« Novedades Panini Junio 2013 | Principal | The Amazing Spider-Man 2, red de rumores »

Retroreseñas: La muerte de Jean De Wolff

 bomespmjwolff.jpg

Guión: Peter David
 
Dibujo: Rich Buckler
 
Tinta: Brett Breeding, M. Hands
 
Color: Bob Sharen, Nel Yomtov

Contiene: The Spectacular Spider-Man #107 a #110 USA
 
Publicado: Panini Comics (mayo de 2007)
 
Formato: 96 págs.
 
Precio: 16,95 euros
 
Nota: Todas las referencias a numeración de páginas han sido extraídas de la edición Best of Marvel Essentials de Mayo de 2007.
 
 
“Todos tenemos que luchar contra la adversidad en nuestras vidas, lucha que puede ser desalentadora. A menudo sentimos el deseo de abandonar y buscar un camino más fácil, pero los superhéroes nos muestran que no hay nada que valga verdaderamente la pena y sea fácil. Incluso con los superpoderes, los superhéroes más notables no siempre terminan triunfando si no es gracias a lo que los filósofos denominan virtudes clásicas, junto con algunas neoclásicas, tales como la valentía, la persistencia, el trabajo en equipo y la creatividad. No aceptan la derrota. Nunca se rinden. Creen en sí mismos y en su causa y arriesgan todo por conseguir sus metas. Al mostrarnos cómo incluso los más poderosos tienen que esforzarse al máximo y sin descanso si desean triunfar, nos ayudan a lidiar con los miedos que a todos nos acosan en el trato con el mundo. Va a ser muy duro. Ya, muy bien ¿y qué? ¡Podemos conseguirlo!”.
 
De esta manera, Tom y Matt Morris en su libro Los superhéroes y la filosofía (Ed. Blackie books), resumen a la perfección cual es la trama básica que durante décadas nos han mostrado nuestros héroes favoritos en miles de cómics y, como no podía ser de otro modo, La muerte de Jean De Wolff ahonda en esta lucha por la preservación y promoción de las virtudes clásicas heroicas.
En esta historia, escrita por un jovencísimo Peter David (también conocido en el mundillo como PAD) que iniciaba su periplo como guionista en La Casa de las Ideas, nuestro amistoso vecino Spiderman debe enfrentarse de nuevo a la pérdida de otra persona cercana en circunstancias violentas. Pese a que alguien podría pensar que el recurso de someter al lanzarredes al trauma de la muerte de un ser querido es un truco agotado, Peter David hace gala de su insolente juventud y frescura jugándosela  y, dicho sea de paso, conseguir salir triunfante.
 
Podríamos detenernos en detalles varios como el involuntario (o no) intento de engañarnos eligiendo el color de ojos de El Comepecados en la página 28 o preguntarnos por qué Peter no acude a pedir ayuda a un tipo tan duro como Charles Bronson teniéndolo tan cerca leyendo la edición de la tarde del Daily Bugle en la página 31; podríamos quedarnos embelesados con el elevado nivel narrativo que Rich Buckler consigue imprimir a sus planchas con el uso tan realista de las facciones humanas y como las emociones fluyen a través de ellas; podríamos hablar durante horas del excelente entitado de Brett Breeding y M. Hands o de la más que ajustada elección del color por parte de Bob Sharen y Nel Yomtov, pero no, si dedicáramos el tiempo a cualquiera de esos menesteres, estaríamos errando el tiro ya que, sin lugar a dudas, el valor más preciado de este tebeo, el elemento que eleva esta historia al imaginario cielo de los mejores cómics del cabeza de red es la habilidad de PAD para desmontarnos sorprendiéndonos con una historia río que, lejos de reducirse al asesinato de la capitana de policía Jean De Wolff y la detención de su misterioso asesino, nos inunda con un torrente imparable y provocador de realidad sin edulcorantes.
 
Lo primero que a uno le viene a la mente leyendo este cómic es que antes, hace años, las editoriales (y, por ende, los guionistas) no tenían miedo de afrontar los conflictos cotidianos que afectaban a la sociedad desde una vertiente cruda y realista. A uno le sorprende escuchar expresiones como “¡Oh, mierda!” en boca de Spider-Man (pág.16), el directo y arriesgado tratamiento de un tema tan sensible como el racismo utilizando a un personaje de raza negra para encarnar al racista (reverendo Jackson Tolliver) o la certera representación de la reacción social ante la pérdida de la confianza en las fuerzas de seguridad.
 
A pesar de que este arco argumental lleva unos cuantos años al alcance de cualquiera que se preste a leerlo (fue publicado originalmente en 1985), sigo firme en mi decisión de evitar desvelar demasiado de la trama y, por supuesto, de su resolución. Pese a ello, y debido al magnífico trabajo de PAD, podemos desgranar el que es, a mi entender, el verdadero drama de la historia que nos ocupa: la eterna lucha entre la justicia y la venganza.
 
Como si de una tragedia griega se tratase, con la finalidad de producir la purificación o catarsis del lector mediante la crisis, Spider-Man y Daredevil encarnan posiciones enconadas que reflejan, de forma acertada aunque exagerada, las dos posturas más comunes que el ser humano suele defender cuando tratamos el tema de la justicia: la garantía básica de nuestros derechos fundamentales o el método por el cual obtener una inútil pero necesaria venganza contra el delincuente.
 
PAD se vale del estado de cólera que el lanzarredes experimenta tras la muerte de la capitana De Wolff para otorgarle el papel de “demonio” que defiende la ley del talión, frente al “ángel” moralista encarnado por Matt Murdock y su imperecedera fe en el sistema judicial que resume perfectamente una de sus intervenciones: “Intento ayudar al sistema legal, complementarlo, pero tú… tú intentas suplantarlo, ser juez, jurado y verdugo, todo en uno. No conozco todas las respuestas, pero esa no es una de ellas”.
 
Spider-Man recorrerá el sendero del conflicto moral una vez más para, siendo ejemplo, darnos a todos una lección y explicarnos que, pese al odio que podamos sentir, la cualidad que nos hace humanos es la razón y que, si la perdemos, nuestro futuro está abocado al desastre más absoluto.  Es en este punto cuando hay que inclinarse ante Peter David ya que, utilizando un recurso que pudiera parecer sensacionalista como un asesinato, evita recrearse en lo fatuo y nos lleva en volandas a un debate antropológico que, queramos o no, existe. Jean De Wolff es la trágica excusa de una aleccionadora historia.
 
Comenzaba la reseña citando unas palabras de Tom y Matt Morris en las que nos contaban que los superhéroes “nunca se rinden. Creen en sí mismos y en su causa y arriesgan todo por conseguir sus metas. Al mostrarnos cómo incluso los más poderosos tienen que esforzarse al máximo y sin descanso si desean triunfar, nos ayudan a lidiar con los miedos que a todos nos acosan en el trato con el mundo”. No existen palabras que recojan mejor el espíritu de lo que PAD nos quiso contar en esta historia y es que, da igual que se trate del asesinato de Jean De Wolff, de la lacra del racismo o de la delincuencia callejera que intoxica y pudre las ciudades, lo único inmutable y eterno es que, más allá del poder que poseamos, todos tenemos la responsabilidad de estar a la altura de lo que se espera de nosotros, para ser mejores, para hacer mejores al resto y, afortunadamente, Peter Parker tiene grabada a sangre y fuego esa lección.
 

Un 4

Comentarios

Es genial cuando alguien te enseña una parte del cuento que loa fuegos artificiales no te dejaron ver. Muchas ganas de releerlo. Gracias

Yo siempre he pensado que Peter David es el guionista que mejor ha entendido a Spiderman tras Stan Lee.

Cualquier otro guionista pondría al personaje dando lecciones de moral, mientras que aquí David lo escribe como un "hombre de la calle".

Que sea Daredevil el que "tenga razón" y no el personaje titular, demuestra la inteligencia del escritor.

Con todo, sigo prefiriendo la secuela de esta saga, aunque sólo sea por los dibujos de Sal Buscema y las referencias a Rocky.

Por cierto, el Spiderman de Peter David es buen material para reeditar.

Una reseña cojonuda de una historia cojonuda(yo la leí a partir del coleccionable rojo.)

Tanto el misterio genenerado en torno a la identidad del Comepecados,como sus motivaciones,así como la interacción entre Spiderman y Daredevil es oro puro....

Uno de mis comics favoritos e imprescindibles de Spiderman. Creo que nunca podré agradecer lo suficiente todo lo que leí gracias a los coleccionables rojo/azul. Ah, y como dicen por ahí arriba, la secuela está a la altura. Luego que cada uno, que escoja su favorita.
Nada más que añadir :)

que tebeos mas mal dibujados, eh?

La prueba de que una buena historia trasciende mas que llenar de absurdos la vida de spider, que alguien le enseñe esta saga a dan slott, sin dañar el status quo de peter nos regala una historia llena de angustia, dolor, misterio y suspenso, ademas que mueve y marca la vida de peter, pero de una manera inteligente, precisa.
No haciendo historias forzadas y de la nada, bien dicen que los viejos tiempos siempre seran mejores, vaya que si. Un Hombre Araña haciendose hombre, simple como la vida misma, real y humano, una historia sin esteroides ni anabolicos con muertes absurdas o pulpos usurpando cuerpos.

Discrepo en lo que dice Carroña.

En esta historia hay una muerte de un personaje secundario, lo que, para los 80, era un golpe de efecto en toda regla.

Escribe un comentario









Todo sobre Spider-Man. El Desafío

Todo sobre Spider-Man Un Nuevo Día

Spider-man 3 segun BJLM

Spider-man 3, tu que opinas?

Todo sobre Spider-man Back in Black

¡Enlázanos!