INTERCAMBIO DE MENTES: EL TEMOR AL SALTO DEL TIBURÓN DE ULTIMATE SPIDER-MAN

La muerte de Gwen Stacy, ocurrida en Ultimate Spiderman: Matanza, sumergió la serie en una oscuridad que ya venía creciendo desde varias aventuras atrás, con la aparición de Veneno y la ruptura temporal entre Peter y Mary Jane. Las aventuras de Spiderman siempre han sido característicamente agridulces, por lo que una excesiva carga negativa podía alejar demasiado al personaje de su espíritu fundacional. Brian Michael Bendis necesitaba romper la inercia en la que parecía haber caído su encarnación del Hombre Araña y para hacerlo optó por una idea que había tenido su editor Nick Lowe y que le pareció fundamentalmente estúpida. Al menos la primera vez que la escuchó.

 

¿Has visto cualquiera de esas películas en que un adulto se mete en la cabeza de un niño y viceversa? Causaron sensación en los años ochenta, hasta casi convertirse en un género en sí mismas. Todo empezó con De tal astilla, tal palo (1987), con la entonces estrella adolescente Kirk Cameron en el papel de un chaval que intercambiaba el cuerpo con su padre, encarnado por Dudley Moore. El filme estaba ligeramente inspirado por Viernes loco (1975), largometraje en el que también se producía un embrollo similar, aunque en este caso era con madre e hija. Fue precisamente esta última película la que usó Nick Lowe, el coordinador de la edición americana de Ultimate Spiderman, para comentarle a Brian Michael Bendis que, de cara a dejar atrás la tristeza imperante tras la muerte de Gwen, no estaría mal hacer algo similar entre el trepamuros… y Lobezno. El guionista, al que nunca antes le había propuesto una trama ningún editor, tuvo palabras amables con Nick, de quien estaba convencido que algún día llegaría incluso a ocupar el puesto de Joe Quesada… Pero la idea le parecía horrible.

 

Solo que en aquel entonces, una de sus hijas pasaba por el periodo que suelen atravesar en algún momento todos los niños, cuando se obsesionan por alguna película y no dejan de verla una vez tras otra. Lo más divertido es que la cinta que tanto le gustaba a la pequeña no era otra que Viernes loco. La ponía constantemente, y en muchas ocasiones estaba su padre junto a él. Tras repasar el filme hasta la extenuación, Bendis tuvo que dar su brazo a torcer y reconocer que la ocurrencia de Lowe no era tan mala, después de todo, y que incluso podría dar para unas cuantas situaciones bastante alocadas y divertidas. Sería la manera adecuada de poner de nuevo el tren sobre los raíles.

 

Los lectores necesitaban y anhelaban un giro inmediato. La muerte de Gwen, que había cogido con la guardia baja, les disgustó tanto que muchos no dudaron en enviar sus quejas a la editorial, tal y como había ocurrido con la historia clásica en que el Duende Verde asesinaba a la entonces novia de Peter Parker. Al contrario que lo sucedido en el cómic que escribiera Gerry Conway y dibujara Gil Kane en 1973, la tragedia carecía de cualquier rasgo de épica o de cualquier posibilidad de desquite. A la Gwen original la asesinaba el Duende Verde, que quería así dañar al trepamuros, y tenía como consecuencia, en último término, el fallecimiento de éste. La historia, por triste y difícil de aceptar que fuera, se orquestaba como una fábula moral. La muerte de la Gwen de Ultimate Spiderman, en cambio, tenía una aleatoriedad total que la hacía mucho más cruda. Gwen había encontrado la parca porque estaba en el lugar y en el momento equivocados. Matanza tampoco era un villano convencional que llevara a cabo una acción consciente: tan sólo era una criatura amorfa que deseaba convertirse en humana. Más allá de que el método respondiera a las herramientas del buen escritor naturalista que es, Bendis tenía sus razones para que el fin de Gwen fuera así de cruel y sin sentido. Lo necesitaba para llevar la colección y la vida de Peter por la dirección que se disponía a tomar, pero muchos lectores, sin la visión de conjunto, no quisieron tener en cuenta nada de todo eso. Perdieron parte de la confianza que habían depositado en la que, hasta ese momento, era una serie muy especialmente querida por ellos. Algunos identificaron la muerte de Gwen como “el salto del tiburón”, una expresión propia del medio televisivo que se usa para señalar el momento en que una serie que entusiasma a multitud de seguidores pierde su esencia y comienza su decadencia, en muchos casos hasta finalizar con la cancelación.

 

Como demostraría el paso del tiempo, Ultimate Spiderman no sólo había evitado el salto del tiburón, sino que nunca lo llegaría a conocer. Brian Michael Bendis reivindicaría el producto una y otra vez, de las más imaginativas maneras, y la irreverente aventura de Spidey y Lobezno sería el detonante de uno de esos cambios inesperados. La historia, de apenas dos episodios, no sólo insuflaría nueva vida a la cabecera, sino que sería recibida con alborozo por los aficionados, que no esperaban nada similar. Joe Quesada se acercó para felicitar a Bendis, que no acababa de creerse la reacción, proponiéndole que cada año repitieran la broma, hasta convertirla en una tradición, a lo que el guionista respondió con una sonora negativa: ¡jamás repetiría aquello!

 

Se equivocaba: ocho años después, el relato sería adaptado por el propio Bendis, para materializarse como el décimo episodio en la primera temporada de la teleserie de dibujos animados de Ultimate Spider-Man. Ésta a su vez estaba influida por el tono absurdo y endiablado de aquel intercambio de cuerpos entre Spidey y Lobezno. Apenas fueron dos números, pero quedaron grabados en el recuerdo de los lectores como algo muy especial.

 

En los siguientes episodios, siguiendo con la recepción de invitados especiales, y después de que la saga con Lobezno hubiera dado también pie a la aparición de La Patrulla-X, entraba en juego La Antorcha Humana. En los cómics clásicos, Spidey y el más joven de Los 4 Fantásticos siempre han mantenido una profunda amistad que ha ido creciendo con el paso de las décadas. Bendis trasladaba la relación hasta el Universo Ultimate, pero poniendo el acento en las identidades civiles de los héroes. A renglón seguido, La Antorcha cedería el testigo al Doctor Extraño, otro personaje con fuertes lazos con Spidey no siempre explorados en profundidad. Por debajo de todas esas historias, latía el sentimiento de Peter, Mary Jane y todos los demás secundarios, tratando de superar la pérdida de Gwen, cada uno a su manera. Estaban creciendo y, en palabras de Bendis, comprendiendo que las cosas cada vez serían más duras.

 

Artículo aparecido originalmente en Coleccionable Ultimate. Ultimate Spiderman nº 14

DETRÁS DE LA SERIE DE IMAGEN REAL DE SPIDER-MAN EN LOS AÑOS SETENTA

En La Casa de las Ideas tenían un especial cuidado con lo que pudiera ocurrir con sus licencias en otros medios. En un ambiente en que el destino de la industria seguía siendo incierto, la incansable búsqueda de acuerdos con terceros por parte de Stan Lee empezaba a dar sus frutos. En 1977, había concluido la participación del trepamuros en The Electric Company, lo que facilitaba la venta de los derechos televisivos para la realización de una serie de imagen real. El canal CBS, propiedad de Columbia, se quedó con un paquete que, además del trepamuros, incluía al Doctor Extraño, Capitán América y Hulk. Todos ellos llegaron a la parrilla televisiva en forma de backdoor pilots, una denominación que se empleaba para aquellos pilotos que podían ser emitidos como si de un telefilme se tratase, incluso si luego no llegaba a desarrollarse la serie propiamente dicha.

 

 

Ni el Maestro de las artes Místicas, con estreno en septiembre de 1978, ni el Centinela de la Libertad, con dos películas, en enero y en noviembre de 1979, encontraron fortuna al respecto, pero el Hombre Araña y el Piel Verde sí corrieron mejor suerte. The Incredible Hulk contó no sólo con el respaldo de la cadena, sino también de Universal Pictures, lo que permitió que la apuesta fuera lo suficientemente ambiciosa y su presupuesto todo lo decente que se podía permitir el medio. La teleserie alcanzó la categoría de fenómeno mundial, con cinco temporadas emitidas entre 1978 y 1982, a las que siguieron unos cuantos telefilmes. El productor Kenneth Johnson optó por alejarse de los cómics, que despreciaba abiertamente, para poner el acento sobre el drama de un hombre en su incansable huida de sí mismo y de las autoridades, lo que le emparentaba más con otro clásico televisivo, El Fugitivo, que con ninguna viñeta que se hubiera dibujado nunca. La interpretación sobria de Bill Bixby como David Banner y la presencia imponente de Lou Ferrigno en su papel de Hulk conquistaron a las audiencias de todo el planeta, que encumbraron al monstruo de Marvel a una categoría de icono de la cultura popular que se mantuvo durante décadas y que a su vez dejó huella en los cómics.

Stan Lee con Nicholas Hammond

 

Spidey, que fue el primero de todos en colarse en los salones de los estadounidenses, se quedó a medio camino entre el fracaso rotundo de Doctor Extraño y Capitán América y el éxito atronador de Hulk, aunque Stan Lee no tuvo empacho en calificar la experiencia como una absoluta pesadilla. Bajo el paraguas de Columbia Pictures Television, Charles W. Fries, un veterano profesional que se había especializado en la realización de TV movies, se alió con el productor ejecutivo Daniel R. Goodman, pero dejó de lado al creador literario del personaje. A Stan no le quedó otra salida que la de la pataleta: acudía a las reuniones con la cadena y los guionistas para quejarse de lo poco que se parecía aquello a los cómics o de que no hubiera villanos con superpoderes ni tampoco efectos especiales caros. Un día, desesperado, llamó a Nueva York a Romita para contarle que iban a usar un traje negro y rojo. A Romita no le preocupó demasiado, pero preguntó a The Man los motivos. Éste le explicó que se trataba de una cuestión técnica. Algunas escenas debían rodarse con un croma azul, lo que tenía como consecuencia que el azul del propio traje se volviera luego invisible. El artista tuvo entonces un golpe de genialidad, al sugerir que en lugar de un croma azul recurrieran a un croma verde. Y gracias a eso el traje de Spider-Man pudo parecerse al de los cómics.

 

Nicholas Hammond, al que se le conocía por haber sido uno de los niños de Sonrisas y lágrimas, se quedó con el papel de Peter Parker, por más que a sus veintiocho años se le considerara excesivamente mayor para interpretar a un estudiante de Doctorado que sacaba unos dólares haciendo fotos para el Daily Bugle. En el piloto aparecían también Tía May (Jeff Donnell), J. Jonah Jameson (David White) y Robbie (Hilly Hicks), del que no se volvía a saber luego. El reparto se completaba con secundarios creados para la ocasión: el Capitán Barbera (Michael Pataki), un policía que compartía con Jameson el desprecio hacia el trepamuros, y Judy Tyler (Lisa Eilbacher), una reportera del Bugle, convertida en novieta del protagonista. Ya en la serie propiamente dicha, Robertson fue sustituido por una secretaria. También era de raza negra y podía haberse llamado Glory Grant, pero las concesiones a las viñetas parecían haber terminado: recibió el nombre de Rita Conway (Chip Fields). Robert F Simon heredó el papel de Jameson, mientras que Tía May sólo volvió en un único episodio, y también con una actriz diferente a la primera, Irene Tedrow.

 

 

El largometraje de debut, emitido el 14 de septiembre de 1977 bajo el título de Spider-Man, estaba consagrado a narrar la manera en la que Spidey obtenía sus poderes. La indispensable araña se colaba por accidente en un experimento con radiación dentro de un laboratorio universitario con nulas medidas de seguridad, para luego picar a Peter fuera de cámara y dotarle de sus habilidades arácnidas. Sin que llegara a verse cómo lo había confeccionado, el protagonista se probaba ante el espejo su traje de batalla, en un plano que parecía calcado de la segunda edición de Reflections Of A Superhero. El Spider-Man de carne y hueso disparaba telarañas, porque de otra manera se hubiera hurtado un rasgo fundamental del icono, aunque se dejaban ver en escasas ocasiones y siempre con poca dignidad, y tampoco se entró en detalles acerca de su fabricación. De una red con aspecto realista, que se utilizó en el piloto, se pasó a una muy diferente, que venía a ser una cuerda blanca. Romita había conseguido que se mantuviera el rojo y el azul del traje original, pero los resultados tampoco fueron los mejores posibles. Los ojos consistían en una superficie plateada reflectante, en consonancia con el diseño original, pero hicieron un montón de pequeños agujeros, de cara a que Hammond o el especialista y antiguo artista del trapecio Fred Waugh pudieran ver. El efecto secundario fue que Spidey, en los primeros planos, parecía tener dos coladores en la cara.

 

 

Curiosamente, el piloto sí mostraba la manufactura de los lanzarredes, con una apariencia tosca, pero similar a los de las viñetas, pero luego la red parecía salir sin más del antebrazo del héroe, como si no fuera necesario accionar ningún mecanismo. Tras el piloto, el lanzarredes pasó a estar por encima del guante… ¡un único lanzarredes, en la mano derecha! Era una aparatosa cartuchera de tonos plateados, igual que el cinturón multiusos, que ya se mostraba en las escenas finales del piloto. Más allá de lo mencionado, no había demasiados parecidos más con los cómics. La trama del largometraje alternaba la génesis del superhéroe con la amenaza de un charlatán encorbatado que ponía en jaque a la ciudad mediante la extorsión y el control mental. La caracterización de personajes quedaba en lo superficial, con flagrantes contradicciones, como que Peter viviera en una gigantesca mansión pero al mismo tiempo tuviera problemas monetarios, mientras que los efectos visuales iban parejos a la precariedad de la época. Había algunas escenas que se grabaron en lo alto de los rascacielos de Nueva York, pese a que el grueso de la producción tuvo lugar en Los Ángeles. Waugh figuraba colgado de cables supuestamente invisibles y hacía algunas acrobacias llamativas mientras le sujetaban siete operarios. Se alternaban con planos compuestos mediante reserva de material del trepamuros reptando, que luego se superponía sobre la imagen de la fachada de un edificio. Las batallas eran propias de filmes de artes marciales de Serie B, con golpes, puñetazos, esquives y violencia soft. En la mayoría de las ocasiones, el trepamuros de la tele aparecía representado, básicamente, como un mimo con un disfraz de Halloween correteando por las azoteas, moviéndose con precaución por tejados inclinados, no fuera a caerse, y peleándose con tipos con una sospechosa movilidad reducida, mientras que Peter Parker era un protagonista como cualquier otro, sin los problemas, la inteligencia, la vis cómica o la amargura del verdadero.

 

 

El piloto gozó de una notable audiencia de más de dieciséis millones de espectadores, pero su continuidad tuvo un apoyo errático por parte de la cadena, que cuando se puso a mirar con lupa lo números se percató de que la audiencia se concentraba sobre todo en niños y jóvenes, lo que complicaba la venta de los paquetes publicitarios más lucrativos. CBS optó por conceder al trepamuros una segunda oportunidad, en forma de miniserie de cinco episodios, de cuyo éxito dependía la continuidad del show. Fue ya bajo el título de The Amazing Spider-Man. El plano más voluntarioso que llegó a rodar Fred Waugh, en el que pendía con la telaraña de un helicóptero en marcha, impresionó de tal manera que aparecía en el opening, en el preciso momento de sobreimprimirse el nombre de la teleserie en pantalla. Puro relleno de midseason, su puesta de largo tuvo que esperar a los miércoles de la primavera del año siguiente, 1978. Además de incorporarse las rastreadoras araña como gadget tomado de las viñetas, la anécdota para los conocedores de éstas la trajo el cuarto capítulo, titulado “La noche de los clones”, en que Spider-Man se enfrentaba contra un clon diabólico fabricado por un científico loco. Otras amenazas de la temporada fueron un traficante de armas, una secta con un líder dotado de poderes telekinéticos o un secuestrador.

 

 

La segunda temporada, para la que el título volvió a ser, simplemente, Spider-Man, trajo la incorporación de Lionel E. Siegel, el ejecutivo detrás del éxito de El hombre de los seis millones de dólares, que acometió algunos cambios destinados a atraer a un público de mayor edad. Eso se tradujo en cambios en los argumentos, con amenazas más creíbles, y también en una reformulación del elenco de secundarios: salió el Capitán Barbera para dar entrada a Julie Masters (Ellen Bry), una nueva novia para Peter, fotógrafa como él, que además servía de alivio cómico. También limitó aún más los poderes del personaje, preocupado por la utilización indiscriminada del sentido arácnido, y llevó a cabo esfuerzos tan innecesarios como utilizar el verdadero sonido de una auténtica araña: “Ya tenemos a los chavales en el bolsillo, debido a la popularidad del cómic y a la acción de la serie. Lo que ahora queremos son adultos. Las historias serán más adultas en general “, dijo. “Estamos intentando hacer historias creíbles con un personaje que está en el límite de lo creíble”.

 

Tanto empeño importó poco, después de que la CBS optara por programar los episodios con una terrible aleatoriedad que parecía delatar que la finalidad del producto no era sino la de cubrir huecos: se emitieron dos capítulos en septiembre de 1978, otro a final de noviembre, el quinto y el sexto en febrero… La séptima entrega, de doble duración, no llegó hasta el 6 de julio de 1979 y fue también la última. En un desesperado intento por sobrevivir, Siegel se llevó parte de la trama y del rodaje hasta Hong Kong, envolviendo la aventura en la moda de las artes marciales y otorgándole el título de “La red china”. Además de Spider-Man, The Incredible Hulk y los telefilmes de Capitán América y Doctor Extraño, CBS también emitía Wonder Woman así como reposiciones de Batman y Shazam! Todo ello hizo que fuera señalada como “la cadena de los superhéroes”, una imagen que sus ejecutivos quisieron deshacer cuanto antes. Spidey y la Mujer Maravilla salieron perdiendo.

 

Pese a sus carencias, la teleserie arácnida tuvo una segunda vida en el floreciente circuito del vídeo doméstico, para el que se recicló el producto, uniendo episodios de dos en dos mediante transiciones de unos cinco minutos rodadas para la ocasión con el Daily Bugle como escenario, lo que sirvió para conseguir la duración aproximada de un largometraje. En el circuito internacional, el piloto (bajo el título de The Amazing Spider-Man), los dos episodios iniciales de la primera temporada (como Spider-Man Strikes Back), y el capítulo doble final, también de larga duración (renombrado como Spider-Man: The Dragon’s Challenge), fueron estrenados en salas cinematográficas, con notables resultados. Más allá de esos réditos, la teleserie de imagen real del Hombre Araña era un subproducto ya superado en sus propios tiempos. El espectador convencional, que en 1977 había aprendido lo que era una superproducción de efectos especiales gracias a Star Wars, la descartó de plano, mientras que los lectores de cómics la despreciaban, por su nula conexión con el personaje que tanto amaban. Para ellos, era una oportunidad perdida. El discreto letrero de “¡La sensación televisiva de Marvel!” desapareció pronto de las portadas de los cómics. Ya en 1978 el estreno de Superman, el primer filme de superhéroes verdaderamente ambicioso y adulto, dejó a la producción televisiva del trepamuros en ridículo. Spider-Man estaba muy lejos de poder mirar siquiera de soslayo hacia el Hombre de Acero.

 

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

Imágenes propiedad de CBS/Getty Images

SPIDERMAN Y “UN NUEVO DÍA”: LOS DÍAS QUE VINIERON DESPUÉS

Los cuatro primeros arcos argumentales que se plantearon en el Amazing Spider-Man de “Un nuevo día” sirvieron de carta de presentación a los diferentes autores que había fichado Stephen Wacker para que narraran la vida del trepamuros en esa fase trascendental. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, y todavía con la furia desatada por “Un día más” resonando entre los fans, llegaba el momento mirar hacia delante y desarrollar la fórmula elegida. Wacker era el director de orquesta de un puñado de guionistas y dibujantes con los que enseguida tocó hacer permutaciones. Aunque en muchas ocasiones éstas fueran consecuencia de las circunstancias, darían lugar a interesantes resultados.

 

 

LA MAGIA DE LA CÁMARA

La presencia de Steve McNiven y Salvador Larroca, dos de los artistas con los que se puso en marcha “Un nuevo día”, estaba sólo contemplada para esos sendos arcos argumentales, de manera que Wacker se vio en la necesidad de cubrir sus huecos. A tal efecto, había contratado tanto a Marcos Martín como a Barry Kitson, dos profesionales que, pese a su excelencia, no gozaban de la categoría de estrella que se merecían. Fue el español Martín, de trazo limpio, narrativa elegante y con una tendencia a establecer interesantes juegos de composición en cada página, quien acompañó a Dan Slott en su segunda intervención en “Un nuevo día”. Si bien haber sido el responsable de trazar las líneas maestras del escenario y el que para ello contara con alguien de la relevancia de McNiven a su lado ya habían colocado a Slott como el más destacado de los autores de la serie, la lectura de “Peter Parker, paparazzi” vino a confirmarlo. La base del relato se encontraba en la deriva amarillista que había tomado el Daily Bugle, ahora DB, tras la salida de Jonah J. Jameson y su sustitución por el poco escrupuloso Dexter Bennet. En esas circunstancias, Peter debía reciclarse laboralmente, y pasar de hacer fotos a su alter ego arácnido a perseguir famosos, como ya adelantaba el título. Slott abordaba los límites éticos de ese oficio de rapiña, lo cual no dejaba de ser interesante ante un personaje con tendencia a caer en el error para luego rectificar, como es el caso de Spidey, pero los verdaderos atractivos de la historia estaban en el regreso de un importante secundario, en cuyos diálogos el guionista deslizaba llamativas indirectas acerca no sólo de la polémica surgida alrededor de “Un día más”, sino de la manera en que la editorial, en especial Joe Quesada, había manejado el asunto. El segundo punto de interés estaba en la villana, Muñeca de Papel. De todos los nuevos enemigos arácnidos surgidos durante “Un nuevo día”, quizás fuera la más original, con un toque escalofriante muy bien representado por Martín.

 

ESPERANDO A LOS CLONES

El relevo de Slott y Martín lo tomaban Bob Gale y el mencionado Barry Kitson, con una trama centrada en el bar de apuestas frecuentado por villanos de segunda categoría que ya venía apareciendo en números anteriores y que ahora saltaba a primer plano. A priori, se presentaba como una oportunidad para dar algo de brío a viejas caras, como las de Los Forzadores, que tenían pocas ocasiones de brillar. Spidey se había nutrido en muchas ocasiones de esa clase de amenazas a pie de suelo, que no significarían ningún problema para otros héroes, pero que a él podían darle dificultades. Frente a la trascendencia de tipos como Morlum o El Duende Verde, esos villanos aportaban una ligereza propia del mundo arácnido. Desde la portada, además, se jugaba al despiste, planteando la posibilidad de que los clones volvieran a entrar en la vida del Hombre Araña, como ya había ocurrido en los años noventa. ¿Qué opciones reales había de que tal cosa ocurriera? Muy pocas, pero aquí Wacker y los suyos jugaron por primera vez con la idea. No sería la última.

 

AHORA TODOS JUNTOS

El Amazing Spider-Man #564 USA (2008) fue la prueba de que las estructuras de “Un nuevo día” eran moldeables y Wacker jugaría con ellas siempre que tuviera oportunidad. “¡Colisión a tres bandas!” permitía a Guggenheim, Gale y Slott, tres de los cuatro guionistas de la writer’s room arácnida, tejer a seis manos una frenética historia, en la que Spidey perseguía a Turbo, otra de las incorporaciones criminales a la franquicia, durante todo el cómic. El editor estaba ensayando fórmulas por el sistema de prueba y error. Ésta, por las razones que fueran, no cuajó más allá del episodio en concreto y nunca volvería a repetirse, pese al ambiente cordial que se respiraba en la oficina. Así lo contaba Slott en aquel entonces: “Estamos trabajando juntos con una especie de mentalidad de colmena, y eso supone mucho esfuerzo. Hay muchas reuniones, muchas cadenas de correos electrónicos. Vamos y volvemos sobre muchas cosas. Es emocionante. Me gustan especialmente las sesiones en que estamos todos juntos en la misma habitación. Planeamos cosas a largo plazo para Spidey y es emocionante. Stephen Wacker es quien se asegura que el tren no descarrile. Eso es brutal. ¡Tres veces al mes! ¡Es una locura! Trabajas y trabajas y trabajas y escribes tres números. Normalmente eso son tres meses de trabajo, pero entones bang bang bang, tres disparos seguidos y pasamos a lo siguiente. Tengo mis tres primeros guiones terminados. El primer número de mi siguiente arco ya lo está dibujando alguien. ¡Y esta semana entrego la primera parte del siguiente que hago después de ése! No va a salir hasta verano del año que viene. Nos estamos dejando los cuernos para asegurarnos de que funciona”.

 

Y ENTONCES, LLEGARON LOS KRAVEN

La aventura que da título a este volumen es la que lo cierra, y tuvo una importancia determinante, más de lo que podría imaginarse con su mera lectura. Desde el título “La primera cacería de Kraven” evocaba a la que muchos consideraban como la mejor historia de Spiderman de todos los tiempos, “La última cacería de Kraven”, con la que J. M. DeMatteis y Mike Zeck habían llenado de oscuridad el mundo del trepamuros a finales de los años noventa. La mítica historia había supuesto también la muerte del villano, pero desde entonces, de cuanto en cuanto, ya fuera el propio DeMatteis, ya fueran otros autores, habían recurrido a la familia de Sergei Kravinoff como sustituta del difunto. En esta historia en concreto, se presentaba a Ana, la más joven del clan, que trataba de repetir la hazaña del patriarca. Daredevil también se veía envuelto en la refriega, lo que permitía a los fans continuar con su especulación alrededor de en qué consistía exactamente que la identidad de Spidey volviera a ser secreta. “La primera cacería” podía haberse quedado en anécdota, pero en realidad fue la primera semilla de la más importante saga que llegaría a narrarse durante “Un nuevo día”.

Artículo publicado originalmente en Marvel Saga. El Asombroso Spiderman nº 16

DIEZ AÑOS DE UNIVERSO CINEMÁTICO MARVEL: DETRÁS DE LAS CÁMARAS

Fuente: Marvel Entertainment

VENOM: TEASER TRAILER OFICIAL DE LA PELÍCULA DE VENENO

 

SPIDER-MAN: LA HISTORIA GRÁFICA, PARTE 10: EL TRAUMÁTICO FIN DE LA ERA DITKO

Los encuadres dejaron de ser imaginativos, la expresividad de los protagonistas se redujo hasta lo esquemático y las viñetas aumentaron más que nunca de tamaño, no para ser más espectaculares, sino para quedarse vacías en muchas ocasiones, con un indisimulado descuido en la elaboración de los fondos y con una narrativa casi simplista, como si aquellas páginas se hubieran elaborado con el piloto automático puesto (pp. 70).

 

Stan Lee pidió a Ditko que redibujara al personaje, de manera que en la versión publicada figuraba de lado y su pie izquierdo tapaba oportunamente el trasero. La corrección molestó a Ditko, mientras que el dibujo original, tal y como lo había concebido, apareció finalmente… ¡en una edición italiana! (pp. 71).

 

“Stan se enfureció”, recuerda Roy Thomas, “porque sabía que Steve siempre se leía las historias, pero había decidido que aquel personaje debía ser El Saqueador y lo entintó como tal. Stan hizo que Carl Hubbell cambiara el dibujo del traje sobre la figura del villano y añadiera las telarañas de Spidey. Estaba furioso, diciendo: ‘¡Él lo sabía! ¡Él lo sabía! ¡Lo hizo a propósito!’. Steve no se enteró del cambio porque, cuando el cómic se publicó, ya se había ido de Marvel” (pp. 71).

 

Habla Roy Thomas: “Steve vino a dejar un trabajo y Sol tenía una indicación de Stan, que tenía que estar aprobada por Goodman, según la cual daría a Steve un aumento de cinco dólares por página. Aquello era mucho en aquel entonces, pero cuando Steve apareció, no llegó a ver la nota de Stan. Sol fue corriendo a por Stan, y cuando volvieron, Steve ya se había ido” (pp. 72).

 

El disco que se regalaba a los socios de la MMMS incluía las voces de todos los empleados y colaboradores de La Casa de las Ideas. De todos, menos de Ditko, que no había querido participar en la charada. “Ese jaleo es del tímido Steve Ditko”, decía Sol Brodsky en un diálogo del guión escrito por Lee para el vinilo. “¡Se ha enterado de que estabas grabando un disco y le ha entrado miedo al micrófono!”. (pp. 72).

 

“Las aventuras de Spider-Man eran extremadamente autobiográficas para Ditko”, señaló Greg Treakston, basándose en conversaciones que había mantenido con el artista. “Spider-Man era la culminación de todo lo que Ditko había sido hasta ese momento. Tenía lazos personales con él. Cuando la gente empezó a manipularle, tratando de que añadiera más romance a la serie y que cambiara la dirección, se sintió roto, insultado”. (pp. 73).

 

Habla Greg Treakston: “En uno de los mejores libros de Ayn Rand, El manantial, hay un personaje, llamado Howard Roark, que es arquitecto. Construye un increíble rascacielos, pero debido a las intromisiones de la gente con las que trabaja se convierte en un horrible tributo a los esfuerzos de todo el grupo, lo cual no es siempre lo mejor. Al final, Roark vuela por los aires el edificio, Puedes ver la similitud entre las dos historias: un creador concibe algo magnífico. Alguien se inmiscuye y termina mal. Es la parábola de Steve Ditko en Marvel” (pp. 73).

 

Los lectores supieron del fin de una era en el propio Amazing #38, a través del Marvel Bulletins: “Steve nos ha dicho que se marcha por razones personales. Después de estos años, lamentamos que se vaya, y deseamos que alguien con tanto talento tenga éxito en sus labores futuras” (pp. 74).

 

Textos procedentes de Spider-Man: La historia jamás contada

POSTER-TEASER DE VENOM, LA PELÍCULA DE VENENO

Fuente: Venom movie.

PANTERA NEGRA (BLACK PANTHER): LA EXPANSIÓN DE LAS FRONTERAS DEL UCM – RESEÑA SIN SPOILERS

Era necesario. Marvel es el espejo fabuloso de nuestro mundo, y éste es abierto, diverso y plural. Sin embargo, hasta el momento las películas de Marvel Studios estaban protagonizadas por personajes masculinos y blancos. Kevin Feige sabía que era prioritario estrenar esta cinta, igual que sabe que son necesarias más superheroinas en pantalla, al margen de Carol Danvers. Al respecto, Pantera Negra es una película modélica, realizada e interpretada por personas de color, en la que se sentirán reflejadas de igual manera personas de color, pero que, como ocurre con todo filme de La Casa de las Ideas, está destinado al disfrute de cualquier espectador. La producción escoge centrar su escenario en Wakanda, y mostrar la excepcionalidad del país africano en toda su extensión. Es un lugar fantástico y fabuloso, como sólo se puede encontrar en el Universo Marvel, pero también es el enclave en el que perviven tradiciones que se identifican con África en cada uno de los aspectos, con especial incidencia en lo visual, y entremezclándose a su vez con los elementos tomados del cómic, hasta llegar a fundirse los unos y los otros en una maravillosa sinergia. Sí, tiene la “magia Marvel” en cada frame.

 

ELLAS AL FRENTE

En espera de la llegada de la Capitana Marvel, las mujeres dan un paso adelante en el metraje de Pantera Negra y le roban el protagonismo a T’Challa en cada uno de los planos que comparten con él. Casi perdonamos la innecesaria, pero por suerte ligera y breve, historia de amor, que Lupita Nyong’o asume con toda la dignidad de la que es capaz. Así, nos quedamos con una impresionante plasmación de las Dora Milaje, muy cercana a la del cómic, obviando detalles que podrían dar pie a malinterpretaciones. También y sobre todo brilla Shuri, interpretada por una Letitia Wright para seguir el rastro. Es la Q de un Pantera Negra que llega por momentos a ser James Bond, sin que abandone por ello los principios básicos del personaje de Stan Lee y Jack Kirby. El avance de la franquicia obligaría a una secuela en Nueva York, pero también a una tercera parte en la que fuera Shuri quien vistiera el traje. Chadwick Boseman ya nos demostró en Capitán América: Civil War su capacidad para meterse en la piel de T’Challa, pero Michael B. Jordan le supera con mucho, hasta componer el tercer mejor villano que nos ha ofrecido el UCM, después de Loki y El Buitre. Jordan se eleva por encima de los tópicos con los que se construye su Killmonger, para darnos un carácter complejo, tridimensional y con el que llegar a empatizar.

 

LO MEJOR: SHURI

¡La queremos dentro del traje!

 

 

EL CÓMIC POR ENCIMA DE TODO

La película bebe de la etapa Don McGregor, un poco menos de la Christopher Priest, quizás porque eso nos lo encontraremos en la futura secuela, y apenas unos retazos de la actual época de Coates. En su contra, quizás, juegan otras deudas: esos paralelismos con El Rey León, con la que llega a mimetizarse de manera absurda en demasiados momentos; también evidente la influencia de Iron Man. Sumado esto a una excesiva rigidez a la hora de no salirse de la “fórmula Marvel” que hace que el trabajo del director Ryan Coogler se desdibuje en algunos momentos y de una cierta falta de osadía en la escasa utilización del humor lastran la producción y la alejan un tanto de algunos adjetivos entusiastas que ha llegado a recibir. Muy buena película, pero podría haber llegado a lo más alto. ¿Quizás en la siguiente?

 

DESAPROVECHADO

Andy Serkis merecía mucho más

 

VENENO 2: RECORDANDO EL PLANETA DE SIMBIONTES

No puede decirse que Mike Costa no se esté documentando a fondo en la exobiología de nuestra adorable criatura alienígena de cara a ponerse con los guiones de esta serie. A la hora de abordar una vuelta a las esencias de Veneno, tenía dos opciones: la que suelen elegir muchos de sus colegas, olvidarse de todo lo anterior y tirar millas… y la de dar una explicación plausible a ese giro, que es la que finalmente ha elegido. Pongámonos en situación: después de pasar por varios anfitriones, el simbionte alienígena se vio ligado a Flash Thompson, la persona a la que más tiempo ha estado vinculada después de Eddie Brock. Durante una temporada, las aventuras de Flash como el llamado Agente Veneno estuvieron restringidas fundamentalmente al planeta Tierra y se narraron en su propia colección, aquí publicada en formato 100 % Marvel. Pero entonces llegó Brian Michael Bendis y lo fichó para Guardianes de la Galaxia, donde aprovechó para hacer algo que, curiosamente, nunca se había hecho hasta entonces: narrar el origen de la especie del simbionte y explicar, de paso, los motivos de su comportamiento. Ocurrió en Guardians Of The Galaxy vol. 3, #21-23 USA (2014. Guardianes de la Galaxia 21-23), donde los chicos de Peter Quill viajaban hasta el mundo natal del ente. Era así como descubríamos que la especie a la que pertenece son los Klyntar y que, en contra de lo que pensábamos hasta entonces, ésta no es destructiva por naturaleza, sino que, cuando uno de ellos encuentra al huésped adecuado, se convierten en nobles guerreros. Esa simbiosis, no obstante, es muy difícil de conseguir, y hay ocasiones en la que los simbiontes se ligan a un anfitrión poco deseable, con los resultados que todos conocemos. Al final de esta historia, los Klyntar “arreglaban” el simbionte de Flash, para convertirlo en un Agente del Cosmos, y como tal vivió su última y breve colección… ¡está claro que los lectores prefieren al Veneno psicópata de toda la vida, y no a un bondadoso caballero del espacio!

 

UN HOGAR AL QUE VOLVER

Así es el planeta natal de Veneno

 

EL CLUB DE LOS ANFITRIONES

Se cumplen los treinta años de existencia de Veneno, y en todo este tiempo, pero especialmente en los últimos quince, el simbionte ha contado con un buen número de huéspedes. Peter Parker fue el primero, luego llegó Eddie Brock… y es ahí donde se quedó fija la imagen icónica que tenemos del personaje, por más que la criatura luego se encontrara con otros “socios”. Además de los mencionados, en la doble página del comienzo aparecen Anne Weying, la Veneno femenina, que fuera la exmujer de Eddie y a la que se uniera el simbionte para salvarle así su vida, y Angelo Fortunato, el hijo de Don Fortunato, que se hiciera con el traje en una puja y al que éste abandonó a un destino fatal al considerarlo poco digno. Más adelante, tenemos la presencia de la tercera persona que ha establecido una relación más estrecha con el simbionte, y sin duda aquel que cometió las mayores atrocidades: Mac Gargan, el hombre también conocido como El Escorpión. Gargan fue Veneno en la mítica época de Thunderbolts escrita por Warren Ellis, y luego en los Vengadores Oscuros de Brian Michael Bendis. Visto todo esto, está claro que Lee Price no es sino el último de una larga lista, y a tenor del aprecio que le tiene la criatura, no es difícil imaginar que su simbiosis no está llamada a durar demasiado tiempo… ¿o quizás será Price quien pervierta una vez más al ente y lo devuelva al estado previo al encuentro con sus semejantes? La respuesta, así como el final del primer arco, llegará en el próximo número.

 

LA VENENO FEMENINA

¿Verdad que es encantadora?

 

Spot On originalmente publicado en Veneno 2

SPIDERMEN II 4: UNA HISTORIA DE DOS BARBARAS

Si creías que el mes pasado ya te habías enterado de todo lo que tenías que saber acerca del otro Miles Morales… bueno, este número ha venido a desmentir tal conjetura. Seguimos escarbando en el pasado del mejor amigo de Wilson Fisk y pasando por los momentos que han definido su vida. El hombre que se llama igual que nuestro joven trepamuros abre y cierra el cómic, mientras que el auténtico Miles, junto a Peter Parker, que más que coprotagonista parece comparsa, se quedan con el resto de las páginas.

 

EL RECUERDO DE VANESSA

Ya sabes que siempre tenemos problemas para situar acontecimientos del pasado del Universo Marvel en una cronología bien definida. El Universo Marvel está hecho para durar, y de ahí que haya acontecimientos que se narraron en cómics publicados hace diez, treinta, cincuenta o incluso más años, pero que para el personaje protagonista ocurrieron un tiempo atrás imposible de precisar. Bendis, que se las ha visto y se las ha deseado con este tema, ya opta por simplemente indicar que algo sucedió hace muchos años. El caso que aquí nos ocupa es el de la muerte de Vanessa Mariana Fisk, la esposa de Wilson Fisk. Este secundario fue presentado, por Stan Lee y John Romita, en The Amazing Spider-Man #70 USA (1969), aunque hasta unos meses después no la veríamos de manera completa. Esta sufriente esposa pasó toda su vida intentando que su marido abandonara el crimen organizado para dedicarse a los negocios honestos… algo que nunca terminó de conseguir. Vanessa murió fuera de plano, de manera que supimos de ello en Daredevil vol. 2, #93 USA (2007. Marvel Saga. Daredevil nº 16), cuando ya no era Bendis quien se encargaba de las aventuras del Diablo Guardián, sino su sucesor, Ed Brubaker. En tiempo real, ha pasado más de una década desde la publicación del cómic, pero en “Tiempo Marvel” no debería llegar siquiera a un par de años.

 

A LA SOMBRA DEL OGRO

Vanessa, modelo de esposa de mafioso

 

LA TENTACIÓN PERMANENTE

A Bendis le queda muy poquito tiempo en Marvel. De hecho, cuando leas estas palabras, ya habrá abandonado la editorial en la que se ha dejado los dieciocho años más brillantes de su carrera. Pero en estos episodios escritos por él que nos quedan por leer todavía podemos llegar a contemplar uno de sus lugares comunes: el de Spider-Man desvelando la identidad secreta a la chica que le gusta. En tiempos de Stan Lee, Steve Ditko y John Romita, no había nada que Peter Parker protegiera más que su identidad secreta. Nadie la conocía en aquel entonces, y la excepción a esa regla era una auténtica pesadilla (El Duende Verde, para ser exactos). Cuando Bendis reinventó el personaje para el siglo XXI, en Ultimate Spider-Man, quiso que la realidad del momento actual se hiciera presente en la serie, y en esta realidad no hay nada más frágil que el anonimato. El trepamuros definitivo enseguida se desenmascaró ante Mary Jane, y detrás de ella vinieron muchos más. Una gran parte de los villanos sabían quién era, y cuando murió lo supo todo el mundo. La fiesta ha continuado con Miles, que trató de mantener el secreto durante un tiempo, pero a estas alturas lo conoce la práctica totalidad de su entorno, SHIELD, un montón de compañeros de heroicidades… ¿por qué no Barbara, esa chica que acaba de conocer y que bien podría ser hija de agentes de Hydra? ¡No es una exageración, es algo que ya ha ocurrido! Por cierto, que no te pase inadvertido que esta Barbara, con la que hay tanta química, se llama igual que la que fuera esposa del otro Miles. ¿Nos está diciendo Bendis que están condenados a vivir vidas paralelas? ¿Y qué significa exactamente eso para nuestro héroe? Ah, sí: tanto Miles como Peter recuerdan las Guerras Secretas… y todo lo que ocurrió antes. La cosa está tan calentita que el próximo número quizás sea el del regreso del Universo Ultimate.

 

MILES LE CONTÓ TODO

Y en su casa eran muy de Hydra

 

Spot On originalmente aparecido en Spidermen II nº 4

 

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