Snake

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El año 1975, en Zaragoza (conocida como mañolandia o Zaragotham) fue el elegido para que Snake se diese a conocer al mundo. Así que acabó disfrutando de esa gran década ochentera (la cual echa de menos más de lo que debería). Donde los juegos populares y callejeros aún seguían en alza y las consolas domésticas era poco menos que un sueño futuro.

Así que acabó devorando, cuan vampiro necesitado de sangre, cualquier cómic que acababa cayendo en sus manos. Aunque fuese para adultos y las viñetas salpicasen de sangre al lector. Terminó buceando en un mar de editoriales, entre las que se encontraban Novaro o Vértice. Y yendo a una tienda donde cambiaban tebeos para saciar su sed comiquera. En aquellos tiempos todavía se desconocía lo que era un “tienda especializada”, por raro que parezca ahora.

De ahí que acabase eligiendo a un personaje como Spider-Man en sus múltiples “cambios”. El perdedor por votación popular. Donde sus triunfos duraban menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Sin embargo, tuvo un paréntesis donde dicho personaje no le acompañó en toda su andadura infantil. Hasta que llegó forum y volvió a recuperar el tiempo perdido. Así hasta la actualidad.

Pero como no sólo de cómics vive el hombre (o debería), su afición más arraigada tambien sigue presente. El cine. Donde su videoteca alcanza casi proporciones cósmicas. Sabiendo que Galactus podría interesarse por ella para acabar momentáneamente con su apetito galáctico.

Así mismo los videojuegos también llegaron a su hábitat. Siendo conocidos desde la era del “Pong”. Pero sin disfrutar de una consola doméstica tenía que conformarse con los ahora extinguidos “salones recreativos”. Donde aprendió a jugar al futbolín y así ganarse algunos dinerillos en su época de Instituto. Hasta que llegó la Megadrive. Le sucedieron la SuperNintendo, PlayStation y un largo etcétera. Siendo la Xbox 360 quien le abastece en la actualidad su dosis de adrenalina casi diaria.

Dentro de las manías que posee este individuo podríamos destacar la de “encontrar el cómic perfecto”. Algo así a lo que sucedía en la película Clerks con quien buscaba la docena de huevos perfectos. Y es que su ración mensual de cómics –la cual se dosifica semanalmente- acaba pareciendo una de las misiones de Hércules. Mirar si las esquinas están dobladas, si la portada es de color negro comprobar que no hay huellas dactilares incriminatorias, páginas pegadas que acaban dejando restos que encontrarían cualquier miembro de CSI, etc. Pero finalmente suele hacer la compra después de algunos minutos invertidos.

En la actualidad se le puede encontrar (no hay previo pago de por medio al no ser mercenario reconocido) en un blog de cine llamado Tierra de CINéfagos y en Bajo la Máscara. Una gran manera de poner su granito de arena en dos aficiones que nunca las ha dejado de lado.