Spider-Man Superior 93

 Spiderman Superior 93

Guión: Dan Slott, Christos Gage, Kevin Shinick y Nick Spencer

Dibujo: Giuseppe Camuncoli, Marco Checchetto, Ron Frenz y Steve Lieber

Color: Antonio Fabela. Rachelle Rosenberg 

Entintado: John Dell

Contiene: Superior Spider-Man 27.NOW-29, Superior Spider-Man Team-Up 11 y The Superior Foes Of Spider-Man 8 USA

Formato: Comic-book, 17×26 cm, lomo, 120 páginas

Precio: 6,95 €

Sinopsis: Con la primera parte, de dos, de la historia que cambiará para siempre el destino del Spiderman Superior: "Nación Duende". Es la guerra definitiva entre Spiderman y el Rey Duende, después de que éste haya tomado el control total de los bajos fondos de Nueva York. Desde que Otto Octavius se hizo con el cuerpo de Peter Parker, todo lo que ha ocurrido se ha encaminado a este preciso momento. Es el final de una era. Un relato de triunfo y tragedia. 

Tras un prólogo algo tíbio, por fin llega el primer tomo Panini (de dos) que recopila la última saga de Spider-Man Superior, Nación Duende. Dan Slott (que en esta ocasión cuenta con su colea Chistos Gage a los guiones) ha concebido ésta saga como la explosión de todos los subargumentos que viene arrastrando desde que empezó la colección ( y en algunos casos desde la cabecera de Amazing) . ¿Y cual ha sido el detonante? Pues el Rey Duende.

La figura del Duende (Verde o de cualquier tipo) siempre parece haber estado ligada a la trayectória del arácnido, desde los míticos enfrentamientos entre Spider-Man y Norman Osborn que culminaron con la muerte de éste y de Gwen Stacy, pasando los diversos sucesores ya fueran hijos, psiquiatras o sucesores espirituales como El Duende y terminando con el polémico regreso de Norman al final de la segunda saga del Clon (momento desde el cual nunca dejó de amargar la vida a nuestro querido amigo y vecino). Así pues, resulta lógico que otro Duende (un ejercito de ellos en realidad) suponga el mayor desafio para Otto en su carrera como trepamuros.

Empezando con un trepidante flashforward bastante parecido al que usó Slott justo antes del ataque a Tierra de Sombras, pero con un resultado totalmente distinto, vemos como el Rey Duende emplea un modus operandi que me resulta muy parecido al de Norman Osborn post-resurrección: Mezcla de Lex Luthor y el Joker (si se me permite el símil deceita) emplea sus númerosas tácticas para destruir todo lo que Otto ha conseguido como Spider-Man y atacar a los que considera sus allegados y conocidos (principalmente la família y amigos de Peter Parker por ser quien diseña la tecnología de Spider-Man).

Además, en otro planteamiento clásico relacionado con el Duende Verde, éste conoce la verdadera identidad de Spider-Man, pues aunque no sabe que su cuerpo de el de Peter Parker, si sabe que la psique del enmascarado es la de Otto Octavius. La guerra entre el intelecto de Otto y el del Duende no da cuartel al lector, y a pesar de todos los esfuerzos de Otto siempre parece que el Duende vaya un paso por delante.

Otro de los atractivos de la aventura consiste en que a pesar de ser la más importante, Otto solo es una de las muchas piezas que conforman el tablero de ésta nación Duende: Una Mary Jane Watson con un papel mucho más proactivo que de costumbre, Yuri Watanabe como El Espectro, Miguel O’Hara atrapado el siglo XXI, la espiral de odio y venganza de Jonah Jameson….Gran cantidad de elementos diseminados por Slott durante su andadura en las cabeceras arácnidas tienen su momento clave de participación durante esta historia.

Y por supuesto no podemos olvidarnos del personaje sin cuya existencia ésta cabecera ni siquera existiría. Peter Parker continua con su odisea para recuperar el control de su cuerpo, contando únicamente con 31 experiencias vitales (número parejo a las entregas con las que contará la cabecera de Superior una vez finalice) en las que refugiarse. Durante su periplo mental, los paralelismos entre él y Octavius se irán incrementando, tal vez incluso demasiado para el propio Peter….

A pesar de contar con el adrenalítico ritmo que Slott suele proporcionar a esta clase de historias, Nación Duende no está extenta de fallos. Después del mimo y paciencia con que el guionista había ido construyendo la trama para llegar a esta historia, tal vez todo se desencadena con demasiada rapidez, y uno no puede evitar preguntarse hasta que punto el final está construido de forma orgánica y hasta que punto fue influenciado por el estreno del film The Amazing Spider-Man 2.

Pero sin duda el mayor lastre de la saga es su apartado gráfico. Giuseppe Camuncoli es un artista que ha servido de notable complemento al resto de dibujantes de esta etapa, y sin duda se nota que tanto como él como su colorista se han empleado a fondo, entregando su mejor trabajo hasta la fecha, pero por desgrácia su trabajo no está a la altura de una saga tan importante como ésta. Su Spider-Man es bastante espectacular, y se defiende bastante bien cuando le toca recrear momentos del pasado (tanto de Peter como de Octopus), pero sin embargo sus dibujos no acaban de funcionar cuando aparecen personajes civiles en ellos. Personalmente no puedo dejar de pensar lo chulo que hubiese quedado semejante desfile de duendes a manos de Humberto Ramos.

Además de los tres primeros episodios de Nación Duende y el complemento habitual de los Enemigos Superiores, Panini incluye un ejemplar de Superior Spider-Man Team-Up. Se trata de un número que empieza una historia de flashback la cual al mismo tiempo sirve de interlúdio para la saga de Nación Duende.

Reconozco que la propuesta de Kevin Shinick me ha dejado con sentimientos encontrados. Me gusta la idea de unir los destinos de Otto Octavius y Norman Osborn en una aventura pasada en la que no interviene Spider-Man (al menos de momento). Me gusta que la personalidad de ambos personajes quede perfectamente reflejada durante el relato. Y me gusta que la historia encaje tan bien en la época en la que se enmarca. Lo que no me gusta es la razón por la que se ha creado ésta historia. Desde mi punto de vista resulta innecesario añadir de forma tan artificial otra razón para enemistar a Octavius y al Rey Duende, máxime cuando todavía no sabemos si bajo la máscara del segundo se oculta Norman Osborn o no.

El apartado gráfico vuelve a ser el punto flojo de este ejemplar. A pesar de contar con talentos de la talla de Ron Frenz y Sal Buscema (quien misteriosamente no aparece acreditado como artista del tebeo), que aportan el toque clásico que un tebeo como éste necesita, éstos parecen estar a medio gas, y el coloreado de tonos excesivamente apagados (probablemente para remarcar que los protagonistas de la historia son villanos) no les ayuda precisamente.

Para terminar con el tomo, los Enemigos Superiores de Spider-Man, de  Nick Spencer continuan su andadu
ra como una de las colecciones más divertidas de Marvel . Esta vez el punto álgido del tomo se encuentra en una secuencia onírica de Bumerang  (dibujada como de costumbre por Steve Lieber, quien no baja el listón en absoluto respecto a números anteriores) y, a nivel argumental, en una importante conversación entre éste y la chica con la que ha estado intentando ligar durante varios números.

Sin embargo, la trama de El Commocionador y la cabeza de Cabello de Plata, aunque hilarante, me sigue pareciendo demasiado rocambolesca. Y por si fuera poco, Cabello de Plata afirma no saber quien es el Commocionador, algo bastante improbable teniendo en cuenta lo relacionados que suelen estar esta clase de personajes en las guerras de bandas mafiosas y demás.

Nación Duende, la última de las historias del Spider-Man Superior, ha empezado de forma muy espectacular e incluso dejando alguna que otra inesperada baja por el camino. Sin embargo, se ha visto lastrada por un apartado artístico que no está a la altura y le impie alcanzar la perfección. El mes que viene espero que el final del arco esté a la altura de la que por otra parte, se ha consolidado como una de las mejores etapas del Spider-Man actual.

 

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