue el regreso de Teresa, la mujer que en Spiderman: Negocios familiares afirmaba ser la hermana perdida de Peter Parker. Dado que esa Original Graphic Novel se publicó hace unos tres años y que su trama no había tenido impacto posterior, casi nos habíamos olvidado por completo de ella. La otra gran sorpresa la tenemos en el último episodio de este mes. J. Jonah Jameson ahora sabe que Peter es Spiderman y las consecuencias se harán sentir por todo lo alto. Basta repasar lo que ocurrió con el bueno de Jameson después de que Peter saliera del armario durante “Civil War” para imaginarse lo que nos espera. Este episodio en concreto corre a cargo del también canadiense Michael Walsh (Vengadores Secretos), pero Kubert estará listo para volver en el siguiente. Será ya en junio, dentro de Marvel Legacy y por lo tanto con la numeración clásica reactivada. ¡Y eso quiere decir que nos lanzaremos a por el #300 USA en ese mismo tomo!

 

¿RECORDABAS A TERESA?

Así fue su espectacular debut

 

Spot On aparecido originalmente en El Asombroso Spiderman nº 136

MARVEL LEGACY: A MÍ DADME MARVEL

Menudo mapa nos han cartografiado Aaron, Ribić y todos los demás en Marvel Legacy Alfa. Nos detendríamos en destacar la grandiosidad de la historia… ¡pero no hay tiempo! Vamos mejor con las derivadas.

 

LOS VENGADORES PREHISTÓRICOS VUELVEN EN… Bueno, pues empezamos por la incógnita. ¡No sabemos dónde! Aunque no cuesta imaginar a Aaron como hipotético guionista de Vengadores, pero no es algo que esté decidido o tenga fecha de inicio.

 

EL DESTINO DE LOKI SE VERÁ EN… Sorpresa, sorpresa… ¡Doctor Extraño nº 26 (marzo)! El Señor de las Mentiras será el nuevo Hechicero Supremo, en la etapa que abren Donny Cates y Gabriel Hernández Walta, en el primer trabajo de éste después de La Visión.

 

EL CAMINO DE LOS VENGADORES SIGUE EN… Su propia serie, primero con un cruce con los alevines, que se desarrollará en Vengadores nos 89-91 y Campeones nos 13-15 (febrero-abril). Después, vendrá una macroaventura, por la que The Avengers pasa a ser semanal en Estados Unidos. Lo veremos a partir de Vengadores nº 92. Será ahí donde descubramos los motivos de por qué en la estatua de los fundadores del grupo ahora se ha añadido a una misteriosa mujer. ¡Y además será Pepe Larraz quien dibuje el arranque de la historia!

 

EL VIAJE DE STEVE ROGERS EMPIEZA EN… Capitán América nº 89, a partir de marzo, y con el superequipo de Mark Waid y Chris Samnee. No se nos ocurre otro mejor para devolver su esencia al Capi.

 

EL DESTINO DE JANE FOSTER LLEGARÁ EN… Thor: Diosa del Trueno nº 81 (febrero), donde empieza una historia que no podría ser más descriptiva: “La muerte de Thor”.

 

LA BÚSQUEDA DE TONY STARK EMPIEZA EN… El Invencible Iron Man nº 87 (febrero), en lo que Brian Michael Bendis califica como la mayor saga del Vengador Dorado en los últimos años.

 

LA LOCURA DE WADE WILSON CONTINÚA EN… Masacre nº 25 (marzo). “Imperio Secreto” y los sucesos de su propia serie nos han dejado muy tocado a Wade, que tiene una misión: asesinar a Cable.

 

LOS PLANES DE NORMAN OSBORN SE DESCUBRIRÁN EN… El tomo mensual del trepamuros, sin que esté demasiado claro en qué aventura concreta, aunque Peter Parker ingresa en Marvel Legacy a partir de El Asombroso Spiderman nº 139, a la venta en mayo.

 

LA BÚSQUEDA DE BEN Y JOHNNY SIGUE EN… Marvel 2 en Uno: La Cosa y La Antorcha Humana nº 1 (abril). Nueva y deseadísima serie mensual en la que Chip Zdarsky y Jim Cheung contarán la aventura que más deseamos leer: la búsqueda de Los 4 Fantásticos. Porque no puede haber regreso a la esencia de Marvel sin La Primera Familia.

 

CONOCEREMOS EL IMPERIO GALÁCTICO DE WAKANDA DESDE… Pantera Negra nº 20 (febrero). Vuelco radical para la serie de T’Challa.

 

LA SEÑAL DE AUXILIO DE SAKAAR SERÁ RESPONDIDA EN… El Increíble Hulk nº 69 (febrero). ¡Empieza “Regreso a Planeta Hulk”!

 

LOBEZNO Y LA GEMA DE LA MENTE VOLVERÁN EN… Llámalo X. La otra incógnita. Todavía no lo sabemos, pero sí nos olemos que aquí está el comienzo de una futura “Guerra del Infinito”. Lo que sí sabemos es que Marvel ha despertado. Y nada puede detenernos ahora. 

VENENO 1: EL AÑO DE VENENO

Veneno vive un momento especialmente dulce, que nos ha llevado a atrevernos con este lanzamiento en grapa. ¿Los motivos? Esta nueva serie se ha posicionado entre los mayores éxitos de la temporada en Estados Unidos, sirviendo de avanzadilla a Marvel Legacy, el landscape en el que entra La Casa de las Ideas en España este mismo mes. A finales de 2018 se estrenará la película del personaje, razón por la que dentro de los cómics dispondrá de eventos, crossovers y gran número de apariciones en otros cómics. ¡Es el mejor momento para que también tenga una cita con los lectores españoles cada treinta días! ¡Deja que te comentemos a continuación todos los detalles!

 

 

CADA MES EN TU LIBRERÍA Una confesión, antes que nada: Veneno llega con un cierto retraso y descoordinación con respecto al resto de series que se publican en grapa en nuestro país. El proyecto ha desbordado todas nuestras expectativas, de manera que inicialmente no pensábamos recurrir a este formato, reservado para los lanzamientos core, lo que nos ha llevado a iniciar un poco más tarde de lo que hubiera sido deseable. En consecuencia, y al menos durante el presente año, todas las entregas de la cabecera serán dobles. A partir de aquí, nos vamos a encontrar con varios hitos a tener en cuenta. El primer arco argumental viene a ser una especie de prólogo, por lo que hasta nuestro tercer número no se habrá completado el planteamiento inicial del guionista Mike Costa. Mientras tanto, estamos sumergidos en un proceso que conducirá a ese auténtico punto de partida, sobre el que preferimos no darte más detalles para no chafarte la sorpresa. En Veneno nº 4, la serie americana asume la numeración histórica, para situarse en Venom #150 USA, y en Veneno nº 7 habremos llegado ya a Venom #155 USA, con el que la serie ingresa en Marvel Legacy. De cara a apuntalar todavía más la solidez de la cabecera, irrumpirá como dibujante habitual Mark Bagley. Éste fue el artista que plasmó al personaje en su época de esplendor y se encargara del inicio de su primera miniserie. Más allá de ese punto, las entregas dobles nos permitirán dejarlo todo listo para que, este agosto, nuestro Veneno nº 8 continúe en El Asombroso Spiderman nºs 142 y 143, donde publicaremos de manera íntegra el cruce con esta serie, para ya en septiembre seguir adelante con el camino posterior.

 

EL MÁS DURO DE TODOS

Bagley y Veneno, apuesta ganadora

 

EN PARALELO Prometíamos eventos y tendremos eventos. “Universo Veneno”, la saga que viene a ser un reflejo distorsionado de lo que significó “Universo Spiderman”, se publicará en formato 100 % Marvel de tapa blanda. Nos hubiera gustado incluirla también en esta serie, pero eso hubiera imposibilitado alinearla cronológicamente de manera correcta. El prólogo llegará en febrero, mientras que la historia propiamente dicha la ofreceremos en abril, con Cullen Bunn e Ibán Coello como equipo creativo. “Universo Veneno” tendrá además derivadas, que se traducirán en otro cruce más, en este caso con Patrulla-X Azul. Por último, recuperamos el debut de nuestro villano, en Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman: La leyenda empieza de nuevo, con lanzamiento programado para julio.

 

SE ABRE LA VEDA DEL SIMBIONTE

La premisa de “Universo Veneno”

 

 

Spot On originalmente publicado en Veneno 1

 

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA TELARAÑA: LOS PRIMEROS PASOS DE “UN NUEVO DÍA”

Dejando al margen todas la polémica generada alrededor de la manera en la que Marvel puso abrupto fin al matrimonio de Spiderman, las diferencias entre la etapa de Joe Michael Straczynski al frente del destino del trepamuros de Marvel y la era de “Un nuevo día” son tan grandes y profundas que la mayoría de los lectores, incluso aquellos desprovistos de suspicacias e ideas preconcebidas, tuvieron que aclimatarse de la noche al día a una manera de concebir al personaje que, siendo tan legítima como canónica, en nada se parecía a la que estaban acostumbrados desde hacía años.

La época de Joe M. Straczynski en The Amazing Spider-Man había estado caracterizada por la supeditación del resto de títulos a la que estaba considerada, indiscutiblemente, como la principal cabecera arácnida. Cuando JMS aterrizó en la serie, Spidey venía de una época en la que buena parte de las señas de identidad del héroe, entre ellas su rica tradición de villanos y personajes secundarios, se encontraba terriblemente devaluada. El autor de Babylon 5 optó por simplificar el terreno de juego. Durante sus años en la serie, y aunque hubiera tímidos amagos en el sentido contrario, el elenco de personajes fue reducido a la mínima expresión, de manera que se concentraba en las figuras de Peter, Mary Jane y Tía May. Las tramas, aunque mantuvieran un hilo conductor entre ellas, quedaban acotadas a arcos argumentales que permitieran la fácil recopilación posterior. En el apartado de villanos, JMS concibió nuevos enemigos a los que enfrentar a Spidey, mientras que los clásicos se atrincheraron, fundamentalmente, en las colecciones subsidiarias. Por último, el guionista dio preponderancia a temas complejos y adultos, como la naturaleza de los poderes arácnidos, el verdadero significado del heroísmo o los sacrificios que hay que hacer para mantenerse fiel a las creencias propias. Había mucho humor, y además muy inteligente, pero el componente culebronesco de los cómics clásicos de Spiderman, la ligereza que en muchas ocasiones solían tener sus aventuras, fue dejado de lado en beneficio de una intensidad y un dramatismo elevados.

 

A la hora de poner en marcha “Un día más”, el comité de guionistas dirigido por Stephen Wacker desechó muchas de las herramientas de la época Straczynski. Para sustituirlas, tiraron de manual clásico. El cambio más relevante consistía en que, por primera vez en décadas, se había roto la estructura de Amazing como serie core junto a otras dos de menor importancia: ahora todo era Amazing, con tres salidas cada mes y equipos creativos alternándose y coordinándose mediante un engrasado armazón editorial. En consecuencia, tampoco había ningún autor que pudiera calificarse como más destacado que el resto. Con el tiempo, como era natural, los lectores se decantarían hacia sus favoritos, pero todos empezaron la carrera en igualdad de condiciones.

 

Con respecto al elenco, el péndulo basculó hacia el extremo opuesto. Peter ya no estaba casado y, de repente, su vida se llenó de viejos y nuevos amigos, novias y compañeros de trabajo, cada uno con su propio ciclo argumental que se extendería a lo largo de muchas entregas y cada uno susceptible de trasladarse, en cualquier momento, desde el mundo de Peter Parker al de Spiderman. La facilidad para que uno se viera contaminado por el otro, y viceversa, que instituyera Stan Lee cuando hizo que tras la máscara de El Duende Verde estuviera el padre del mejor amigo de Peter, funcionaba de nuevo a plena potencia. Wacker decretó además que los villanos habituales merecían un descanso que permitiera la incorporación de otros de nuevo cuño, cada uno con su idiosincrasia particular, pero todos siguiendo los cánones tradicionales, de tal manera que recordasen a los veteranos sin necesidad de que fueran ellos. Y por supuesto habría misterios destinados a resolverse al cabo de un gran número de entregas. Por más que luego se reuniera en tomos, “Un nuevo día” respondía al andamiaje de una novela-río formada por capítulos de longitud desigual. En el lanzamiento, cada equipo produjo una aventura de tres entregas, pero a partir de ahí la extensión sería variable, e iría del episodio autoconclusivo a la saga de seis números. No es extraño que Wacker fuera el último en salir de las oficinas de Marvel a partir de entonces.

 

Puestos a buscar una época similar en la historia de Spiderman, la que más se parecía a aquello era la de comienzos de los ochenta, cuando Tom DeFalco era el editor de las series del trepamuros. Durante su mandato, las tres colecciones que componían la franquicia alcanzaron una consistencia equivalente y, aunque cada una presentaba historias independientes, estaban coordinadas con tal solidez que podían leerse como piezas de un único puzzle: los secundarios se movían de una cabecera a otra perfectamente sincronizados; lo que ocurría en una afectaba con sutil elegancia al resto y todo se desarrollaba sin necesidad de trucos de artificio, con absoluta naturalidad.

 

En este tomo de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman se completa la presentación de los cuatro equipos con los que abrió fuego “Un nuevo día”. Bob Gale, leyenda de la narrativa cuyos guiones para la trilogía Regreso al futuro se estudian en las escuelas de cine, se unía al detallista Phil Jimenez en la presentación de Freak, para cuya creación seguía, quizás inconscientemente, un esquema muy similar al que hubiera aplicado Roger Stern en el nacimiento de El Duende. A continuación, Zeb Wells y Chris Bachalo sacan a Spidey de su elemento para enseñarnos cómo se las apaña en la peor nevada que haya sufrido Nueva York. Por último, regresa Gale, con Freak bajo el brazo, y avanza sobre el misterio de Amenaza, el remedo de El Duende Verde que fuera presentado por Marc Guggenheim y Salvador Larroca un par de meses antes. Y mientras tanto, la telaraña que forma Peter con Tía May, J. Jonah Jameson, Dexter Bennett, Carlie Cooper, Vin Gonzales y muchos más continúa enredándose y tejiéndose, igual que el propio héroe remienda su traje, una vieja escena anecdótica que llevaba mucho tiempo sin verse, pero que representaba toda una declaración de intenciones. Como muchos otros comienzos, el de “Un nuevo día” fue complejo, difícil y por ocasiones desconcertante, pero tenía potencial para la grandeza, y muy pronto la alcanzaría.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 15

LA HORA DE MATANZA EN ULTIMATE SPIDERMAN

“¿Qué puedo hacer para machacar de una tacada a todos los protagonistas de Ultimate Spiderman?” La formulación de esa pregunta por parte de Brian Michael Bendis tuvo como respuesta el arco argumental en el que se presentaría a Matanza, un villano arácnido surgido en el Universo Marvel convencional en los años noventa como una extensión de Veneno. Después de que éste hubiera contado con su réplica definitiva, era cuestión de tiempo que el simbionte psicópata también irrumpiera en el mundo del adolescente Peter Parker. Lo que quizás nadie hubiera imaginado es que volvería su existencia del revés.

 

Para conocer los orígenes de Matanza debemos retroceder hasta los años noventa, durante la larga etapa de The Amazing Spider-Man escrita por David Michelinie, que se caracterizó por la espectacularidad de los dibujantes y la ligereza de los contenidos. Michelinie había creado, junto a Todd McFarlane, a Veneno, villano que se convirtió en un éxito rotundo e inesperado, cuyos periódicos regresos a la colección suponían grandes ventas inmediatas, aunque la fórmula del enemigo acosador que conoce todos los secretos del héroe pronto empezaría a agotarse. Con la intención de dar un paso más allá, Michelinie se planteó que el simbionte alienígena fuera pasando por otros individuos, además de Eddie Brock, ya que planeaba que éste moriría en The Amazing Spider-Man #400 USA, en celebración de los cien números que habrían transcurrido desde la primera gran aventura del villano. Estos últimos planes se vieron truncados, ya que Veneno estaba teniendo tal aceptación comercial que Marvel no sólo se negaba a acabar con su vida, sino que pronto empezaría a colocarlo como protagonista de una sucesión de miniseries que terminarían por devaluarle como rival arácnido.

 

Michelinie, sin embargo, decidió seguir adelante con la idea de que otro personaje contara con su propio simbionte. ¿Por qué no un engendro de la entidad original, tomando como excusa que la especie se reprodujera por fragmentación, como si de una estrella de mar se tratara? No obstante, la clave no estaba tanto en la criatura en sí misma, sino en el huésped humano que la acogería. Mientras que Eddie Brock contaba con un retorcido concepto de moralidad, el nuevo personaje carecería de ella: sería un psicópata y un asesino en serie. Hay que tener en cuenta que la gran película de aquel año, 1991, había sido El silencio de los corderos, con un Anibal Lecter idolatrado como la imagen del villano definitivo. Kletus Casady, el alter ego del nuevo enemigo arácnido, había sido condenado a once cadenas perpetuas por otros tantos asesinatos. Durante su estancia en prisión, compartiría celda con Eddie, lo que abría la puerta a que el vástago del simbionte original entrara en contacto con él… Y naciera Matanza (Carnage en inglés), para el que también se barajaron nombres como Caos (Chaos) o Depravación (Ravage). Mientras que el diseño de Kletus corrió a cargo de Erik Larsen, éste ya estaba fuera de la serie cuando llegó la hora de la primera gran saga con Matanza, en The Amazing Spider-Man #361-363 USA (1992), así que el artista que dio con su imagen no fue otro que… Mark Bagley, quien con el paso de los años acabaría siendo el ilustrador por antonomasia de Ultimate Spider-Man.

 

 

A día de hoy, Bagley todavía recuerda que el diseño del Matanza clásico fue un auténtico quebradero de cabeza. Su idea original, con una mancha de sangre que se extendía por el torso hasta las extremidades, no convenció al editor Danny Fingeroth, que le pidió que buscara otra fórmula, hasta dar con la definitiva. Además, para alguien tan conservador como Bagley, el personaje resultaba demasiado extremo. Pero cuando aquella primera aventura se convirtió en un inesperado éxito que obligó a su reimpresión inmediata, se dio cuenta que tendría que dibujar muchas veces a Matanza. En las convenciones, los aficionados empezaron a pedirle insistentemente que bocetos del villano lanzando un bebé por la ventana, una de las escenas más intensas del cómic. La popularidad de Matanza fue tal que acabó por ser el gran protagonista de “Matanza Máxima”, un crossover arácnido publicado en 1993 que llegaría a tener su propio videojuego, pese a que no convenció ni siquiera a los autores. Su pésima calidad llevaría al olvido del personaje: pese a que volvería a enfrentarse con Spiderman en diversas ocasiones, su tiempo había pasado.

 

Y entonces, más de diez años después, llegó el momento de implantarlo en el Universo Ultimate. Como en el caso de Veneno, Bendis no estaba demasiado conforme con el origen clásico, puesto que lo veía demasiado alejado del protagonista de la serie: no era una historia de Spiderman propiamente dicha, sino una historia en la que estaba Spiderman, pero podría haber estado cualquier otro héroe. Al igual que con el Protector Letal, lo que de verdad le gustaba de Matanza era su aspecto desasosegante y pesadillesco. En lugar de un asesino en serie, el guionista de Ultimate Spiderman se iría al extremo opuesto: el Matanza definitivo no sería malvado. Ni siquiera tendría conciencia de existir, y mucho menos de conceptos complejos como el bien o el mal. Y sí estaría ligado a Peter Parker, y de manera íntima, lo que supondría la peor situación posible en la que Bendis imaginaba que podía colocar al joven héroe, porque… Bueno, es una sorpresa que quizás merezca dejarse para la lectura de la historia.

 

La saga serviría también para recuperar a un personaje que había tenido cierta importancia en números anteriores, pero que todavía estaba esperando su gran oportunidad: Curt Conners, la cara humana del Lagarto, que llegó en Ultimate Marvel Team-Up #10 USA (2002. Ultimate Spiderman: Encuentros extraños), sería la punta de lanza para dar vida a Matanza… Pero también estaría presente otro secundario más, un técnico de laboratorio llamado Ben Reilly. Bendis sabía que la mera utilización de ese nombre pondría en alerta a los lectores, puesto que así se llamaba el clon de Peter Parker de la continuidad clásica. En realidad, era su manera de hacerles un guiño acerca de los planes de futuro que tenía, de cara a una adaptación de la celebérrima saga que a finales de los noventa casi dio al traste con el Hombre Araña. No obstante, cualquier insinuación quedaría enterrada por los trágicos acontecimientos que tendrían lugar alrededor de Matanza y que determinarían en grado máximo el desarrollo de la colección a partir de entonces.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spider-Man nº 13

 

LA LLEGADA DE LA IMPOSIBLE PATRULLA-X. DE LAS CENIZAS DEL PASADO

Entre los grandes conceptos creados por Stan Lee a comienzos de los años sesenta y que conforman las piezas angulares del Universo Marvel, pocos tuvieron en aquel entonces un menor impacto comercial que La Patrulla-X. Sin embargo, aquel cómic viviría, más de una década después de su nacimiento, una profunda transformación que le llevó, primero, a ganarse la categoría de título de culto, luego, a alzarse como la más poderosa franquicia de la industria, y finalmente a significarse como un fenómeno capaz de saltar a la televisión y al cine, hasta instalarse en un lugar de honor dentro de la cultura popular. Con el primer volumen de La Imposible Patrulla-X, arranca la recopilación de esa larga y fructífera etapa de oro, quizás la más importante y determinante que haya tenido jamás un cómic de superhéroes, pero cuyos inicios fueron tan modestos y fortuitos que hubiera sido imposible aventurar semejante futuro resplandeciente.

 

Concebida en 1963 por Stan Lee junto al dibujante Jack Kirby, el otro gran hombre de los albores de la Casa de las Ideas, La Patrulla-X ahondaba en una idea común en la ciencia-ficción de la época, la de los mutantes, seres cuyos genes se diferenciaban del de los meros humanos, una alteración debida fundamentalmente a los efectos de la Era Nuclear. El propio Lee, en este caso junto a Steve Ditko, ya había producido un año antes un relato corto protagonizado por el que podría calificarse como el primer homo superior de Marvel: Tad Carter, el hijo de un científico atómico con asombrosos poderes que le granjearían el desprecio de sus semejantes.

 

La idea del aislamiento adolescente, que el guionista ya había explorado en Spiderman, volvía con fuerza en estos mutantes. De hecho, ése era el título, Los Mutantes, que le hubiera gustado poner a la nueva serie que llegaría a las tiendas con fecha de septiembre de 1963, pero Martin Goodman, el dueño de la compañía, no lo tenía tan claro. En cambio, encontró más atractiva la segunda propuesta de Lee: The X-Men, los hombres-X que, en su traducción española, se convertirían en La Patrulla-X: Cinco jóvenes con poderes (Cíclope, El Ángel, La Bestia, El Hombre de Hielo y La Chica Maravillosa) que habían sido reunidos por Charles Xavier, un hombre confinado en una silla de ruedas, pero capaz de leer mentes y proyectar sus pensamientos.

 

Las habilidades de los mutantes no se debían a ningún suceso o accidente extraordinario, sino a una alteración en el ADN. Nacían con ellas, aunque no se manifestaban hasta alcanzar la pubertad, y era entonces cuando se convertían en una bendición para los suyos… o en la peor de las amenazas. Charles Xavier, el mentor de La Patrulla-X, se situaba en el primer grupo, mientras que Magneto, el que enseguida se alzó como su peor enemigo, en el segundo. La dialéctica de ambos personajes discurría en paralelo a la que se producía, en el mundo real, entre Martin Luther King y Malcom X alrededor de la discriminación racial. Stan Lee buscaba plantear una metáfora del racismo: Mientras Xavier apostaba por la convivencia con los humanos, Magneto proclamaba que el homo superior debía subyugarlos. La Patrulla-X había jurado proteger a una humanidad que les temía y odiaba. Protegerla de los prejuicios, pero también de aquellos mutantes que representaran una amenaza.

 

Quizás fuera porque el planteamiento no cuajara entre los lectores. Tal vez porque se diluía en las aventuras más o menos ligeras que vivían los cinco héroes protagonistas y su figura paterna. O puede que los autores que sustituyeron a Lee y Kirby no siempre consiguieran desarrollar las mejores historias posibles. En todo caso, las ventas de La Patrulla-X fueron perdiendo fuelle, para entrar en un lento declive comercial, hasta que en, The X-Men #66 USA (1970), se presentó la última de sus historias. A partir del siguiente episodio, la colección pasaría a acoger reediciones de aventuras publicadas anteriormente.

 

Pero, casi desde el momento de su entrada en letargo, Roy Thomas, que sustituiría a Stan Lee como Director Editorial de Marvel en 1972, se propuso que los mutantes volvieran a la carga. El que había sido escritor de aquella última etapa, y había demostrado lo lejos que La Patrulla-X podía llegar, en un puñado de electrizantes episodios realizados junto al excepcional artista Neal Adams, concibió un plan para insuflar nueva vida a la serie. Consistía en renovar la alineación del equipo, mediante miembros de diferentes nacionalidades, lo que quizás facilitaría la venta de la serie fuera de Estados Unidos. La propuesta fue lanzada en varias ocasiones, hasta que al fin entró a trámite en 1974, cuatro años después de que los hijos del átomo fueran puestos en suspenso y restringieran su papel al de meros invitados en otros títulos de Marvel.

 

La Casa de las Ideas de mediados de los setenta había crecido más allá de cualquier previsión optimista. Con una mayor capacidad financiera que la que contaba en sus inicios y la independencia que eso traía consigo, Marvel aumentó su producción en cantidad y en variedad de títulos. Se dio entonces impulso al proyecto de una “nueva” Patrulla-X. Los responsables de materializarla serían el guionista Mike Friedrich, uno de los profesionales de la casa, y el dibujante Dave Cockrum, quien había alcanzado gran popularidad por su labor en La Legión de Superhéroes de DC Comics, donde destacaba por sus imaginativos personajes, entre los que destacaban las integrantes femeninas del grupo, dotadas de un inmenso atractivo y elegancia.

 

 

Era una época de efervescencia dentro de Marvel, pero la cantidad de trabajo sobrepasaba a los medios materiales para hacerle frente. Después de la salida de Stan Lee, fueron varios los responsables editoriales que accedieron al cargo de manera sucesiva, tirando la toalla al cabo de un tiempo, por puro agotamiento. El cargo no sólo implicaba la supervisión de todas las colecciones, sino también ocuparse de los guiones de algunas de ellas. Tras dos años al mando, Roy Thomas renunció al puesto de cabeza visible de la editorial, que recayó en el también guionista Len Wein. Éste agregó el relanzamiento de La Patrulla-X a un paquete de proyectos en el que estaban incluidos otros grupos. Los mutantes no eran, por tanto, una prioridad esencial para la maquinaria de la Casa de las Ideas: simplemente una de las muchas novedades en la que trabajaban en aquel momento, un bosquejo que todavía debería pasar por modificaciones antes de fructificar, porque, antes de colocarse ante la máquina de escribir, Mike Friedrich decidió a su vez abandonar Marvel. Con la patata caliente en las manos, Wein asumió las tareas de guionista, al tiempo que asignaba al relanzamiento mutante un nuevo formato que estaba ensayando en aquel entonces con diversas series, el Giant-Size o, lo que es lo mismo, episodios trimestrales con un mayor número de páginas que un cómic convencional. Cockrum seguía como dibujante, e incluso llevaba meses preparando diseños.

 

 

El Giant-Size X-Men #1 USA estaría encabezado con una espectacular portada del maestro Gil Kane, en la que los nuevos integrantes del equipo rasgaban el papel. El toque que la convertiría en obra maestra vino de la mano de Cockrum, que completó la ilustración con una panorámica de la formación original, mirando con ojos asombrados a sus sustitutos. Tan sólo uno de aquélla, Cíclope, se colocaba al lado de los recién llegados, aunque en una posición secundaria. Su función sería la de enlace entre el pasado y el futuro, último vestigio de la inocente Patrulla-X original que, en todas las propuestas de recuperación del título, siempre surgía como elemento a mantener intacto. No en vano, había sido el líder natural del equipo hasta ese momento, y quizás el miembro más carismático. De cara a actualizar su imagen, Cockrum rediseñó su visor, lo que añadiría un mayor dramatismo al semblante. Cíclope tendría que lidiar con personajes de los que nadie había oído hablar hasta entonces, o que apenas sí habían aparecido en algún otro cómic.

 

¿De dónde habían salido? En gran medida, del cuaderno de dibujo de Dave Cockrum, con las convenientes matizaciones llevadas a cabo por Wein. Además, había viejos conocidos o recientes incorporaciones al Universo Marvel a la búsqueda de un hueco donde cobijarse. Mejor será seguir su orden de aparición en el cómic para señalar su procedencia. El primero de los nuevos integrantes de La Patrulla-X era también el preferido del dibujante, el germano Rondador Nocturno. Cockrum lo había inventado muchos años atrás, cuando estaba sirviendo en la Marina, destinado en Guam junto a su primera esposa. Una noche de tormenta, no encontraron mejor manera de matar el tiempo que crear personajes de cómic. Entre ellos, estaba Intruder, una mezcla entre Batman y Punisher que iba acompañado de un demonio que escalaba muros. Éste era la semilla de lo que luego se convertiría en Rondador Nocturno, aunque todavía habría de pasar por serias alteraciones. El concepto fue sido rechazado por el editor de La Legión de Superhéroes, que lo consideraba demasiado extraño, pero a Wein le resultó perfecto para el tipo de grupo heterodoxo que quería componer. Cockrum también aportaría los poderes de teleportación, el uniforme y el nombre real del simpático elfo, Kurt Wagner, resultado de fusionar el del canciller Kurt Waldheim con el del músico Richard Wagner. En cambio, se desecharía la idea de que Rondador fuera un auténtico demonio confinado en la Tierra después de fracasar en una de sus misiones, así como que se le caracterizara como “el gran hijo de perra” del equipo.

 

 

Tal calificativo recaería, en realidad, sobre Lobezno, el siguiente recluta de Xavier. Este violento agente del servicio secreto canadiense debutó meses antes, en una aventura también escrita por Wein en la que se enfrentaba contra Hulk. Su origen editorial puede que se remontase a los primeros intentos de Roy Thomas por relanzar La Patrulla-X. En las reuniones con Cockrum, éste le había enseñado a una pareja de hermanos vampiros, y uno de ellos respondía a la denominación de Wolverine (cuya traducción exacta al castellano sería la de carcayú, una pequeña y brutal criatura de los bosques canadienses). El guionista se olvidó por completo de aquello, pero meses después le sugirió a Len Wein que introdujera en Increíble Hulk a un personaje canadiense, que se llamara Wolverine, y que como dicho animal fuera de escaso tamaño pero muy feroz. Esa misma descripción llegó a manos de John Romita, el director artístico de Marvel, que realizó el diseño a partir de la foto de un auténtico Wolverine, con una máscara de aspecto felino, unas manchas atigradas y unas garras metálicas que surgían del dorso de la mano, después de descartar la opción de que formaran parte de los dedos. En aquel entonces, Wein no tenía demasiado claro los orígenes de Lobezno, aunque se le pasaba por la cabeza que, de hecho, fuera un animal evolucionado. El guionista lo veía además como un veinteañero desairado, probablemente un nacionalista quebequés. Tampoco llegó a contemplar jamás que las garras no fueran otra cosa que un artilugio que formaba parte de los guantes, o que el metal del que estaban hechas recubriera el esqueleto del portador o fuera adamántium. En aquel entonces, Lobezno no era más que un canadiense ágil, con sentidos agudizados, agresivo y malhablado. Cockrum, que no tenía demasiadas simpatías por él, cambió mínimamente la máscara que dibujara Romita, pero mantuvo intacto el resto.

 

El siguiente miembro de la nueva Patrulla-X fue Banshee, un viejo conocido del equipo original. De hecho, se habían enfrentado contra él, en The X-Men #28 USA (1967), aunque en aquel entonces se encontraba bajo el control mental de una malvada organización. El ingreso en el equipo del irlandés Sean Cassidy, sobre el papel el más veterano de los nuevos integrantes, se saldaba en apenas unas pocas viñetas, para dar espacio al único fichaje femenino: Tormenta, una voluptuosa africana capaz de controlar los elementos, que había alcanzado la consideración de diosa entre los habitantes de una tribu. Con Tormenta, de nuevo nos hallamos ante una idea de Cockrum, que en este caso fusionaba aspectos de varios personajes: Tifón, un tipo al que obedece el trueno y la lluvia; Quetzal, una joven con alas en los brazos, y la Gata Negra, una adolescente capaz de adoptar la forma de un gato. Los poderes del primero, el color de piel de la segunda y los ojos felinos de la última dieron como resultado a Tormenta.

 

 

Tras su presentación, quedarían una pocas viñetas más para la llegada de Fuego Solar, cuya entrada en escena hay que buscarla en uno de los últimos episodios de la etapa original de La Patrulla-X, cortesía de Roy Thomas y Don Heck, quienes pergeñaron al primer mutante japonés, hijo de una víctima de la bomba de Hiroshima. Enseguida saltamos de Japón a Rusia, donde espera Coloso, el héroe que ocupaba el mayor espacio de portada y al que se le auguraba una posición destacada dentro del equipo, similar a la que desempeña La Cosa en Los 4 Fantásticos o Thor en Los Vengadores. De nuevo, procede de las propuestas de Cockrum para La Legión de Superhéroes que nunca culminaron tal propósito. Coloso es una buena persona, vestida con colores primarios, cuyo nombre, Peter Rasputín, homenajeaba a dos iconos rusos, Pedro el grande y el consejero zarista Rasputín.

 

Ave de Trueno, el último en sumarse a la fiesta, también salió de los descartes del dibujante para la Legión. En este caso, un indio nativo con elevada fuerza y rapidez, al que Cockrum modificó ligeramente el traje previsto y por el que se decidieron después de rechazar la opción de incluir a Vampyre, un supervelocista de fuerte carácter que resultaba un tanto reiterativo ante la presencia de Lobezno y Ave de Trueno.

 

Establecidos los protagonistas, el argumento de aquel relato iniciático seguía una estructura más o menos tradicional, en cuanto a lo que cabía esperar de una historia de origen. Durante la primera parte, Charles Xavier reunía al nuevo grupo de mutantes para llevar a cabo una misión desesperada. En el nudo de la trama, se presentaba la amenaza a la que deberían hacer frente, mientras que en la parte final tenía lugar el enfrentamiento. Hacía falta un enemigo de altura, que hubiera derrotado fácilmente a la formación original y supusiera todo un reto para la improvisada formación convocada por Xavier. La previsión inicial de Len Wein consistía en recurrir a Sudamérica como escenario, y a un grupo de dioses aztecas como villanos, pero Cockrum, convencido de que tal opción resultaba horrible, ofreció la alternativa que acabaría triunfando. Lo cierto es que el dibujante concibió un peligro tan formidable que costaba imaginar la forma de vencerlo. La solución llegó de manos de Chris Claremont, el ayudante de Wein, un joven inglés de veinticinco años con muy buenas ideas y una especial sensibilidad literaria, en quien ya habían recaído algunos encargos literarios puntuales. El final de la aventura dejaría además abierta la incógnita sobre quién se quedaría y quién se marcharía de la ahora superpoblada Patrulla-X, duda pendiente de resolverse en el siguiente número de la recién inaugurada etapa.

 

A comienzos de 1975, el Giant-Size X-Men #1 saldría al mundo a la búsqueda de lectores. La propuesta se encuadraba junto a otros lanzamientos protagonizados por grupos de la más diversa índole, que estaba ofreciendo la Casa de las Ideas en aquel preciso momento, y sus resultados eran toda una incógnita, pero cualquiera hubiera aventurado un destino similar al que pudieran correr Los Campeones, Los Inhumanos, Los Invasores o Los Guardianes de la Galaxia. Fuera como fuera, lo cierto es que, después de cinco años sin publicarse una nueva aventura de La Patrulla-X, ésta se disponía a renacer, muy distinta a como nadie la había conocido.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Gold. La Imposible Patrulla-X nº 1

1602: EL SIGLO DE LAS MARAVILLAS

¿Qué pueden tener en común la década de los años sesenta con el comienzo del siglo XVII? Más de la que pudiera pensarse en un principio. Ambas son épocas en la que se rompieron dogmas arraigados durante mucho tiempo atrás. Tanto en los años sesenta como en la Era Isabelina se abrieron nuevos horizontes para la humanidad, que enterraría así tiempos oscuros. Ahora, gracias al legendario escritor Neil Gaiman, al prestigioso dibujante Andy Kubert y al aclamado colorista Richard Isanove, esas dos épocas, tan diferentes y al mismo tiempo tan similares, confluyen en una circunstancia más: en que ambas asistirán a la llegada de los superhombres.

 

Hay pocos autores de cómic que consigan concitar tanta atención mediática y que hayan traspasado las fronteras del medio como Neil Gaiman lo ha hecho. Este inglés nacido el 1o de noviembre de 1960 y que gusta de vestir de riguroso negro ya sabía leer cuando apenas contaba con cuatro años. El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien, Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis y Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll fueron algunas de sus obras favoritas de niñez… junto con una caja de cartón llena de tebeos de Marvel y DC, que le prestaron cuando ya había cumplido los siete. Fue en la que él luego definiría como “una Caja de Sueños” donde conocería a Batman, a la Liga de la Justicia o a un tipo con una máscara de gas cuyo nombre era Sandman. En esa caja también descubrió a las grandes creaciones de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko para Marvel. Estaban las ediciones inglesas de Los 4 Fantásticos, La Patrulla-X, Thor, Capitán América… Todos ellos formaron parte del pequeño mundo de ficción en el que habitaba el joven Neil, que creció y, como si no existiera ninguna otra opción, se convirtió en periodista y escritor. Fue una época curiosa, en la que firmó su primer libro… Nada menos que acerca de la historia de la banda pop Duran Duran. Hacia mediados de los años ochenta, descubrió La Cosa del Pantano de Alan Moore y todo cambió para él: redescubrió el placer de leer cómics a la par que se convirtió en un discípulo, y más tarde amigo, de Moore. Este había triunfado en una industria, la del tebeo americano, que hasta entonces parecía vetada a autores ingleses.

 

En aquel entonces, Gaiman empezó a colaborar con pequeños relatos para la mítica revista 2000 AD, al tiempo que se alzaba, de facto, como el sucesor de Alan Moore, cuyo trabajo continuaría en Marvelman, un personaje inglés de los años cincuenta que el barbudo de Northampton había reinventado por completo. A la caza de autores que siguieran la estela de éste, DC Comics le ofreció diversos proyectos, aunque enseguida destacaría por el que acabó por convertirse en uno de los más destacados y significativos cómics de los años noventa: Sandman. Del personaje que hubiera creado tiempo atrás Jack Kirby quedaba sólo el nombre. Neil Gaiman creó a una nueva entidad, un rey de los sueños que es hecho prisionero durante casi todo el siglo XX y al escapar ha de poner sus asuntos en orden y asumir las consecuencias de lo ocurrido en el mundo real a causa de su encarcelamiento. Sandman se alzaría como el estandarte del sello Vertigo, así como el gran tebeo adulto para los lectores de superhéroes que buscaban “algo más”, mediante una interesante combinación de costumbrismo mágico, terror y narración erudita. Entre los muchos relatos que se pueden leer dentro de la trama general que suponía la peripecia de Morfeo, se encontraban dos peculiares adaptaciones de las obras de William Shakespeare El sueño de una noche de verano y La tempestad, que traslucían el amor de Gaiman hacia el dramaturgo inglés y la época en la que vivió.

 

Para cuando Sandman concluyó en 1996, Gaiman ya era una verdadera leyenda que había ido más allá de las viñetas, hasta publicar gran cantidad de relatos y novelas, algunas de las cuales recibirían adaptación cinematográfica, como es el caso de Coraline. Su alejamiento progresivo de la industria del cómic hacía temer a sus legiones de fans por el abandono definitivo… Hasta que llegó 2001, y todo cambió.

 

Por aquel entonces, Joe Quesada acababa de hacerse con la dirección editorial de Marvel y estaba derribando todos los muros infranqueables que La Casa de las Ideas había construido durante sus años de decadencia, durante la década anterior. Entre ellos, se encontraba el hecho de que algunos autores sintieran un rechazo absoluto a la idea de trabajar para ellos. En el caso de Neil Gaiman, ese rechazo era compartido con su colega Alan Moore, y tenía que ver con la polémica generada alrededor de Marvelman, quien para publicarse en Estados Unidos había tenido que cambiar de nombre por Miracleman, a causa de una disputa jurídica con la propia Marvel.

 

Quesada no sólo ofreció a Gaiman enterrar el hacha de guerra con respecto al personaje, sino ayudarle en la batalla que libraba por sus derechos de publicación, en manos de cierto millonario sin escrúpulos. De esta forma, Gaiman desarrollaría un ambicioso proyecto para Marvel, a cambio de que los beneficios que se derivaran del mismo sirvieran para financiar la batalla legal. En agosto de 2001 se cerró el pacto, sin que el guionista tuviera claro siquiera acerca de qué quería escribir para La Casa de las Ideas. Pronto tuvo claro acerca de qué NO quería escribir. El 11-S le convenció que lo último que deseaba era una historia ambientada en el presente, con bombas, aviones, rascacielos e individuos dictando lo que está bien y lo que está mal. En su lugar, se desmarcó con un proyecto que consistía en trasladar el nacimiento del Universo Marvel hasta 1602, un tiempo de maravilla, de cambio, de descubrimiento, como lo fueron los años sesenta cuando Stan, Jack y Steve colocaron las primeras piedras de su cosmos conectado y él tuvo oportunidad de contemplarlas por primera vez.

 

Por entonces, Andy Kubert y Richard Isanove acababan de concluir uno de los más sonados éxitos de la editorial, Lobezno: Origen, en el que usaron una innovadora técnica artística, consistente en que Isanove coloreaba directamente sobre los lápices limpios y precisos de Kubert, sin que interviniera un entintador entre un proceso y otro. El resultado no puede ser más sorprendente, dado que la ausencia de tintas y la etérea paleta de Isanove envuelven a las viñetas en un aura mágica, de pertenecer a un mundo que dejó de existir hace mucho tiempo. Ambos se sumaron a 1602 junto al portadista Todd Klein, quien puso la guinda final al proyecto, con cubiertas que asemejan a cuadros pintados sobre madera.

 

Dos años tardó 1602 en estar concluido. El éxito de público fue mayúsculo, mientras que la crítica se dividía alrededor de él, aunque su leyenda no ha dejado de crecer desde que viera la luz por primera vez, de manera que ha sido reeditado en múltiples ocasiones, hasta situarse en la liga de Lobezno: Origen, Ultimates o Civil War, los grandes éxitos Marvel de este siglo XXI, complejo, duro y aterrador, del que Neil Gaiman quiere darnos una vía de escape, una lectura que nos permita olvidarnos de todo y descubrir esa Marvel de la Era Isabelina, todavía por cartografiar; ese otro mundo que acaba de nacer, donde todo es nuevo, emocionante y esperanzador.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Héroes. Marvel 1602

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA: EL LANZAMIENTO DE “UN NUEVO DÍA”

En 2008, las reglas del juego cambiaron para Spiderman como no había ocurrido en veinte años. Los sucesos de “Un día más” habían servido para deshacer no sólo su matrimonio con Mary Jane, sino también la relación con ésta y buena parte de la evolución llevada a cabo por el personaje en las épocas anteriores. Volvía a la soltería, a la economía en precario, a los lanzarredes mecánicos e incluso a la amistad con Harry Osborn, que inexplicablemente había vuelto a la vida. En lo editorial, Marvel también alteró los procedimientos establecidos. A partir de ese momento, dejaba de haber tres series en paralelo y la Oficina Arácnida concentraba toda su fuerza en The Amazing Spider-Man, con una estructura calcada a la de las Writer’s Room de las series de televisión.

 

 

El fin de la era de Axel Alonso como editor arácnido también coincidió con el fin de la etapa de Joe Michael Straczynski como guionista de la principal colección del trepamuros. Para hacer borrón y cuenta nueva, y de cara a un único título con tres salidas cada mes, Joe Quesada fichó al editor Stephen Wacker, quien estaba detrás del mayor éxito de DC Comics de los años anteriores, la miniserie semanal 52, en la que había tenido que coordinar varios equipos de guionistas y dibujantes, tal y como ocurriría ahora con el Hombre Araña. A lo largo de los años, el fandom había identificado claramente Amazing como el título principal de la franquicia, confiriendo una menor atención, y unas menores ventas, al resto de cabeceras, salvo en ocasiones muy significativas. Tras “Un día más”, un buen número de aficionados abandonarían al personaje, enfadados por el radical giro de su biografía y la metodología para llevarlo a cabo, pero las bajas se verían de alguna manera compensadas por el beneficio de sólo contar con Amazing. En el medio plazo y pese a todo, Spiderman terminaría por recuperar su posición de personaje más comercial de La Casa de las Ideas.

 

Había mala prensa alrededor de “Un día más” y la situación en que quedaría Peter Parker, así que Wacker tuvo que luchar a contracorriente. En el Bullpen, antes de la publicación de la historia de Mefisto, comenzó a extenderse el rumor de que lo que ocurriría iba a dejar a Spidey destrozado. Como consecuencia de ello, había dificultad para fichar nuevos equipos creativos. Wacker sumó rechazos de unas cuantas estrellas que no querían verse salpicadas por la polémica. Pero el nuevo coordinador sí consiguió una figura emergente que contaba con la admiración de los lectores veteranos. Se trataba de Dan Slott, que había destacado con sus guiones para la serie de Hulka, muy divertidos, desenfadados y con una poderosa inserción en el background del Universo Marvel. Como si estuviera opositando a guionista arácnido, llegó a incluir una aparición especial de Spiderman en la serie de la Amazona Esmeralda que había sido especialmente aplaudida, por su capacidad para captar el tono y la manera de expresarse del héroe, con grandes dosis humorísticas. Slott también había demostrado sus dotes para la aventura e incluso para el grim & gritty, lo que le demostraba como un autor versátil y preparado para afrontar el reto.

 

 

Fue Slott el guionista detrás de The Amazing Spider-Man: Swing Shift (2007), un número especial, que se regaló en las tiendas de cómics el día después del estreno de Spider-Man 3. Faltaban varios meses para el arranque de “Un nuevo día”, y sin previo aviso ni explicación alguna, Marvel lanzaba el que luego se descubrió como el “número cero” del nuevo statu quo. Peter volvía a ser Spidey después de una larga ausencia, estaban ahí los nuevos villanos y secundarios con los que los lectores se familiarizaban; Jackpot, una misteriosa superheroína pelirroja echaba una mano al trepamuros mientras se insinuaba que se trataba de Mary Jane, y Tía May gozaba de una excelente salud mientras ignoraba, como el resto del mundo, que su sobrino y Spiderman eran la misma persona. La historia tenía un tono ligero, humorístico, casi naïve, en el que se podía reconocer al Spidey icónico de los ochenta, pero no al de los últimos años.

 

 

Wacker había cocinado todo aquello junto con los autores que había logrado reclutar, en la primera de sus reuniones en la sala de conferencias de Marvel. “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo”, explicaba Slott. “Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Slott era el encargado de iniciar “Un nuevo día”, propiamente dicho, en el Amazing #546 USA (2008). Le acompañaba Steve McNiven, el hombre que había desenmascarado a Spidey, que sólo iba a estar allí durante tres entregas, las suficientes para que el trepamuros tuviera un estreno llamativo. El cómic, más que Swing Shift, servía como perfecto ejemplo de lo que pretendía la nueva andadura. Peter buscaba trabajo mientras el mundo que le rodeaba entretejía una compleja red de villanos, secundarios y situaciones que entraban en conflicto entre ellas. John Romita Jr. se encargaba de dibujar una doble página en la que se establecía la situación actual de Peter. Según la doble, Gwen y Mary Jane habían sido los amores de su vida, y mientras la primera había muerto, con la segunda había roto “por razones todavía no reveladas”; Harry había vuelto después de una estancia de años en Europa y había comprado el Coffee Bean; Tía May vivía en su casa de siempre mientras ayudaba en un albergue de necesitados; nadie sabía la identidad de Spiderman, quien no se había registrado y por ello le buscaban las autoridades; usaba lanzarredes orgánicos y estaba sin blanca. Era todo lo que el lector debía conocer para acercarse a la serie, pero las dos páginas no hicieron sino suscitar preguntas de aficionados que encontraron agujeros negros en cada uno de los aspectos de “Un nuevo día”.

 

Había cuatro arcos para estrenar a los respectivos equipos, cada uno con tres números de longitud. En el de Slott ocurrían probablemente más cosas, y había más personajes presentes, de lo que se podía verse en doce episodios de Straczynski. El enfoque era radicalmente distinto: de un melodrama con tres protagonistas (Peter, Mary Jane y Tía May), se había pasado a una comedia de situación coral, en la que incontables secundarios giraban alrededor del protagonista y sus tribulaciones. Era lo más parecido que se había visto en los últimos veinte años al Spidey quintaesencial.

 

A continuación de esa primera aventura, entraba Marc Guggenheim, un guionista de televisión que llevaba un tiempo en Marvel pasando inadvertido, y al que acompañaba el veterano y habitualmente aplaudido Salvador Larroca, también sólo para el arranque. Guggenheim era uno de los que sí se habían atrevido a colocar a Spiderman en su lista de deseos. Cuando manifestó que no se acercaba a la serie desde los tiempos de DeFalco, se la dieron encantados.

 

En este volumen de Marvel Saga. El Asombroso Spiderman comienza la publicación de esta nueva era para el trepamuros, con Swing Shift como pistoletazo de salida y los dos primeros arcos del landscape, así como gran cantidad de extras, como la doble página de John Romita Jr. antes comentada o el largo manifiesto redactado por Tom Brevoort, y en el que enunciaba las intenciones de Marvel con este movimiento, que transcurrido el tiempo desde su publicación original puede apreciarse en su auténtica magnitud. En aquel entonces, muchos no daban ni un centavo por aquel nuevo statu quo. Wacker y sus hombres, sin embargo, consiguieron crear un entorno sólido sobre el que edificar el Spidey del futuro.

 

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 14

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 9: LA INSPIRACIÓN DE GWEN STACY

“Siempre me consideraste una rubia tonta… ¡Y puede que lo sea! ¡Pero ya es hora de que también me gradúe de esa parte de mi vida!”, decía Liz en la ceremonia de graduación. A excepción de una breve aparición en el Amazing #30, no volvió hasta casi diez años después (p. 67).

 

“Quiero un hombre que tenga un trabajo fijo y decente… que venga a casa cada noche con su pipa y su periódico… ¡y conmigo!”. El episodio concluía con una escalofriante viñeta, en que el fantasma de Spider-Man separaba a los amantes (p. 67).

 

El Amazing Annual #2 (1965) fue testigo del largamente esperado encuentro de Spider-Man y el Doctor Extraño, las dos grandes creaciones de la pareja Lee/Ditko. Pocos años antes de la generalización de los alucinógenos en Estados Unidos, Ditko ya había imaginado un auténtico viaje al fondo de la mente plagado de referencias oníricas y experimentos visuales (p. 67).

 

En el Amazing #31 debutaron tres personajes capitales para el futuro de Spider-Man. Los dos primeros fueron Harry Osborn y Gwen Stacy. Harry encarnaba al típico jovencito caprichoso y acomodado, mientras que ella era una mujer fatal a lo Veronica Lake (p. 68).

 

El nombre de Gwen constituía un homenaje de Ditko a Sweet Gwendoline, una rubia ingenua y escultural siempre necesitada de rescate y siempre vestida en ropa interior. Había sido creada por John Willie, uno de los pioneros del bondage, y Eric Stanton la había retomado tras la muerte del autor, en sus cómics de erotismo soft (p. 68).

 

En la historia orquestada por Ditko, los criminales servían a las órdenes del misterioso Planeador Maestro, como un adelanto de la aventura que comenzaba en el número siguiente. En los textos, sin embargo, Stan Lee atribuía su lealtad al villano de ese episodio (p. 68).

 

En la viñeta final, el antídoto aparecía en primer plano, pero inalcanzable para un diminuto Spider-Man, sepultado e impotente. A los ojos de Ditko, representaba al hombre al que el peso de la sociedad impide alcanzar sus objetivos. Puro Objetivismo, pero también un brillante “Continuará” (p. 69).

 

 

Décadas después de la publicación de “La saga del Planeador Maestro”, Ditko todavía saltó ofendido, después de que Lee se atribuyera, en una entrevista, la idea de esa escena cumbre. El guionista sacaba a colación el tema para elogiar a su antiguo compañero (p. 70).

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

LA DIFÍCIL VUELTA A LAS ESENCIAS: DETRÁS DE “UN DÍA MÁS”

¿Cuántos cambios resiste un superhéroe antes de alejarse de su imagen icónica? Tantos como sean necesarios o quieran llevar a cabo los autores, porque al final del camino siempre queda el recurso a la vuelta atrás, al truco argumental que permita desdecirse de lo hecho hasta ese momento. El mecanismo es conocido por los lectores del género, que a poco que perseveren un poco en su afición terminan por encontrárselo. Ha ocurrido con cualquier personaje que pueda mentarse, incluido Spiderman. Sin embargo, el trepamuros es especial: sus seguidores se identifican con Peter Parker hasta tal punto que sienten como propia cualquier operación que pueda sufrir… sobre todo las operaciones a corazón abierto.

La revelación de la identidad secreta de Spiderman, ocurrida en el curso de “Civil War”, fue un gran golpe de efecto, pero no podía durar para siempre. Una vez que los guionistas sacaron toda la punta posible a la situación, tenía que corregirse. Lo que nadie esperaba es que el método para hacerlo sirviera también para resolver lo que el Director Editorial Joe Quesada consideraba como el mayor problema del trepamuros: su matrimonio con Mary Jane. “Déjame decirlo claro: Spiderman es uno de los más grandes, o acaso el mayor de los superhéroes adolescentes”, había dicho antes incluso del desenmascaramiento. “Se supone que debería ser un personaje joven, viable y soltero. Y a lo largo de sus cuarenta años de existencia, según los escritores se hacían mayores y se casaban, se llevaron a Peter Parker con ellos, olvidando el hecho de que siempre va a haber ahí fuera niños de nueve años que quieran conocer a Peter de la misma manera que todos nosotros lo hicimos, que fue como un tipo joven. Peter se hizo mayor y se casó con una supermodelo. Peter se convirtió en Billy Joel. Sus secundarios han desaparecido. Harry, Flash, Gwen. Me gustaría que volviera a tener un buen elenco de secundarios, como en los viejos tiempos”.

 

Después de haber reducido el número de mutantes a una cifra razonable con “Dinastía de M”, el Director Editorial tenía decidido que el matrimonio arácnido iba a ser “el siguiente genio en devolver a su correspondiente botella”, según sus palabras. Quería que el personaje recuperara sus esencias, que estuviera fresco para cualquier lector que quisiera sumarse al fandom, y no sólo para los veteranos con los que Peter había crecido, se había casado y se había estancado. Cuando supo de la intención de Joe Michael Straczynski de abandonar los guiones de The Amazing Spider-Man, pensó que su última saga era el lugar perfecto para hacerlo. En este artículo, se desmenuzan las circunstancias que rodean a esta aventura, la contenida en el presente tomo, por lo que se aconseja postergar la lectura de las siguientes líneas a quien no la conociera previamente.

 

En una reunión editorial con un grupo de trabajo compuesto por Brian Michael Bendis, Mark Millar, Jeph Loeb, Tom Brevoort y Axel Alonso, Quesada anunció sus intenciones y algunas ideas de cómo materializarlas. JMS, que había permanecido muy callado durante todo el encuentro, aceptó desarrollar la historia, para la que ofreció una solución que a Joe Q le pareció imaginativa. En síntesis, consistía en recurrir al planteamiento de la película Dos vidas en un instante (1998), que mostraba en paralelo los dos rumbos que podía tomar la vida de la protagonista, encarnada por Gwyneth Paltrow, en caso de tomar una decisión tan pequeña como subirse a un tren o no hacerlo. Para Peter y Mary Jane, el equivalente consistía en una pequeñez en el día de su boda que impedía que se casaran. Quesada había repasado a conciencia el cómic de la boda, The Amazing Spider-Man Annual #21 USA (1987. Marvel Héroes. El Asombroso Spiderman: La identidad del Duende), para llegar a la conclusión de que estaba muy improvisado y lleno de sinsentidos. La mejor prueba de que el matrimonio no había sido más que un truco publicitario. “No sé tú, pero si yo me entero de que mi futura mujer se ha pasado la noche antes de la boda con su ex, pensaría que eso es una especie de engaño”, señaló al respecto del contenido de aquella historia. “Y no nos olvidemos de Peter. Todavía sufría por su antigua novia, que ni siquiera está viva. En la misma víspera de la boda, va al puente de Brooklyn con una foto de ella para pedirle permiso para casarse con MJ. No tengo ningún problema con este tipo de historias, que consiguen un gran drama y tensión. Pero es gracioso cómo, después de todo el tiempo que ha pasado, se olvida el comportamiento de los personajes”.

 

Después de la saga que estaban planificando, no habría habido matrimonio, pero todo lo demás podría haber transcurrido exactamente igual, con lo que los cambios en la continuidad serían mínimos. Por ejemplo, aducía Quesada, Jonathon Caesar habría acosado a Mary Jane, tal y como ocurrió en los cómics de Michelinie y McFarlane, sólo que ahora estaría emparejada y no casada con Peter. Era un escenario en el que el comité al completo se sentía cómodo. En cualquier caso, la historia debía estar atada hasta el más mínimo detalle, porque, mientras tuviera lugar la ejecución de la trama, Stephen Wacker, el nuevo editor asignado a la Oficina Arácnida que sustituiría a Axel Alonso, ya había fichado a sus equipos y estos estaban desarrollando las historias que se publicarían después.

 

Joe Q estaba convencido de que todos los lectores llorarían y se emocionarían como no lo habían hecho nunca. Él mismo iba a dibujar la historia, en su vuelta al tablero después de años, porque después de haberse implicado tanto en la elaboración, sentía que debía hacerlo. Era también su oportunidad para dibujar a uno de los personajes más comerciales de la compañía, algo que no había podido hacer en toda su carrera. Jugando con los sentimientos de los aficionados, Marvel lanzó una publicidad en la que planteaba: “Sólo una persona del Universo Marvel puede salvar a Spider-Man. ¿Pero a qué precio?”. Las imágenes que podían verse eran las de Ezequiel, Iron Man, el Superskrull, Loki, Daredevil, La Valquiria, Veneno, La Bruja Escarlata y Gwen. Alguno de ellos, como era el caso de Loki, con el que había trabajado Straczynski, bien podía encajar, pero la inclusión de otros parecía más fruto de la aleatoriedad que de otra cosa. La solución ni siquiera formaba parte de los ejemplos.

 

“Un Día Más” fue el último evento trasversal en publicarse a través de los títulos arácnidos. La acción empezaba y terminaba en The Amazing Spider-Man, mientras que los capítulos intermedios servían también para clausurar el resto de series arácnidas que existían en ese momento: Friendly Neighborhood Spider-Man y The Sensational Spider-Man. La historia recuperaba la Opción Mefisto, que había surgido en los años noventa, como posible clave a la también controvertida saga del regreso del clon, para cerrar con otra posibilidad también desechada: la Solución Dallas propuesta por John Byrne a finales de los noventa, por la cual varios lustros de cómics arácnidos no hubieran sido más que un sueño. Parecía como si la única manera de romper aquello que había perturbado la buena marcha de la franquicia durante las dos décadas anteriores consistiera en recurrir a las peores ocurrencias de esos años. Quesada se esforzó al máximo para que los tres primeros capítulos y la mitad del cuarto tuvieran un dibujo oscuro, casi deprimente, y que los protagonistas reflejaran la edad con la que a algunos lectores les gustaba imaginárselos, metidos ya de fondo en la treintena, mientras que en las últimas páginas, donde ya se mostraba el nuevo statu quo, recurrió a la luminosidad, al buen humor y a un héroe que parecía haberse quitado diez años de encima. Introdujo gran cantidad de guiños, como por ejemplo que Mary Jane vistiera la misma ropa que había llevado en su primera aparición. Pero sus obligaciones editoriales pesaron demasiado durante la fase de realización, con lo que los planes iniciales de que las cuatro entregas se pusieran a la venta semanalmente durante agosto tuvieron que cambiar. Hasta finales de 2007 no llegó a las tiendas el último número.

 

Las discrepancias entre Straczynski y Quesada sumaron problemas a la ya de por sí problemática historia. Ocurrió a la altura del cuarto episodio. Cuando Axel Alonso y Tom Brevoort recibieron el texto de JMS, llamaron alarmados a Joe Q. El guionista había cambiado importantes aspectos de la trama decidida por el grupo de trabajo. En lugar de volver al día de la boda para explicar por qué ésta no se había celebrado, la historia lo que hacía era borrar la continuidad desde nada menos que “La saga de las drogas”. Lo que ahora cambiaba, en lugar de la boda, era que Peter convencía a Harry de que acudiera a rehabilitación. Como consecuencia de ello, Harry y Mary Jane no rompían su noviazgo, Norman Osborn no volvía a convertirse de nuevo en El Duende Verde y Gwen Stacy seguía con vida, además de no pasar por la cama de Norman. JMS todavía tenía clavada la espina de “Pecados del pasado”, donde se había visto obligado a cambiar la trama y adjudicarle a Norman la paternidad de los hijos de Gwen. En las reuniones del grupo de trabajo se había puesto encima de la mesa que aquello fuera el camino a seguir, puesto que también se barajó la posibilidad de la vuelta de Gwen, pero los participantes optaron por desechar la idea. No sólo hubiera afectado a Spidey, sino a buena parte del Universo Marvel. Si ahora Straczynski introducía en su libreto ese proceder no era con ninguna intención aviesa hacia la editorial, sino para que, a su juicio, la saga cobrara sentido. Había lanzado al aire preguntas incómodas, provocadas en su mayor parte por el epílogo, aquél que mostraba la nueva vida a la que despertaba Peter Parker. ¿Por qué la casa estaba de nuevo en pie? ¿Qué pasaba con los periódicos o las grabaciones con Spiderman desenmascarado? ¿Cómo había vuelto Harry? ¿Recordaba haber muerto? Para todas esas preguntas, Joe Q sólo tenía una respuesta: “Es magia. No necesitamos explicarlo”.

 

Ése era el auténtico problema que tenía JMS: el que la magia fuera la excusa para arreglar o justificarlo todo. No le parecía un argumento válido, puesto que la magia también tiene sus reglas. Mefisto no sólo hacía aquello que se había planteado, sino muchas más cosas: resucitaba a gente, reconstruía casas, restituía poderes perdidos, etc. El guionista trabajó para que todo eso estuviera debidamente explicado. “Lo que yo quería hacer era un pequeño cambio en la historia, una cosa pequeña, que alterara sólo aquello que la editorial quería tocar, haciendo que los cambios pudieran explicarse de manera lógica”, dijo. “Fue algo riguroso. Tan lógico como podía hacerlo. En el final de ‘Un día más’, Harry está vivo y siempre ha sido así, o al menos así lo piensan los personajes… ¿cuál es la diferencia entre eso y que hubiera estado vivo todo el tiempo? No tenía sentido para mí. Todavía no lo tiene. Es algo descuidado. Viola todas las reglas de la escritura de ficción que yo o cualquier otro escritor de ciencia ficción o fantasía sabe que no puede violar. Son reglas de Primero de Fantasía”. Con la prioridad absoluta de no contradecir los episodios posteriores, el guión de Straczynski para el cuarto capítulo fue reescrito a contrarreloj por Quesada, Axel Alonso, el editor saliente, y Stephen Wacker, el entrante. Mientras lo hacían, durante varias noches seguidas que no parecían tener fin, se hizo patente que al llegar a la última página muchas preguntas quedaban sin respuesta, lo que dejaba abierta la puerta a una secuela.

 

Cuando tuvieron en las manos aquel último episodio, los aficionados lloraron, sí, pero no de tristeza, sino de furia. Era una furia como no se recordaba en el Bullpen desde los tiempos de Ben Reilly, que dejaba en ridículo a la de “Pecados del pasado” y que sólo podía equipararse a la de la muerte de Gwen. Los foros de discusión, las webs de información especializada e incluso las páginas de vídeos se llenaron de insultos y descalificativos hacia Quesada y su equipo. Muchos lectores manifestaron que no iban a volver a leer las aventuras de Spiderman mientras no anularan la intervención de Mefisto. Los había que, pese a estar en desacuerdo, siguieron comprando las aventuras arácnidas, porque apreciaban demasiado al personaje. Y un pequeño sector se manifestaba a favor de deshacerse del matrimonio, pero aun así rechazaba la manera en que se había hecho. Costaba encontrar alguien favorable a la manera de actuar de Marvel en todos los aspectos. Y todavía era más difícil que algún aficionado fuera capaz de acercarse al asunto desprovisto de pasión incendiaria.

 

“Un día más” consiguió alzarse, por derecho propio, como la aventura más polémica de la historia de Spiderman. Incluso una década después seguía motivando airadas respuestas. Pese a todo, sirvió al propósito para el que había nacido: que el personaje soltara el lastre de su matrimonio y recibiera el impulso necesario para afrontar las décadas venideras.

 

Artículo aparecido originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 13

1 2 3 4 5 75