1985. LA CONSPIRACIÓN QUE ALUMBRÓ A FACTOR-X

Es primavera de 1985. Bob Layton comenta con el dibujante Jackson Guice la posibilidad de trabajar juntos en un nuevo título. Ambos son fans irredentos de la prehistórica Patrulla-X. Si el grupo surgido del Giant-Size X-Men 1 es la segunda generación de mutantes y los Nuevos Mutantes son la tercera, ¿por qué no van a tener colección los veteranos de la primera generación?, se preguntan. Acto seguido, redactan una propuesta orgullosamente retro en la que los primeros alumnos de Xavier se reúnen para viajar por todo el mundo, ayudar a mutantes buenos y pelear contra mutantes malos. La proposición llega a la mesa de Jim Shooter, quien tiene un excelente concepto de Layton a raíz de su trabajo en Iron Man y en las dos miniseries protagonizadas por Hércules. Años después de rechazar una idea similar de Mark Gruenwald, el director editorial cree que las cosas han cambiado. Ahora se prepara otro título más con supergrupo, en esta ocasión, dedicado a una sucursal en California de los Vengadores. Mientras dos colecciones dedicadas a los Vengadores puedan funcionar, el mercado acogerá con expectación una tercera dedicada a los mutantes.

 

-Bueno, ¿Cuando podéis empezar? -pregunta.

-Ya -dice Layton.

 

Al poco tiempo, Claremont se entera de la existencia del proyecto, de cuyo planteamiento abomina enseguida. No le interesa la prehistórica Patrulla-X y no le importa que utilicen a personajes que en realidad nunca han tenido mucho que ver con su obra, como el Hombre de Hielo, la Bestia o el Ángel. Lo que le molesta son los objetivos. Hasta ahora, los viejos alumnos de Xavier eran los amigos del instituto, dispersos aquí y allá, que, ocasionalmente, se reunían para contarse batallitas. Distinto es si se les agrupa con el objetivo de crear otro título parecido a Uncanny X-Men o The New Mutants, un título con una “X” muy grande en portada. Claremont no quiere más colecciones mutantes. No mientras él no pueda escribirlas todas. Pero es que, además, Layton está empeñados en llevarse a uno de sus chicos. En el UXM 201 (I 86), el mismo número en el que nace Nathan Christopher Summers, su primer hijo, Cíclope pierde el liderazgo en combate contra Tormenta. Abatido y confuso, el hombre-X por excelencia abandona la Patrulla para irse a vivir con su esposa. Venga, ¿no es esto lo que queríais? Pues todo vuestro y dejadme en paz. Es una situación en línea con la imprevisibilidad habitual de la strip que podría haber tenido lugar con o sin la existencia del nuevo proyecto, pero viene condicionada por ésta.

Una vez conseguido a Cíclope, Layton no tiene demasiados problemas para completar su X-Factor, nombre elegido para la colección que recuerda el factor-x genético que produce las mutaciones. La Bestia, el Hombre de Hielo y el Ángel languidecen en un título de segunda fila, The New Defenders. A pesar de seguir saliendo a la calle, se trata de una serie muerta largo tiempo atrás cuyo cierre no molestará a nadie. En Marvel aprovechan las Secret Wars II para cancelarla. Cuatro de los cinco primeros estudiantes de la Escuela del Profesor Xavier para Jóvenes Talentos están dispuestos para la Gran Reunión, pero hace falta un quinto, una figura femenina que sustituya a la insustituible Jean Grey. Porque Jean es fiambre, kaputt, pasto de los gusanos selenitas, pasto glorioso pero pasto al fin y al cabo. Hay, por supuesto, dos Jean Greys de pega: Madelyne Pryor y Rachel. Ésta última es colocada por Claremont en una circunstancia difícil de manejar por nadie que no sea él mismo. En el UXM 199, Rachel reclama un resto de poder de su madre, oculto en una matriz energética shi’ar. Es ahora una nueva Fénix, heredera de la primera. Los lectores, sin embargo, cual Hamlets huérfanos de rey muerto, están obsesionados con la original y piden una y otra vez su retorno. La carta de uno de ellos, publicada en el correo del UXM 143, decía así a raíz de la muerte del personaje: “Tengo la colección completa de La Patrulla-X. Mi primer número fue el 37… pero el 138 es el último. Durante los dos últimos años (desde el 113) he visto como la serie degenera. Decidí dejarla durante la saga del Club Fuego Infernal, pero me dominaron mis sentimientos y una vaga esperanza de que las cosas mejorasen. Durante la saga de Fénix Oscura volví a pensar en dejarla… No puedo seguir, ni siquiera por mantener mi colección completa… hasta que las cosas cambien, habéis perdido un lector”.

 

Años después, ese mismo lector, llamado Kurt Busiek, trabaja como editor asistente de Marvel Age. Es invierno de 1983. La llegada de Madelyne ha puesto en boca de todo el mundo la posible resurrección de Fénix. Entre los especuladores, Roger Stern y el mismo Busiek:

-Es un truco. Chris no va a resucitarla -asegura Stern -Shooter no le dejará. Saldrá de nuevo con el rollo del genocidio cósmico.

-No sé, ha pasado ya mucho tiempo.

-Oye, si tú fueras guionista de la Patrulla-X, ¿como harías para resucitar a Fénix?

-Fácil. Si el problema es que Fénix es una asesina en serie, busquemos una forma de evitarlo. El plan original era hacer una especie de exorcismo, que Fénix dejara de existir y Jean se convirtiera en una chica normal, ¿verdad? Pues lo que hay que hacer es retomar esa idea. Que Jean y Fénix sean dos seres diferentes, pero no de forma metafórica. Debe ser algo real. En un momento dado, Fénix se habría hecho pasar por ella. Jean estaría desde entonces en animación suspendida. ¿Ves que fácil?

-¿Y qué momento sería ése, antes de convertirse en Fénix Oscura?

-No. Tiene que ser más atrás. Diablos, en el mismo momento en que aparece Fénix. Así se justificaría que la Jean de los años sesenta tenga un carácter mucho más dulce que el de Fénix.

-Byrne dice siempre que esa no era Jean Grey.

-Pues tiene razón. Era Fénix.

Diseños aparecidos en Marvel Age 33

Un mes más tarde aparece el UXM 175, en el que se desmiente que Madelyne sea Fénix resucitada. El asunto se olvida por un tiempo. Dos años después nace el proyecto de X-Factor. Stern comenta la idea de Busiek con John Byrne, y éste a su vez lo hace con Layton, que ya tiene pensado un argumento similar para el X-Factor 12, aunque, ¡¿qué diablos?! Lancemos la colección con un acontecimiento de esta envergadura. Todos juntos, apoyados por Mike Carlin, futuro editor de X-Factor, y Mark Gruenwald, actual editor de The Avengers y The Fantastic Four, se plantan en el despacho de Shooter, que encuentra el razonamiento irreprochable. Nadie va a desobedecer su orden. Fénix sigue muerta y culpable. La Chica Maravillosa, que en realidad permanecía recuperándose de sus heridas desde el UXM 101, será traída de vuelta limpia de polvo y paja. Lista para vender muchos cómics.

-Sois geniales, chicos. Esto va a ser mejor que la muerte de Jean, mejor que la muerte de Elektra, mejor que la venida de Galactus. Y, por lo menos, tan bueno como mis Secret Wars.

 

Pasan dos días. Layton se acerca a Busiek y le dice:

 

-¡Ey, tenemos a Jean Grey de vuelta para X-Factor… y oí que tenía que agradecértelo!

-¿Uh?

 

En los meses de preparación de la serie, la resurrección se lleva en la más absoluta oscuridad de cara a los lectores. Desde el Marvel Age 30 (IX 85), Busiek anuncia la existencia del grupo y reta a los fans a que averigüen quién será el quinto miembro. Muchas de las respuestas identifican a Rachel o a Madelyne; algunos despistados piensan en Mantis, Pícara, Tormenta, Lobezno o Franklyn Richards. Quién más se acerca propone a Fénix. Sólo un lector acierta de pleno. En el bullpen sin embargo no hay secretos. El regreso de la Chica Maravillosa es el tema de moda. La noticia llega pronto a oídos de Ann Nocenti. Al día siguiente, queda para comer con Claremont y Barry Smith. Tienen que hablar de la segunda parte de Muerte viva, pero la conversación acaba desviándose.

 

-He estado con Bob Layton. Me ha comentado que ya han elegido un quinto miembro para X-Factor. Adivina quien.

-No sé. ¿quién?

-Van a hacer algo radical. Chris, van a resucitar a Jean Grey.

-Venga ya.

-Te lo juro.

-No son tan torpes.

-Lo son.

-¿Shooter lo aprueba?

-Shooter está encantado.

-¿Pero quién coño se cree que es?

-Chris, es el director editorial.

-¡Y yo soy el autor más importante de Marvel! Sin mí no son nada. Mierda, acaban de joderme la serie sin remedio. -Claremont se dirige a la barra-. Camarero, quiero un teléfono. -Se lo traen. Empieza a marcar. Cuelga.

-¿Qué pasa? -pregunta Nocenti-. ¿A quien llamas?

-A Shooter. Pero con el cambio de oficinas no me acuerdo de la extensión.

-Es viernes y son las seis, Chris. Han cerrado ya. Y mejor que no le digas a Shooter algo de lo que puedas arrepentirte el lunes.

Claremont se marcha a casa. Pasa el fin de semana preparando una propuesta alternativa. Una forma de que X-Factor tenga quinto miembro sin necesidad de resucitar a Jean. El lunes a media mañana consigue hablar con Shooter.

-Gracias, Chris. Aprecio tus esfuerzos. Pero la decisión está tomada. No es nada personal, lo sabes. Teníamos un problema y lo hemos resuelto. Una simple cuestión de marketing. Y, ¿sabes lo que te digo? La culpa la tienes tú, por escribir personajes inolvidables. En los últimos cinco años no he podido hacer una aparición pública en la que no me pregunten si vamos a resucitar a Fénix. A ti te pasa exactamente lo mismo, no me lo niegues ahora. ¿Por qué si no te has sacado dos Jean Greys de la manga, Madelyne y Rachel? Pues qué quieres que te diga, estoy harto. Voy a darles lo que quieren.

-El secreto está en no contentarles nunca, Jim. Creí que tú lo sabrías.

1985. DIFÍCIL DESPERTAR

Chris Claremont, Ann Nocenti y John Romita Jr., en una fotografía perteneciente al blog de Jim Shooter

Es verano de 1985. Como cualquier verano de los últimos cuatro años, Chris Claremont asiste a la San Diego ComicCon. De todos los invitados, es el único guionista cuya sesión de firmas congrega a multitudes numéricamente superiores a las que se acercan a conocer a Frank Miller o a conseguir un dibujo de John Byrne. Éstos le envidian que sea el que más chicas atraiga a la feria. Los dossiers de prensa dedicados a Claremont, escritos por su mujer, contabilizan orgullosos el inmenso número de palabras que el Patriarca Mutante puede introducir en un cómic. Mientras otros presumen de grandes dibujos, él lo hace de una prosa sin competencia en el medio. “Con todos ustedes, señoras y señores, el autor de la Patrulla-X”. Nada de “el guionista”: el autor. El único de la Marvel de Jim Shooter al que se le permite hacer gala de ese título. Sigue un minuto de aplausos. Después, Claremont, que viste como un explorador africano, demuestra ser un conversador inagotable. Habla de la colección, de los próximos proyectos, de Lobezno, de Tormenta, de los bebés-X. Saca el anecdotario. Alaba a sus chicos, Weezie, la mejor amiga, la más divertida, la más grande editora, ahora también excepcional guionista; Ann, maravillosa Ann; Glynis Wein, considerada la mejor colorista del medio ¿por qué si no iba a estar con nosotros? Sólo trabajo con los grandes; Tom Orzechowski, de igual manera, el mejor rotulista de la industria, capaz de colocar interminables parrafadas en el lugar apropiado. Claremont ha cedido a Tom parte de sus incentivos como escritor del cómic más vendido de América, un gesto que nadie antes ha hecho por un rotulista. No quiere que ningún otro escriba sus palabras. Salen las preguntas sobre los dibujantes. Uncanny X-Men es la Escuela de Jóvenes Talentos. En sus aulas se han graduado John Byrne, Paul Smith, Arthur Adams, John Romita Jr. Quien dibuje los guiones de Claremont sabe que su trabajo, lejos de quedar en segunda fila, saldrá reforzado y listo para otras colecciones en las que los argumentos apoyen lo visual sobre lo escrito. Algunos, como Alan Davis, sienten que la responsabilidad es demasiada. Davis es el británico que, durante años, ha dibujado el serial del Capitán Britania para la Marvel inglesa. En los últimos meses, Claremont le ha ofrecido varias veces la posibilidad de dibujar Uncanny. Davis se ha negado siempre, no porque no quiera, sino porque tiene miedo, miedo a no estar a la altura, a no saber dibujar un montón de cosas. “Si te ocupas de Uncanny X-Men van a estar comparando tu trabajo con el de John Byrne, y no quiero pasar por eso”, dice. Prefiere el más discreto escaparate que supone Batman and the Outsiders, en DC. Cada día, sin embargo, se repite a sí mismo: “Dios, ¿qué he hecho?, ahora podría estar dibujando a la Patrulla-X”

 

Sigue la charla. Claremont prefiere no hablar de Byrne, aunque gran parte de las cuestiones trate sobre su relación profesional. Como mucho, los que quieran buscar segundas intenciones a sus palabras encuentran una cierta amargura. El secreto para hacer guiones épicos, revela, es trabajar siempre con un fondo musical majestuoso. Wagner me ayudó mucho en la aventura de Asgard, bromea. Si le preguntan por su hombre-X favorito, contesta, invariablemente, que los quiere a todos por igual. Son como mis hijos, dice el orgulloso Patriarca Mutante. Han sido parte de mi vida durante un tercio de ella. Me duele no tener suficientes viñetas para todos. Me gustaría que vivieran felices, que crecieran, se casaran y tuvieran dos hijos, dos coches y dos casas. Pero no puedo hacerlo. Tengo que ponerlos en todas esas situaciones desagradables y espantosas. ¿Qué hay de los misterios que va olvidándose de resolver? ¿Qué ha sido de la isla de Magneto? ¿y del parentesco de Rondador y Mística? ¿y del Acta de Registro Mutante?, bombardea algún fan ansioso. Bueno, la verdad es que tengo apuntadas casi todas esas cosas, espero no haber perdido el cuaderno. ¡No!, es broma. Sí, es verdad que me gusta alargar algunas situaciones, pero prometo resolverlas. Quiero ir poco a poco. Si lo contara todo y lo resolviera todo, sonríe Claremont, ya no habría nada que os interesara de la serie. Y no pienso quedarme en el paro. Señor Claremont, ¿que cómics lee habitualmente?, interroga siempre alguien. Nexus, Jon Sable, Love and Rockets, Cerebus, Power Pack, Thor, American Flagg!, Swamp Thing, cosas así, responde. Mucho cómic independiente, la renovada Cosa del Pantano a cargo del inglés que hiciera aquel excepcional trabajo con el Capitán Britania y que ahora incorpora algunos de los hallazgos estilísticos de Claremont a su forma de escribir y dos colecciones de la Casa de las Ideas: un cómic escrito por su colaboradora más fiel y otro del marido de ésta. Ni un título Marvel más. Al fin y al cabo, ¿qué puede ser mejor que Uncanny X-Men o The New Mutants? Y la eterna pregunta: ¿Va a volver Fénix?. Una sonrisa, un Quién sabe, bastan. Él sabe que NO va a volver. Su muerte es lo mejor que le ha pasado nunca. Jean Grey vivirá por encima de su cadáver. En Marvel lo saben.

1985. EL IMPACTO DE LA RESURRECCIÓN DE JEAN GREY

Es otoño de 1985. Jean Grey vive de nuevo. La resurrección tiene lugar en un triple crossover, la palabra mágica que alegra los oídos de Shooter. Para acometerlo, Bob Layton se alía con dos de sus mejores amigos, Roger Stern y John Byrne. En la primera parte, escrita por Stern (The Avengers 263, I 86), los Vengadores encuentran una misteriosa crisálida en el fondo de la bahía de Jamaica; en la segunda parte, obra de Byrne (The Fantastic Four 286, I 86) Jean emerge de la crisálida, con la sorpresa de quien lo último que recuerda es estar pilotando un transbordador espacial. En X-Factor 1 (II 86) ocurre el reencuentro de la Patrulla-X original, con un Scott Summers que hace cosas tan opuestas a su personalidad como dejar abandonada a su familia, a Madelyne y al recién nacido Nathan para acudir a los brazos de su antigua amante ahora resucitada. También se asientan las bases del nuevo grupo. Los miembros de X-Factor se harán pasar por cazadores de mutantes, con anuncios en prensa y televisión incluidos. Así podrán localizar mutantes buenos a los que ayudar y mutantes malos a los que combatir. Nadie señala que para localizar mutantes no es necesario montar semejante numerito, sino que basta con recurrir a un localizador electrónico de mutantes, llámese o no Cerebro.

Desde el UXM 137, la muerte de Fénix, hasta el UXM 201, publicado en el mes en el que regresa Jean Grey, Claremont ha explotado al máximo el suspense. Esperad lo inesperado de la Patrulla-X, dice cada mes a sus fans, porque es lo que vais a encontrar. La sensación de imprevisibilidad crece aún más desde el UXM 202, en un intento de contrarrestar los efectos mortales que para la credibilidad de la strip supone la vuelta de la Chica Maravillosa. De igual manera, Claremont evita cualquier posible encuentro de la Patrulla-X con Jean. Cuanto más se ignore la nueva situación más fácil resulta mantener la antigua. Unidos ambos efectos, Uncanny X-Men alcanza unos niveles dramáticos jamás conocidos. Es una Patrulla-X que vive en el arroyo, que se arrastra por callejones sin salida. Que sufran, que el dolor y la angustia condicione sus vidas ahora con más razón que nunca. Como ejemplo radical queda la tercera colaboración de Claremont y Barry Smith, que cambia el protagonismo de Tormenta por el de Lobezno.

Como en Kitty Pryde and Wolverine, una niña, en este caso Katie Power, de Power Pack, acompaña a Logan en un viaje de ida y vuelta a los infiernos. Lobo herido (UXM 205, V 86) contiene veintidós páginas de vértigo vomitivo en las que el guionista introduce en su propio universo mutante hallazgos ajenos. De Longshot, la miniserie de Nocenti y Adams, se trae a Espiral, a quien, meses atrás, ha integrado dentro de la Fuerza de la Libertad de Mística. Espiral es una inquietante bailarina de seis brazos que transforma en una cibernética máquina de matar a Yuriko Osama, la hija del científico que inventó el proceso para recubrir de adamántium los huesos humanos. Aunque el debut de Yuriko, alias Dama Mortal, tiene lugar en Daredevil 197 (VIII 1983), su odio hacia el canadiense procede de los Alpha Flight 33-34 (III-IV 86). En esta aventura, Bill Mantlo explica el primer encuentro entre Logan y los Hudson, además de insinuar que Mac estuvo involucrado en el experimento que transformó los huesos de Logan. Claremont, disgustado con la idea de que alguien tome su personaje y explique parte de su origen en una vulgar aparición especial, se apresura enseguida a afirmar que esa información es irrelevante, que lo sustancial en la vida de Lobezno es lo que ocurrió antes de conocer a los Hudson, sucesos que han de permanecer en la penumbra si se quiere mantener el halo de misterio que rodea al personaje. Siguiendo tal norma de ocultación de datos, en el UXM 205 se sabe sólo la mitad de lo que ocurre. El cómic, narrado desde el punto de vista de Katie Power, empieza cuando la niña se encuentra a Logan medio moribundo, desnudo y siendo perseguido por Dama Mortal y sus secuaces. Igual que el pasado de Lobezno, cómo se ha llegado a esa circunstancia es un misterio encerrado en medias verdades, frases como “Me convertiste en un animal, Dama Mortal” que tienen tantas interpretaciones como quieran dar los que las lean. Para evitar problemas anteriores, en esta ocasión Claremont se sienta a la mesa con Smith y juntos preparan el argumento de la historia. La coautoría de poco sirve. De nuevo Smith hace de su capa un sayo y modifica lo acordado. Sin embargo, lo que llega a enfurecer a Claremont son las notas en los márgenes que deja escritas el dibujante. En ellas trata de explicarle cómo debe escribir la historia. Hasta aquí hemos llegado, es la conclusión inmediata. A partir de ese momento, Smith pasa a ilustrar un buen número de portadas (sobre todo de The New Mutants) mientras queda exiliado de los lápices interiores, a los que no vuelve, más que como medida de emergencia, en el UXM 214 (II 86).

En línea con esa actitud fatalista de respuesta al regreso de Jean, Claremont se deshace bruscamente de la nueva Fénix. Una Rachel que se parece cada vez más a su madre decide matar a Selene. La ejecución no se consuma, ya que Lobezno lo impide al clavar sus garras en el estómago de ella. “Esto Rachel”, dice Logan, “es asesinato. Justifícalo, racionalízalo, pero lo sigue siendo. No es digno de ti, ni de Rachel, ni de Fénix, y mucho menos de la Patrulla-X” (UXM 207, VII 86). A juicio de Claremont, Lobezno no tiene otra alternativa. De haberla dejado actuar, Rachel estaría a un paso de convertirse en Fénix Oscura. “Lo que hace Lobezno”, dice Claremont, “es lo mismo que hubiera hecho Jean Grey de estar en esa situación”. Rachel sobrevive, pero, dos números más tarde, Espiral la introduce en un portal a otra dimensión. Su destino queda reservado para una miniserie.

VENENO 6: EL FIN DE LA SEGUNDA FASE

En los tres primeros números de la colección española de Veneno, tuvimos la numeración original del correspondiente volumen americano, que coincidió con Lee Price como anfitrión. Acto seguido, recuperamos la numeración histórica y a Eddie Brock, con quien hemos estado desde entonces. Ahora, con los dos episodios contenidos en esta entrega, llegamos también al final de ese ciclo. ¿Qué toca a continuación? Pues toca saltar por fin a Marvel Legacy. Eso se traducirá en el cambio de diseño que ya conoces por el resto de series mensuales de La Casa de las Ideas y en la llegada de un refuerzo artístico del peso de Mark Bagley, un hombre que, en los años noventa, tuvo oportunidad de dibujar muchas, muchas veces a Veneno. Ah, y ahí no acaba la cosa, porque en noviembre pasaríamos a la cuarta fase, la de “A Fresh Start”, con Donny Cates y Ryan Stegman como autores. No dudamos que nos dejarán a todos boquiabiertos, pero mientras tanto, queda un estupendo camino por delante para disfrutarlo al máximo. ¡Jamás hubo mejor momento para leer las aventuras de Simbi!

 

OTRA PAREJA MONSTRUOSA La que forman Lunella Lafayette y Dinosaurio Diabólico. Estamos ante uno de los mejores reciclajes de personaje clásico que nos ha traído la Marvel diferente de los últimos años. En 2016, para ser exactos, Amy Reeder, Brandon Montclaire y Natacha Bustos tomaron una de las creaciones más olvidadas de Jack Kirby para darle un nuevo impulso, como nunca antes había tenido. Fue así como, en lugar de quedarse con el Chico-Luna de la prehistoria, unieron el destino del T-Rex escarlata más famoso de Marvel con el de la niña afroamericana de nueve años que posee el coeficiente intelectual más alto del mundo. Desde el primer tomo publicado de Moon Girl y Dinosaurio Diabólico, tuvimos entre manos un delicioso cómic que acumula legiones de lectores en todo el mundo. Estamos, como también ha ocurrido con Ms. Marvel, ante una máquina de producir nuevos fans de La Casa de las Ideas. En todo este tiempo, Lunella no ha hecho sino extender su influencia a otros ámbitos, de manera que la hemos visto envuelta en la guerra entre La Patrulla-X y Los Inhumanos, a cuya raza pertenece, o como miembro de Guerreros Secretos. En febrero de este año, nos enteramos de que Laurence Fishburne y Helen Sugland están preparando una serie de animación con estos personajes, que lanzará a ambos al estrellato definitivo. Desde el mes pasado está a la venta el cuarto volumen de la serie, mientras que hay programados otros dos más de aquí a comienzos de 2019. ¡Si no conocías a esta chica capaz de ponerse de morros con Veneno y te has quedado tan prendado de ella como ocurre a casi todo el mundo, todavía estás a tiempo de subirte al carro!

 

LAS CARAS DE LUNELLA

Así la diseñó Natacha Bustos

 

EL REPASITO Entre el fin de la aventura con Stegron y el salto a Marvel Legacy, Mike Costa ha querido ofrecernos un episodio que sirva para tomar nota de la trayectoria de Veneno hasta la fecha, de cara a preparar el impulso para la nueva fase. En apenas veinte páginas, tenemos un balance de la historia del personaje, tomando nota de los acontecimientos más relevantes y de aquellos individuos que han sido huéspedes del simbionte a lo largo de los años. Gerardo Sandoval, que nos volverá a acompañar para “Veneno Inc.”, el crossover con Spidey que veremos íntegro en la serie de éste, cede el turno a Paulo Siqueira, uno de los dibujantes que ha sido ocasional del trepamuros desde los tiempos de “Un nuevo día” y que no ha hecho más que mejorar en todo este tiempo.

 

LA LUCHA INEVITABLE

Paolo Siqueira versiona un clásico

 

Spot On originalmente aparecido en Veneno 6

SPIDER-MAN 25: EL PLAN

Conforme se acerca la tan temida como inevitable marcha de Brian Michael Bendis de esta serie, de este personaje y de Marvel, vamos teniendo nuevos detalles sobre el escenario que nos aguardará en el día después. Hay buenas y malas noticias. ¿Cuál quieres que te demos primero? Vale: vamos primero con las buenas noticias.

 

MILES SEGUIRÁ ADELANTE Eso es algo que parecía asegurado, a la vista de que, pese a la fuga de Bendis, el personaje tiene una cita este invierno con la gran pantalla: el 14 de diciembre se estrena Spider-Man: Un nuevo universo, en que Miles lleva la máscara arácnida y el que también aparecerán otros derivados del trepamuros original, como es el caso de Spider-Gwen… o Ghost Spider, como se llama este personaje en la película. Por si había alguna duda, si echamos un vistazo a los avances de la edición americana de Campeones, ahí nos encontraremos con Miles, vistiendo su traje de siempre y participando con sus amigos de siempre, aunque la alineación del equipo cambiará ligeramente como consecuencia de la saga que se está publicando en España en estos momentos. Parece además como si Campeones fuera a convertirse en el refugio de otros personajes de Bendis que se quedan sin respaldo, una vez que su creador ya no esté para protegerlos. ¿De quién estamos hablando? Puedes imaginarlo por ti mismo, porque no, parece que Jessica Jones no encaja demasiado bien entre los chavalines de Marvel.

 

MILES NO SEGUIRÁ ADELANTE Aquí tenemos la mala noticia. Creíamos que esta colección estaba a salvo, pero nos equivocábamos: Spider-Man #240 USA, nuestro Spider-Man nº 28, será el último de la cabecera. ¡Efectivamente, damas y caballeros, nos quedan únicamente dos números para llegar a la conclusión! Lo que pasa es que, si nos fijamos en la manera en que Marvel describe la historia de ese final, tenemos las puertas abiertas a la esperanza. El texto en concreto dice lo siguiente: “Durante unos siete años y a través de dos universos, Miles Morales ha sido un Ultimate, un Guerrero Araña, un Vengador y un Campeón. Un neoyorquino, un estudiante, un hijo y un amigo. Y siempre que la ciudad lo ha necesitado (y hubo una vez en que toda la realidad que conocemos lo necesitó), siempre ha sido SPIDER-MAN. No te pierdas la oportunidad de ver a la superestrella de los cómics Brian Michael Bendis despedirse de una de sus más queridas creaciones, y de echar un vistazo a qué reserva el futuro para Miles Morales”. Interesante, ¿verdad? No sólo es un texto mucho más largo que los avances telegráficos que solía ofrecernos Bendis, sino que además hay dos detalles que llaman la atención: En primer lugar, se señala, colocando en versalita todo el nombre, que Miles ha sido Spider-Man durante todo este tiempo. En segundo lugar, se subraya que el personaje tiene futuro. ¿Cómo va a tenerlo, si cierra su serie? Eso nos lleva a…

“¿QUÉ SERÁ DE MI?”

¡Este joven no duerme de los nervios!

 

ESPECULACIONES A MEDIO PLAZO No tenemos más información de la que dispones tú y de la que nos da la lectura de los tebeos, pero todos estos últimos meses, de “Civil War II” a esta parte, Miles ha estado rumiando la posibilidad de cambiar su nombre de guerra. Esto es algo que se hizo especialmente notorio en el episodio que protagonizó junto a Peter en Generaciones. Por tanto, nuestra apuesta es que Miles volverá a tiempo para el estreno de Spider-Man: Un nuevo universo, o quizás incluso antes, y que lo hará con una nueva identidad. ¿Cuál? Quizás La Araña Escarlata, quizás Spider-Boy (no creemos, la verdad), quizás Spider-Miles (espera, no, borra eso)… ¿quizás Spy-D? ¡No! No puede ser… ¿o sí?

A PETER LO QUE ES DE PETER

Aquí, Miles empezó a rumiar una idea…

 

Spot On originalmente aparecido en Spider-Man nº 25

MARVEL 2 EN UNO 3: EL CAMINO POR DELANTE

Continuamos con la búsqueda de Reed, Sue y su prole, en un tercer episodio que ya nos deja el relevo artístico del que te hablamos desde el principio: entra Valerio Schiti, un dibujante tan rápido como espectacular, que sí puede aguantar la cadencia de una serie mensual, aunque no será algo que le veamos demostrar aquí. Jim Cheung sigue todavía en las cubiertas, y también le tenemos apuntado para el cierre del primer arco, en el sexto número (definido por Zdarsky como “monstruosamente épico”), pero tras eso, se acabó. El artista ha anunciado su marcha de Marvel, con lo que nos podemos despedir de sus escasas, pero excepcionales, incursiones, que solía hacer cada año para Marvel. Desde aquí, le deseamos la mejor de las suertes. Es un artista genial, con la mayor parte de su carrera desarrollada en La Casa de las Ideas, así que estamos convencidos de que tarde o temprano regresará a su hogar natural. Por los avances de Marvel, sabemos que el segundo arco correrá visualmente a cargo de Paco Medina, mientras que Declan Shalvey se encargará del primer Annual de la serie. Uhm… ¿será eso porque Schiti ha sido el dibujante elegido para el relanzamiento y se ha puesto ya a trabajar en ello? Ojalá que sea el motivo, aunque podría tratarse de otra persona. En lo argumental, podemos aventurar que la búsqueda llegará a su clímax hacia el décimo número, y que Zdarsky tiene ya planificados los dos siguientes, a los que se refiere como “muy emocionales, afrontando las consecuencias”.

 

ADIÓS A JIM CHEUNG

Al menos por ahora

 

LAS CIRCUNSTANCIAS CONCRETAS

Hay que ver qué apañaditos le están quedando los guiones a nuestro escritor: buen ritmo, un excelente humor y unos cuantos giros de tuerca por cada número, en el más puro estilo de la Marvel clásica que pregona el nuevo régimen de La Casa de las Ideas. La revelación de que no sólo La Antorcha Humana está perdiendo sus poderes, sino también La Cosa nos sitúa en un tópico muy habitual para Ben Grimm, el de la reversión a su estado humano, aunque está por ver que esa vaya a ser la meta que nos encontremos. En paralelo, tenemos al Doctor Muerte, reclutando al Pensador Loco, que resulta extremadamente divertido a nuestro escritor. Éste además adelanta que nos encontraremos también con Galactus en el curso de la saga. La caracterización de Victor cae más del lado del mal que de esa pretendida redención que ha emprendido el personaje en su reciente serie. “Siente que está en un conflicto interno, desde luego”, dice Zdarsky. “Es duro para él reconciliar sus nuevas y heroicas maneras con su necesidad de poder y control, y veremos mucho de eso en los próximos números. El Multiverso nos mostrará otras versiones de cómo podría haber llegado a ser, para mejor y para peor”. Al respecto de ese viaje por mundos paralelos que se anuncia para el próximo número, el guionista también nos hace un adelanto: “La primera parada es un mundo que es similar al suyo, pero diverge en un hecho fundamental que tuvo lugar en el comienzo de la carrera de Los Cuatro Fantásticos que lo cambió todo. Están comenzando su búsqueda multiversal de Reed, Sue y los críos, pero, como sabemos, Ben piensa que están muertos y ha estado mintiendo a Johnny. Así que ¿quién les estará esperando ahí?”. Terminamos con una posible incoherencia: Johnny también está apareciendo en “Sin rendición”, la saga en curso de Vengadores, donde ocurre algo… uhm, un poco radical con él, en el primer tomo de este microevento. ¿Cómo casa aquello con esto? Tendremos que seguir leyendo antes de determinar cuál de las historias tiene lugar primero, pero apostamos por la de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

 

ALGO PASA CON JOHNNY

Atento a Vengadores nos 92 y 93

 

Spot On originalmente aparecido en Marvel 2 En Uno 3

CUENTA ATRÁS A INFINITO 0: LOS POSEEDORES DE LAS NUEVAS GEMAS DEL INFINITO

En el último de los prólogos que leeremos en esta cuenta atrás, Gerry Duggan nos ha presentado a los actuales propietarios de las Gemas del Infinito. Ahora hablaremos de ellos, pero ante es buen momento para una pequeña aclaración: las gemas originales tenían unos determinados colores por los que reconocíamos cuál era cada una de ellas, así como para qué servían, tal y como podemos ver, por ejemplo, en El Guantelete del Infinito. Pues bien: tal y como nos comenta Xavi Sanz Serrano, tras el resurgir de las gemas en Marvel Legacy Alfa, esos colores han cambiado, para así adecuarse a lo que estamos viendo en el Universo Cinemático Marvel. En la edición original, de hecho, también ha cambiado el nombre, puesto que ahora se las denomina Infinity Stones, en lugar de Infinity Gems. Nosotros hemos preferido mantener la traducción clásica, algo que también están haciendo en las películas, o al menos lo han venido haciendo hasta el momento, que con esto nunca se sabe.

 

LOBEZNO Resucitó, sin que sepamos todavía las circunstancias exactas, en el mencionado especial, y con la gema azul en sus manos. No es la de la mente, como habíamos deducido inicialmente, sino la Gema del Espacio, y de ahí que haya pasado de un lugar a otro del Universo Marvel en un periodo muy corto de tiempo. Por cierto, nos encanta como lo dibuja Deodato Jr: retaco a la par que imponente, como debe ser.

 

TURK BARRETT Un secundario entrañable de Daredevil, al que el cuernecitos ha dado más palos que una estera a lo largo de los años. El personaje está relativamente de moda, a raíz de su participación transversal en las series Marvel de Netflix. Según desvela Duggan, La decisión de que fuera el poseedor de la Gema de la Mente llegó en el retiro de creativos dedicado a esta saga.

 

CAPITANA MARVEL Con la peli a la vuelta de la esquina, es el momento de Carol para brillar a tope. También simboliza la conexión con los universos alternativos en que otros Capitanes Marvel tienen de igual forma la Gema de la Realidad en su poder. Al loro con las tres tierras paralelas que se señalan aquí, porque las dos primeras son muy obvias: mundos en que Monica Rambeau o Mar-Vell han tomado el lugar de Carol, pero lo más llamativo es el tercer caso, donde se intuye al Capitán Marvel original, el de la Fawcett, que naciera en 1939 y que desde 1972 forma parte de DC Comics. ¿Es una manera de dejarnos caer que el Universo DC no es sino una Tierra alternativa del Universo Marvel?

NO CONTÁBAMOS CON ÉL

El Capitán Marvel de la Fawcett

 

GUARDIANES DE LA GALAXIA Son los que tienen ahora la Gema del Poder, con la sorpresa de su tamaño. Se trata del argumento heredado de su propia colección, que iniciara Duggan allí, donde vimos que Drax era quien más próximo está ahora al pedrusco.

 

EL SUPERSKRULL Se queda con la Gema del Tiempo, en una escena que además nos sirve para confirmar que ha sido el regreso de estas gemas lo que ha provocado que el destruido Sakaar, el mundo de “Planeta Hulk”, vuelva a existir.

 

ULTRÓN PYM La fusión del robot asesino y de Hank Pym, a la que Duggan ya sacara mucho partido en Imposibles Vengadores, se queda con la Gema del Alma, lo que introduce un jugoso elemento de impredecibilidad, más todavía después del giro que nos encontramos en las dos últimas páginas. Por cierto, la Gamora anciana ya la conocíamos, y no, no es que una de las dos sea falsa. Para más detalles, repasa Guardianes de la Galaxia nº 56.

 

LAS DOS GAMORAS

Cosas que pasan en La Gema del Alma

 

Spot On originalmente aparecido en Cuenta atrás a Infinito 0

1986. CHRIS CLAREMONT TOMA EL CONTROL

Es 1986. Spin-Offs. Colecciones que crecen como setas al lado de una seta mayor. Una serie es un spin-off cuando la leen solo aquellos que siguen la serie madre. Es el precio del éxito. A Claremont le gusta ser conocido y admirado. La fama es muy agradable. Pero tiene un lado malo. Marvel está explotando la gallina mutante de los huevos de oro como si se tratara de Spider-Man. Claremont piensa que hay demasiados tebeos tratando el tema. Son demasiados desde el momento en que él no pueda escribirlos todos. Es un pensamiento egoísta pero es lo bastante humano como para sentirse egoísta. X-Factor supone una intromisión en su universo particular que no puede permitir. Lo que hagan con el Ángel, la Bestia o el Hombre de Hielo no le importa. Pero que utilicen a Cíclope, Madelyne Pryor o Jean Grey –Dios, Jean Grey, qué falta de respeto a los muertos- lo considera una provocación. Apoyado en que las ventas de los primeros números de X-Factor no han sido todo lo excelentes que se esperaban a pesar de la inmensa campaña de publicidad, Claremont comienza a presionar. Es consciente de que no puede conseguir el cierre de la serie, pero hay alternativas más o menos decentes. Jim Shooter ofrece varias, cambia a los editores Mike Carlin y Michael Higgins por Bob Harras, un hombre de su absoluta confianza, y, finalmente, con tan sólo cinco números y un Annual en su haber, destituye a Bob Layton. En su lugar, tal y como ha prometido a Claremont, sitúa un equipo creativo de lujo: Weezie Simonson en los guiones y su marido Walter al dibujo. Ambos acometen el trabajo como una operación a vida o muerte. Enseguida identifican los grandes problemas de X-Factor. Con la ayuda de Claremont, buscan soluciones y se marcan un plazo de un año para ponerlas en práctica.

Primer problema. Dejando aparte la mediocridad de los cinco primeros números, la premisa de la serie es absurda. Si los chicos de X-Factor se hacen pasar por cazadores de mutantes para así rescatarlos lo que conseguirán no será más que acentuar la histeria anti-mutante. El grupo necesita encontrar otra razón de ser. Una razón de peso. ¿Solución? Ponerles contra las cuerdas. Hacerles ver que se han equivocado. Transformar al promotor de la idea, Cameron Hodge, amigo de la infancia del Ángel, en un malvado conspirador de oscuros propósitos que acaba liderando su propio grupo de villanos, La Verdad.

 

Segundo problema. No se sostiene que Cíclope consiga ocultar a Jean su matrimonio. Por mucho que Layton quisiera ignorarlos, Madelyne y Nathan siguen existiendo. ¿Solución? Cíclope desvela la verdad a Jean en el tercer número escrito por Weezie Simonson (XF 8, IX 86). Poco después, Summers regresa a casa en busca de esposa e hijo, pero no están, han desaparecido. Solo queda un cadáver con el aspecto de Madelyne (XF 13, II 87). No es ella, por supuesto, pero Scott pensará que sí, lo que en cierta forma viene a justificar que deje de buscarla y vuelva al lado de Jean. Claremont se hará cargo de Madelyne en Uncanny (es su personaje y está encariñado con ella), mientras que Nathan seguirá desaparecido a la espera del momento apropiado para recuperarlo. Además, los Simonson rescatan algo tan olvidado como la atracción del Ángel hacia Jean. El triángulo Cíclope-Ángel-Jean, mediatizado por la sombra de Madelyne, se convierte en el gran culebrón de la serie. La situación llega a resultar graciosa, con Cíclope paranoico hasta niveles nunca vistos.

Tercer problema. Más de dos décadas después de su creación, estos personajes siguen teniendo un déficit de poder que dificulta involucrarlos en aventuras realmente épicas. Layton, empeñado en que sea el tono recurrente el que domine la serie, quita a Jean sus habilidades telepáticas y a la Bestia su pelaje azul. Los Simonson van a tomar el camino opuesto. A largo plazo, quieren recuperar a la Bestia peluda, incrementar los poderes del Hombre de Hielo, que Jean pueda hacer algo más que mover jarrones con la mente y que el Angel no se limite solamente a volar con alguien a cuestas.

Cuarto problema. Magneto, primer villano de la Patrulla-X, es ahora uno de sus aliados; Juggernaut y los Centinelas suele reservárselos Claremont. Por lo demás, no queda ni un sólo enemigo de los primeros hombres-X que merezca la pena. Es necesario encontrar nuevos peligros.El matrimonio Simonson toma un misterioso villano que estaba actuando en las sombras durante los episodios de Layton. Inicialmente, se trataba de El Búho, el viejo enemigo de Daredevil, pero Simonson prefiere transformarlo en una nueva creación. Guice redibuja la viñeta final de XF 5 (VI 86) para que ya no sea El Búho, sino… Apocalipsis, un antagonista sumergido en el misterio, con poderes metamórficos y un pasado legendario. Si tenemos un Apocalipsis, dice Weezie, habrá que buscar cuatro jinetes. Hace cuentas y le sale una aventura a cuyo climax llegarán hacia el X-Factor 25.

Spin-Offs. El fenómeno que divide el corazón de los fans. Desean leer más aventuras de sus héroes favoritos, pero su economía se resiente mes a mes. Phoenix: the untold story (IV 84), un lujoso número que recopila el UXM 137 tal y como fue concebido por Claremont y Byrne, se convierte en un éxito inmediato, a pesar de su elevado precio, dos dólares frente a los sesenta centavos que vienen costando las series regulares. Como consecuencia del especial, Marvel responde a las peticiones de las nuevas generaciones de seguidores de la Patrulla-X con la inevitable reedición de los primeros números. Pero no es suficiente, hay que hacer un producto atractivo para todos, algo que ofrezca un plus parecido al que contiene The untold story. Por eso Claremont y John Bolton dejan su oasis en Epic, donde han concebido obras de la delicada belleza de Marada the she-wolf o The Black Dragon para preparar relatos cortos que complementen las reediciones, un Classic X-Men en edición de lujo, con portada e ilustraciones interiores de Arthur Adams, el dibujante de moda; una colección en la que Claremont tiene la oportunidad de enmerdarse la plana a sí mismo y a su pasado. A las diecisiete páginas de los tebeos que escribiera diez años atrás añade nuevas planchas a cargo de un poco inspirado Dave Cockrum, que ventila el encargo sin verlo como otra cosa que no sea un simple recurso alimenticio. Son explicaciones apócrifas a toro pasado que sirven para arreglar viejos desaguisados tales como que Jean Grey tratara de asesinar a Scott Lang, pero que hacen un flaco favor al arte original. La verdadera adecuación al pulso actual la lleva a cabo Claremont con enorme talento en los episodios complementarios, una delicia para los amantes de la contemporánea etapa de John Romita Jr.; apasionado análisis de la personalidad de Jean, Lobezno, Tormenta, Coloso, Rondador; en última instancia, revelación de secretos olvidados, álbum de familia recién abierto.

Crossovers. El otro fenómeno de masas. Secret Wars II termina para los Nuevos Mutantes en un estremecedor relato en el que el Todopoderoso los asesina uno a uno (TNM 37, III 86), aunque los resucite ese mismo mes en Secret Wars II 9 (III 86); y, para la Patrulla-X, con un apasionante duelo entre Fénix y el Todopoderoso (UXM 202-203, II-III 86), nuevo recuerdo de la saga de Fénix Oscura. ¿Y después qué? Después de Secret Wars, el Universo Marvel nunca será el mismo. En DC responden con Crisis on infinite earth, brutal acontecimiento de proporciones cósmicas que borra de un plumazo el medio siglo de historia de personajes con la solera de Superman, Batman o Flash. El Universo DC renace para parecerse a Marvel, para convertirse por primera vez tras muchos años en una competencia presentable y peligrosa. Frank Miller reconstruye el origen del Hombre Murciélago y, toda una pesadilla para Shooter, John Byrne abandona la Casa de las Ideas para reinventar a Superman. La respuesta es inmediata.

Contra crossovers, más crossovers. Con X-Factor en manos de los Simonson, se prepara la primera gran saga que agrupa las tres colecciones mutantes. El proyecto surge de manera espontánea. Nace de la amistad entre Claremont y los Simonson, deseosos de trabajar de nuevo juntos. Las posibilidades comerciales llegan después y apenas importan a los autores, aunque la editorial empiece pronto a frotarse las manos y a poner toda su maquinaria propagandística a disposición de ellos. Las ganas de divertirse de unos y el afán recaudatorio de los otros obliga a que los Morlocks lo paguen caro. Van a ser las pobres víctimas, carne de cañón en un título que se adivina premonitorio, La masacre mutante.

Desde hace algún tiempo, Claremont piensa que la población Morlock ha crecido de forma exagerada. Su idea inicial es dedicar un número de la colección a cortar de raíz el problema con una carnicería que ayude de paso a elevar el tono angustioso de la strip. El tema surge enseguida en las habituales conversaciones con la Simonson, que mantiene la misma opinión sobre el exceso de habitantes del Callejón pero que tiene otros planes en cuanto a la extensión de la historia:

-Chris, es demasiado buena para dedicarle un sólo número.

-Bueno Weezie, luego tendremos unos cuantos meses de funerales y lloros…

-No, lo que quiero decir que algo tan grande podemos desarrollarlo en las otras colecciones… Y Walt nos puede echar una mano en Thor

-Uhm. –Claremont se para un momento a pensar. -Puede quedar bien. Pero va a ser complicado construir una saga con un único argumento en la que los personajes protagonistas no se encuentren nunca…

-Naah, ya se nos ocurrirá algo…

1986. PLANIFICANDO LA MASACRE MUTANTE

Es 1986. UXM 210 y XF 10 (XI 86). Un grupo de asesinos mutantes llamado los Merodeadores asalta las cloacas donde viven los Morlocks y los elimina en su mayor parte. Nada se sabe de su origen ni de sus motivos. Pese a pasearse por cada rincón de los túneles Morlock, ni la Patrulla-X ni X-Factor llega siquiera a rozarse, gracias a las filigranas que hacen los autores para que tal encuentro no se produzca. Uncanny es la única serie que presenta con un mínimo detalle a los Merodeadores, personajes casi todos de nueva creación liderados por un tal Cazador de Cabelleras de los que nada se sabe sobre la razón de sus intenciones u origen. “Matamos mutantes”, es su tarjeta de presentación. Las víctimas, o son totalmente desconocidas para los lectores o apenas han tenido alguna pequeña relevancia en números anteriores, muertos anónimos con los que no hay otra conexión emocional más allá de la sorpresa que causa tal carnicería. “Mi primo Kenny trabaja en un matadero de Chicago. Una vez me llevó allí. Olía igual”, dice Kitty. Nadie cae en las filas de la Patrulla-X, pero la mitad del grupo resulta dañado. Coloso con heridas que le matarían de abandonar su forma blindada; Rondador en coma y Kitty incapaz de volver a su forma corpórea. “Puede pasar cualquier cosa”, repite con insistencia Claremont.

En X-Factor, la acción se entremezcla con Power Pack y Thor, títulos escritos por Weezie y Walt Simonson respectivamente. Los Merodeadores dejan al Ángel con sus alas gangrenadas y listas para que llegue Apocalipsis y se las cambie por otras de metal (XF 10). Por último, la participación de los Nuevos Mutantes en la saga se queda en lo anecdótico. “Este cementerio no es para vosotros”, ordena Tormenta. En TNM 46 (XII 86), los bebés-X se quedan cuidando a los heridos. A Claremont le preocupa mucho más prepararles para el gran choque contra Magus, el padre de Warlock, acontecimiento reservado para el TNM 50, donde también reaparece, aunque brevemente, el profesor Xavier, quien recibe la visita de sus antiguos alumnos. No, sigue empeñado Claremont. El calvo no volverá de su destierro estelar.

 

Mientras tanto, continúa la política de acoso y derribo a DC. Contra su renacido universo, Shooter levanta de la nada otro Nuevo Universo. Si Stan Lee fue capaz, ¿por qué él no? El director editorial se rodea de sus mejores colaboradores y les ordena que trabajen sobre una idea concebida por él mismo. Se trata de crear un universo de ficción que nada tenga que ver con Marvel. Shooter lo describe como un mundo muy parecido al real, pero desbordado por la fantasía y el misterio. Un lugar ordinario poblado por gente ordinaria donde suceden cosas extraordinarias. Nadie entiende muy bien lo que quiere decir, pero se ponen con ello. En publicidad preparan la campaña más atronadora de la historia de la Casa de las Ideas. Antes del verano hay que lanzar ocho gloriosas colecciones que barran con toda esa basura de DC. En los meses sucesivos, en cada título Marvel se repiten, machaconamente, los anuncios del Leviatán de Shooter. “Más allá del límite de tu imaginación empieza un Nuevo Universo”, dicen unos. “Espera lo inesperado”, prometen otros. Desde su Bullpen Bulletins, Shooter compara el debut de su creación con el nacimiento de los Cuatro Fantásticos. Cuando aparece la ficha de suscripción de las nuevas colecciones las acompaña un texto que asegura que éste es “el acontecimiento más significativo de la historia del cómic desde el nacimiento del Universo Marvel veinticinco años atrás”. Los equipos artísticos se elaboran cuidadosamente mediante personas de confianza no demasiado significadas por su talento o independencia artística. Shooter se reserva la serie que considera el buque insignia de la nueva línea editorial, el titán que haga sombra a Stan Lee y Jack Kirby en los libros de historia. Star Brand se llama, y va a superar cualquier cota imaginable. “Os prometo que vendemos un millón de ejemplares”, dice. Semejante número uno necesita un artista que le haga justicia. Shooter quiere a John Romita Jr., al dibujante de la serie Marvel que más vende. El director editorial comunica a Ann Nocenti que el chico se merece una oportunidad así. Nocenti calla y otorga.

De momento, la editora de Uncanny X-Men no tiene recambio. A toda prisa, contrata varios interinos de lujo para que terminen La masacre mutante. Bret Blevins ayuda a Romita en su último número, el UXM 211 (XI 86), y Rick Leonardi, quien ya le sustituyera en el UXM 201, se encarga del UXM 212 (XII 86). Podría sustituirle, pero es un dibujante demasiado lento que Nocenti prefiere reservar para los fill-ins, tanto de Uncanny como de The New Mutants. Sigue sin aparecer un artista apropiado para quedarse de forma definitiva, pero las fechas de entrega se echan encima. Claremont se acuerda entonces de Alan Davis y le llama. A Davis le liga todavía su contrato con DC, pero como favor personal, accede a dibujar el UXM 213 (I 87). Este número presenta un combate entre Lobezno y Dientes de Sable, aquel villano que Byrne identificaba como padre de Logan. Dientes de Sable, antes un bruto peludo de escaso interés, adquiere con este duelo la entidad de nemesis definitiva de Lobezno. El nuevo Dientes de Sable es una versión oscura del héroe canadiense, un salvaje asesino imparable contra el que la única victoria es la supervivencia. Poco después, aparece una historia de complemento en Classic X-Men 10 (VI 87) en la que Claremont establece que, una vez al año, el villano reta a muerte a Lobezno.

Pasa un mes. Barry Smith lleva a cabo el UXM 214, las terribles fechas de entrega se vuelven a echar encima y, una vez más, Claremont llama a Davis:

 

-Alan, por favor, seguimos necesitando ayuda, ¿puedes hacer otro número?

 

Davis saca tiempo de donde puede y firma el UXM 215 (III 87), donde Claremont recupera a Madelyne, dada por muerta un mes antes en XF 13, ahora ingresada en un hospital de San Francisco. El mismo donde, en el The Avengers Annual 10, había una niña perdida que afirmaba llamarse Maddy Pryor. Davis no puede ser el dibujante fijo de la strip, pero sí puede acometer algunos proyectos especiales. Este mismo año, Arthur Adams sólo puede dibujar uno de los dos anuales mutantes, por lo que el de los bebés-X queda en manos de Davis. Tanto en uno como en otro debutan en la cosmogonía mutante personajes procedentes de otras colecciones.

En el UXM Annual 10 (1986) aterriza Longshot. Se trata del protagonista de la miniserie escrita por Ann Nocenti en la que Adams hacía su primer trabajo para Marvel. Longshot no es mutante, sino que viene de una dimensión en la que lidera la revuelta contra Mojo, invertebrado dictador que controla a las masas mediante el poder de la televisión. Ésta es la segunda visita a la Tierra que hace desde la miniserie, la cual termina con Longshot regresando a su mundo. Nocenti y Adams prometen explicar en una novela gráfica lo que ha ocurrido en el intervalo de tiempo que va desde entonces hasta el UXM Annual 10.

Mojo es también el villano del TNM Annual 2 (1986), en el que llega Mariposa Mental, la hermana gemela del Capitán Britania. Claremont la retoma donde la dejó Alan Davis en la última entrega del serial de la Marvel UK dedicado al Capitán: viviendo en Suiza, ciega como consecuencia de su actividad superheróica. Mojo la obsequia con unos ojos biónicos que, al tiempo que la permiten recuperar la vista sirven al villano para espiar a la Patrulla-X. Mariposa se une de forma oficial al grupo en el UXM 215, donde tiene que luchar contra Dientes de Sable, aunque quien termine la batalla sea Lobezno.

 

 

Junto a Dazzler, que ingresa en el UXM 214, Longshot y Mariposa Mental llenan el espacio dejado por Coloso, Rondador y Kitty. Al lado de Pícara, Claremont los traslada a la Isla Muir, donde les da cancha durante varios números en los que los lectores tienen ocasión de familiarizarse con ellos y olvidar recelos hacia el nuevo status quo, en el que, por primera vez en años, no encuentran ni a Kitty, ni a Coloso, ni a Rondador. La técnica es la habitual. Primero, hay que generar cierto cariño hacia los nuevos personajes y, una vez conseguido, hay que hacerles sufrir lo indecible. Destaca el tratamiento de Dazzler, la mutante que nunca ha querido ser mujer-X pero que, ante el fracaso de su carrera musical tras descubrirse su pertenencia al Homo superior, se ve obligada a ingresar en las filas del grupo en el que está Pícara, encarnizada enemiga en su clausurada serie regular. Con ella tendrá ocasión de arreglar cuentas en el UXM 221 (IX 87) y con ella compartirá amoroso interés hacia Longshot. Apasionado de cualquier clase de conflicto interno, el Patriarca Mutante rescata a Kaos en el UXM 219 (VII 87), sólo para que, en el mismo número, Malicia, perteneciente a los Merodeadores, se haga con el control de la mente de Polaris, la novia de Kaos, y la convierta en una de las peores enemigas de los hombres-X. Este UXM 219 adquiere especial interés analítico, ya que pone en práctica algunos de los nuevos recursos narrativos que Claremont está sistematizando en los últimos meses. El primero, el uso y abuso de lo onírico, a veces sin establecer demasiadas diferencias entre sueño y realidad, elemento que puede conducir a la confusión de los lectores menos acostumbrados a los caprichos del escritor. El segundo, el punto de vista del desconcertado. Nada sabe Kaos de lo que ha sido de la Patrulla-X en los últimos meses, ni del cambio de bando de Magneto, ni de La masacre mutante. Los lectores tampoco saben que la Patrulla-X ha cambiado su cómoda estancia en la mansión por una clandestinidad itinerante. Lo descubren, junto con Alex Summers, en las últimas páginas del cómic.

Son meses de transición entre la Patrulla-X urbana y la que ha de venir, todavía imprecisa a causa de la necesidad que tiene Claremont de saber quién será el dibujante. Mientras espera, empieza a escribir una novela titulada First Flight, la primera parte de una trilogía protagonizada por Nicole Shea, personaje de grandes similitudes con Tormenta. También escribe la miniserie Fantastic Four vs. X-Men (II-V 87), donde el Doctor Muerte y Reed Richards unen esfuerzos para salvar la vida de Kitty. Claremont demuestra que no sólo es capaz de torturar mutantes, sino también a la Primera Familia, colocada en la situación más crítica y conflictiva de su historia. Desbordado por el trabajo, deja en manos de Roger Stern el guión de X-Men vs. Avengers (IV-VII 87), donde tenía previsto terminar el juicio a Magneto. No es suficiente. Calcula que la novela estará lista en seis meses. Propone a Weezie Simonson que ella se ocupe entretanto de guionizar a los bebés-X. Simonson acepta y se hace cargo de la colección a partir del TNM 55 (IX 87), donde se encuentra con una serie que, una vez superados los experimentos de Sienkiewicz, regresa sobre el tono juvenil que conociera en sus primeros tiempos, con el interés centrado en la caracterización de personajes, sobre todo de Warlock (el bromista del grupo), Doug Ramsey (el inteligente) y Magik (la chica mala y sexy). Como aliciente, Magneto tiene que hacerles de niñera mientras entabla conversaciones de paz con el Club Fuego Infernal. “El destino puede habernos hecho rivales, pero nunca enemigos. Si fuera necesario, Seréis siempre bienvenidos a mi casa y a mi mesa ”, les promete la Reina Blanca (TNM 40,VI 86).

 

En la miniserie donde la Patrulla-X se enfrenta contra los Vengadores Ann Nocenti descubre a Marc Silvestri, un dibujante curtido en las páginas de King Conan que se adapta sin problemas a atmósferas más actuales. Nocenti quiere que Silvestri pase a The New Mutants, pero, ante la situación de continua interinidad que atraviesa Uncanny, prefiere proponerlo para la primera división mutante. “Mira, antes de que te vuelvas loco con el follón que tenemos con los dibujantes, quiero que veas unas páginas… Este chico lo hace bastante bien. Sabe dibujar peleas y las chicas le salen muy guapas”, le explica a Claremont, que queda convencido tras un excelente número de prueba, el UXM 218 (VI 87). Silvestri, a diferencia de John Romita Jr., no vive en Nueva York, sino en Malibú (California). Además de la necesaria exploración del tipo de historias que mejor se adaptan a su estilo, Claremont y Nocenti han de acostumbrarse ahora a reducir las habituales reuniones de guionista, editor y dibujante alrededor de la mesa de un buen restaurante de Manhattan. Con el artista al otro lado del continente, toca ahora volver sobre la línea telefónica como principal medio de comunicación. Ocurre que Silvestri odia hablar por teléfono y prefiere trabajar únicamente con lo que Claremont le hace llegar en sus plots. Pronto descubre, para su sorpresa, que el Padre Mutante no ejerce un incuestionable control sobre el producto, sino que está abierto a sugerencias. Algunas de ellas: a Silvestri le encanta dibujar tecnología y chicas, casi todas ellas parecidas a su impresionante esposa Cinthya. Del modelo femenino cotidiano de Romita salta a las estupendas modelos que propone Silvestri, el primer dibujante que descubre la belleza oculta de Pícara o que devuelve su exotismo salvaje a Tormenta, quien enseguida recupera su melena al viento. Aficionado al surf y a la musculación, Silvestri sigue con la tendencia agigantadora que imprimiera Romita en Coloso o Lobezno, a la que añade una cierta rudeza que escapa tanto a Longshot como a Kaos, asombrosamente estilizados, cuasi femenino el primero. La querencia tecnológica se hace presente sobre todo en los villanos, mucho menos tibios que en el pasado, cercanos como nunca al tradicional modelo de malo malísimo, reflejado en rostros de imposible fealdad.

Marc Silvestri y su esposa Cynthia, en una foto de Comics Interview #76 (1989)

No obstante, a pesar de la llegada del nuevo artista, Claremont sigue empeñado en trabajar con Alan Davis. Por enésima vez en los dos últimos años, se pone en contacto con el británico, en esta ocasión con una oferta que no puede rechazar. En el departamento de ventas vuelven a pedir otra colección de mutantes. Puestos a pensarla, a Claremont se le enciende la bombilla.

-Venga Alan, si tanto miedo te da dibujar Uncanny, ¿Que te parecería si hiciéramos una colección con una Patrulla-X inglesa liderada por el Capitán Britania? Una colección hecha para que tú la dibujes, con esos policías, esas farolas y esas calles que sólo pueden verse en Londres.

-Bueno, la verdad es que odio Londres, Chris. Tanto como Nueva York. Vivo en el campo, en Northamptonshire.

-Eso es lo de menos. El Londres que me interesa es el Londres idealizado, con su misterio, su niebla, sus espectros y su magia.

El que Davis esté harto de tener como editor en DC a Dennis O’Neil sirve de aliciente definitivo para dar el gran paso. Está bien, dibujará esa nueva colección, provisionalmente titulada X-Calibre. No obstante, el nuevo título tendrá que esperar, al menos, a que concluyan los seis meses que Claremont se ha puesto de plazo para escribir First Flight. Al mismo tiempo, Davis trabaja en el TNM Annual 3 y el UXM Annual 11 (1987), éste último con el Capitán Britania como héroe invitado, aunque toda la gloria se la lleve un Lobezno que, en el aniversario de su fallida boda con Mariko, renuncia al poder de un dios para salvar el destino del universo. “Cuida de nosotros como digno campeón de la Patrulla-X”, sentencia Tormenta. El Lobezno incontrolable parece un mero recuerdo del pasado.

 

 

 

Es febrero de 1987.

-Pasa Jim, hay algo que queremos hablar contigo.

Jim Shooter entra al despacho de James Galton, el presidente de Marvel. Dentro le espera Galton y también Mike Hobson, el segundo de a bordo. Esta mañana está previsto iniciar las negociaciones para renovar contrato a Shooter. Nada importante, meras formalidades.

-Jim, hemos decidido que no vas a seguir siendo el director editorial.

Galton y Hobson no dan demasiadas explicaciones. Más que un simple motivo, hay una concatenación de razones. El fracaso estrepitoso del Nuevo Universo (El Star Brand 1 apenas vende 150.000 copias, frente al millón de ejemplares anunciado por Shooter), unido a la humillación de Marvel en los tribunales después de que Shooter se negara contra toda razón a devolver sus originales a Jack Kirby y la delantera que ha tomado DC en cuanto a productos innovadores y contratación de estrellas se unen a los aires de renovación que quiere introducir New World Pictures, la nueva propietaria de Marvel. Shooter rechaza alternativas airosas, como un posible cargo de editor/escritor. Coge su gabardina, el maletín y sale a la calle, donde pide un taxi para el aeropuerto. Horas más tarde, está ante las oficinas de New World en Los Angeles. Cuando consigue ser recibido, exige el despido fulminante de Galton y Hobson. Él es mucho más valioso y ha dado mucho más dinero y prestigio a la compañía. Nadie le escucha. Regresa a Nueva York. Llama a Hobson.

-Está bien. Negociemos.

Antes de su llegada, la secretaria de Hobson arranca todos los carteles anónimos anti-Shooter que han invadido las paredes del Bullpen en los dos últimos días. La negociación concluye sin acuerdo. “Ha caído la bruja mala”, escribe alguien en el servicio de noticias de Compuserve antes de que el cese salga a la luz pública. Rumores no contrastados atribuyen la frase a Walter Simonson.

Con Shooter en la calle, Galton y Hobson nombran sustituto a Tom DeFalco. El nuevo director editorial viene con la intención de suavizar la presión sobre los autores, buscar nuevas estrellas aunque sea debajo de las piedras y conseguir que la legión de dibujantes y guionistas que se ha ido a DC a causa del carácter de Shooter regrese por la puerta grande. Es necesario recuperar a gente como Frank Miller o John Byrne y promocionar a la siguiente generación, sangre joven que sirva para dar nuevo aliento a la editorial. Chicos como Marc Silvestri, dibujante fijo de Uncanny desde el UXM 220 (VIII 86).

 

 

-Hola Marc, bienvenido a bordo. ¿Te gusta Australia?

-Pues sí, supongo, ¿por qué?

-No importa, tú vete documentando sobre Australia, busca fotos y cosas así, que ya hablaremos.

A CAMINO ENTRE LA LUZ Y LA OSCURIDAD: EL ORIGEN DE CAPA Y PUÑAL

A principios de los años ochenta, el tráfico de drogas en Estados Unidos alcanzó la categoría de epidemia. La cocaína se abarató un ochenta por ciento, lo que facilitó su acceso a las clases marginadas de las grandes ciudades, mientras que los excedentes eran reciclados para dar lugar a una nueva sustancia, el crack, que podía adquirirse por apenas dos dólares y medio. Las calles se llenaron de yonquis y las familias de muertos, cundió la inseguridad ciudadana y los medios de comunicación lanzaron alarmistas mensajes que alcanzaron a toda la población. En paralelo, en la cultura popular, en los cómics de Marvel, irrumpieron dos personajes que nacían de esa ebullición: Capa y Puñal.

 

Bill Mantlo fue el guionista machaca por antonomasia de Marvel durante toda la primera parte de su carrera. Todoterreno capaz de componer historias competentes en tiempo récord, por sus manos pasó la plana mayor de los iconos de la editorial en algún momento dado, junto a los personajes que no quería nadie. Lo mismo se encargaba de Hulk, Iron Man o Spiderman que asumía la difícil tarea de dar trasfondo e interés a licencias jugueteras compradas por la editorial, como Rom o Los Micronautas, o firmaba decenas de números de relleno. Era prolífico, era rápido, era correctísimo y la chavalería disfrutaba de sus historias sin que llegaran a alcanzar la categoría de brillantes, encuadradas en la más pura ortodoxia superheroica.

 

Asentada su carrera, sin embargo, agudizó su narrativa y se atrevió a abordar temas que le preocupaban de manera personal. En la colección secundaria de Spiderman, mientras hacía vibrantes sagas en las que el trepamuros se enfrentaba contra Electro o el Doctor Octopus, introdujo pequeños capítulos que abordaban problemas del mundo real, como la facilidad con la que podía comprarse un arma en Estados Unidos, el vigilantismo ciudadano o el tráfico de estupefacientes. Sus protagonistas eran siempre individuos marginales, que se escurrían por las fisuras del sistema o habían sido injustamente tratados por él, cuando no se habían convertido en sus víctimas.

Fue en esa época en la que creó a Capa y Puñal, un concepto que aunaba este último tema, el empobrecimiento de la infancia y la fuga de adolescentes de su casa. Se trataba de dos adolescentes, Ty Johnson y Tandy Bowen, el primero de raza negra y extracción humilde, la segunda blanca y nacida en una familia adinerada, que se habían fugado de casa y acababan en manos de las mafias del narcotráfico. Los experimentos con drogas que llevaban a cabo con ellos les transformaban en superhumanos, pero siguiendo la tradición atormentada que abanderaban los mutantes por aquel entonces, o el propio Spidey desde dos décadas antes, esos poderes no suponían sino una maldición para ellos, además de acarrear una dependencia el uno del otro, lo que no era sino una bastante explícita metáfora acerca de la adicción que causaban las drogas.

Resueltos a que otros escaparan a su destino, Capa y Puñal atacaban a los narcos, pero también a los adictos, que caían en una insondable oscuridad al enfrentarse a él o alcanzaban la purificación tras sufrir los puñales de ella. Donde la prensa y la policía veía a dos nuevos individuos tomándose la justicia por su mano, Spiderman contemplaba a un par de chiquillos que necesitaban ayuda. En el proceso, el lector del trepamuros, en su mayor parte adolescente, contemplaba escenarios, personajes y actitudes que no solían ser propias del entorno del Hombre Araña: callejones cubiertos de basura, vagones de metro cubiertos de pintadas, edificios abandonados, menudeo de drogas… eran cómics duros, que mostraban la cara más terrible de América y que nunca terminaban con un final feliz.

 

 

El debut de la pareja se produjo en Peter Parker, The Spectacular Spider-Man #64 USA (1982). Como expresó el autor en un artículo publicado en la revista oficial Marvel Age, era el resultado de un largo paseo impulsado por un bloqueo literario, que le llevó hasta la Isla de Ellis, la cual había servido de puerta de entrega a Estados Unidos para millones de inmigrantes, entre ellos sus propios abuelos. “Capa y Puñal vinieron a mí”, explicaba Mantlo, “Llegaron de noche, cuando todo estaba en silencio y mi mente estaba en blanco. Llegaron completos, definidos con sus poderes y atributos, su origen y sus motivaciones. Estaban llenos de ese miedo y miseria, hambre e impotencia que me había asustado en la Isla de Ellis. Escribí el guión y, al día siguiente, llamé a Tom DeFalco. ‘Escucha’, dije, ‘acabo de terminar la mejor historia que he escrito nunca’. No estaba impresionado. Hasta que la leyó. La reacción de Ed Hannigan fue similar. Me alegro de que fuera Ed quien dibujó mi trabajo. Los primeros bocetos atraparon el sentido de los personajes y lo que trataba de expresar en el guión. Por su visualización y por el impulso creativo que imprimió al diseño de Capa y Puñal, Ed Hannigan será siempre acreditado como cocreador de los personajes. Se lo merece”.

Con Capa y Puñal, llegaba a La Casa de las Ideas una nueva generación de vigilantes callejeros, producto de la década de los ochenta, en que la heroína arrasaba los barrios marginales de las grandes urbes, como El Castigador había sido fruto de la Guerra de Vietnam. La crudeza, autenticidad y dramatismo de la pareja caló entre los lectores, mientras que Mantlo permaneció enamorado del concepto. Tras su excelente debut, en forma de historia completa y cerrada de apenas un único número, Capa y Puñal regresaron unos pocos meses después, en los Spectacular #69 y 70 USA (1982), para entrar en conflicto con el mundo del héroe y atacar a uno de sus más olvidados villanos, Cabello de Plata, que llevaba largo tiempo sin aparecer. Una tercera aventura involucró a la pareja de vigilantes, en Spectacular #81 y 82 USA (1983), esta vez envueltos en la caza de una pieza mayor, nada menos que Kingpin, mientras que El Castigador, también entraba en escena, en un ejercicio con el que Mantlo estableció diferencias con la pareja de adolescentes. Mientras El Castigador se significaba como un despiadado asesino más allá de toda redención, Capa y Puñal seguían siendo, a ojos de Spiderman, dos niños necesitados de cariño, perdidos, víctimas de su destino y que todavía podían salvarse.

Antes de que acabara 1983, Mantlo continuó la saga de Capa y Puñal en una fascinante serie limitada de cuatro números, ya sin Spiderman y con Rick Leonardi como dibujante, ante la imposibilidad de que Hannigan pudiera abordar el proyecto. La miniserie dotaba a los protagonistas de individualidad, más allá del entorno arácnido, a la par que construía su universo de secundarios y recontaba el origen de la pareja, de cara a aquellos que no lo hubieran leído en Spectacular. El de las miniseries era un formato en alza dentro de Marvel. Había comenzado a emplearse apenas un año antes, a mediados de 1982, y desde entonces se había popularizado de cara a lanzar historias cerradas de héroes que, en un principio, no podían sostener una colección abierta por sí mismos, o como método para sondear el mercado de cara a la posterior cabecera sin fecha de finalización.

 

Rick Leonardi también estuvo presente, junto a Tony Salmons, en un largo número de la revista Marvel Fanfare, que editaba Milgrom, y que vino a extender el interés hacia el dúo protagonista. A su vez, Capa y Puñal continuaron siendo habituales en Spectacular, pasaron por las páginas de Power Pack y Chris Claremont y Bill Sienkiewicz los tomaron prestados para una aventura de The New Mutants que amplió aún más su público potencial. Apenas unos meses después de esto último, a mediados de 1985, estrenaron por fin su título abierto, de nuevo con Mantlo y Leonardi al frente. Su empuje comercial no fue, por desgracia, el esperado, y la colección cerró tras once entregas bimestrales, antes de reciclarse en una nueva cabecera, Strange Tales, donde compartió espacio con el Doctor Extraño, y una tercera colección, de nuevo en solitario, pero con el significativo título de “The Mutant Misadventures of Cloak And Dagger” (Las desventuras mutantes de Capa y Puñal), que trataba de explotar la pertenencia de la pareja al Homo superior. Para entonces Bill Mantlo y Rick Leonardi hacía mucho tiempo que no estaban presentes, los años noventa habían llegado y estos personajes parecían, en definitiva, un recuerdo de otro tiempo.

Con todas las circunstancias adversas, a través de apariciones especiales aquí y allá, algún especial voluntarioso, miniseries ligadas a eventos puntuales y larguísimas ausencias, Capa y Puñal han llegado hasta la actualidad, para transmutarse incluso en teleserie. Bien metidos en el siglo XXI, estamos ante un concepto que muy pocos conocen, pero quienes lo hacen guardan un inmenso cariño hacia este dúo de contrastes y contradicciones, noble representante de aquella época en que el cómic de superhéroes daba tímidos pasos a la búsqueda de ese otro público y esas otras historias que acabó encontrando no mucho más tarde. Por eso es buen momento para (re)descubrir tanto el debut de Capa y Puñal como aquella mítica miniserie, por no hablar de su especial en Marvel Fanfare, hasta ahora inédito en España. Además de un perfecto medio de acercamiento a sus protagonistas, estas páginas siguen suponiendo una sugestiva lectura que, tanto tiempo después, mantiene su fuerza y vigencia.

 

artículo originalmente aparecido en 100 % Marvel HC. Capa y Puñal: sombras y luz

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