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El niño que leía el TBO

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Hoy os quiero contar la historia de un niño peculiar, un joven de pueblo que se divertía los fines de semana leyendo los míticos TBO. Los descubrió en una papelería de su barrio entre los HOLA! Y los Supertele. Una vez le echó el guante a uno, no pudo dejar de buscar estas revistas siempre que pasaba por un puesto de diarios. Sencillamente le encantaba leer, y esas viñetas dejaban volar tanto su imaginación que en más de una ocasión se había visto poniendo en práctica algún invento del profesor Franz de Copenhague.

Era la época en la que el chaval alucinaba con sus amiguetes compartiendo los álbumes de Mortadelo, coleccionando las “revistas juveniles” de  Bruguera y compraba compulsivamente cromos de la liga. Pero también la época en la que se juntaba con sus compañeros a darse tortas en el nuevo, nuevísimo, Street Fighter II de Super Nintendo o grababa con un discman las canciones del Sonic. El jugador que sabía hacer hadokens (o kames, para los niños de la época) era el rey del barrio. Para este chaval la perfección era un bocata de Nocilla, su TBO y la tarde por delante. Eran tiempos sencillos.

Entre los Mortadelo, los TBO clásicos o los Al Ataque! encontraba historietas más modernas, incluso unas muy curiosas que caricaturizaban los estrenos de cine más famosos de la época. El niño alucinó con los dibujos de un Terminator humorístico y de un Robocop que se cachondeaba de los malotes. Era todo un espectáculo a todo color. Además difería muchísimo de otras historietas, ¡estaba muy bien dibujado!
 

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A veces venía amiguetes a casa del chaval a jugar a la consola o sencillamente a merendar. Una tarde muy especial (visto desde la perspectiva que da el tiempo) apareció en la pandilla uno de los niños mayores del barrio. Conocido de muchos pero amigo de nadie, un tipo peculiar, vamos. No sabía bien porqué pero nuestro protagonista le enseñó uno de esos TBO que tanto le gustaban, incluso le indicó la sección por la que siempre abría la revista en primer lugar, las historietas de cine.

 -       Bah! Yo tengo unos tebeos que son como esos, pero incluso mejor dibujados. Pero eso es para niños, yo no los quiero. Si vienes a casa te los puedes llevar.

Se le iluminaron los ojos. Ojalá fuera la parodia de Indiana Jones, le había encantado la película pero no había visto su versión en tebeo y era taaaaan genial. No podía esperar para ir a casa del “amigo” a por esos tebeos. La tarde llegaba a su fin y consiguió que le dejaran acompañar al chaval grandote a su casa. Pero no vuelvas tarde que oscurece! Fue el aviso de su madre.

Pero lo que le enseñó su amigo no eran Mortadelos, ni eran TBO, ni mucho menos eran esas parodias de cine que tanto le gustaban. Eran 3 revistas que las editaba algo llamado Forum y la verdad, la cara del niño cuando volvía a casa reflejaba decepción. En la cabecera de los tebeos no aparecía la familia Ulises, no salía Mortadelo ni Filemón, ni siquiera Zipi y Zape, que aunque no los aguantaba, hubieran sido algo digno. No, en la cabecera de esas revistas se leía algo como Los Vengadores y en otra aparecía un señor en mallas con un escudo y ponía en grande El Capitán América. Bueno, al menos eran gratis, y tendría para leer algo nuevo.

Pero el tercero de esos cómics era diferente, la portada era casi en su totalidad azul, con un recuadro amarillo en el centro desde el que saltaba un tipo disparando una especie de tela por las muñecas. Amazing Spider-Man se leía resaltado en amarillo en la parte superior de la portada, debajo y más grande aún se leía Spiderman, El Hombre Araña.  ¿Pero esto qué es? Pedazo ojos que tiene en la máscara, ¡parece que salte hacia mí! El niño se quedó anonadado con esa portada.

Cuando llegó a casa ni saludó, se fue rápidamente a su habitación y se tumbó en la cama con los tres cómics abiertos. La noche ya era cerrada en la calle, pero en la habitación del chaval la luz del flexo iluminaba el nuevo mundo que se había abierto ante él. Si os digo la verdad del cómic de los Vengadores y del Capi ni se acuerda, no sabría deciros si era un número en el que luchaban contra Cráneo Rojo o si era un especial de verano. Pero el número de Spider-Man se quedó grabado para siempre en su joven mente.

Aún se acuerda de que era un número en el que aparecía El Lagarto, un bicho enorme, verde, con una cola peligrosísima y dientes como espadas. Spider-Man era un chico joven que empezaba su historia de la mano de una pelirroja tremenda en una fiesta de cumpleaños de un niño. De repente se liaba parda y resulta que el lagarto era el padre del cumpleañero y aparecía Spidey y se peleaban y se hería al niño y se salvaba a la madre y el niño quería venganza y salía en skate por la ciudad y se liaban a tortas en las cloacas y, y… buf! Que diferente era esto de las historias de los superagentes de la TIA.
 

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¿Pero esto qué era? No tenía el humor absurdo de los tebeos que solía leer, era pura acción, mucho drama y personajes geniales. ¡Además de que estaba muy bien dibujado! El niño no tenía ni idea de quién era Mark Bagley, ni quién eran los que aparecían nombrados en los créditos del tebeo. Sólo sabía que aquello era una pasada, y que se suponía que aquello iba a seguir. ¡No podía acabar así la historia! Además, en la portada salía un número. Todo lo que había leído antes eran historietas que empezaban y acababan en unas pocas páginas, esto era totalmente diferente.

Fue un flechazo, a partir de esa noche de verano no volvió a pedir ningún TBO en la papelería del barrio, ahora corría cada semana de librería en librería pidiendo casi a gritos si tenían un tebeo de Spider-Man. Descubrió gracias a ese chaval mayor que existía el cómic superheroico americano y lo más importante, que Spider-Man era un personaje genial.

Mucho tiempo después repasó el cómic de nuevo y se dio cuenta de detalles interesantes, como que ese numero tenia un cliffhanger brutal presentando a los padres perdidos de Peter en su última viñeta. Incluso vio un artículo que daba inicio al cómic. Spidey cumple 30 años rezaba el titular.

Por eso tengo el Spider-Man número 292 de Forum en una bolsita acid-free en una posición privilegiada de mi biblioteca comiquera y lo saco una vez al año para releer la aventura que me descubrió al héroe más grande de todos los tiempos.

Parece increíble pero ya han pasado 20 años desde que aquel chaval me regalara el cómic de Spider-Man. Ya hace más de dos decenios que sigo con auténtica afición las aventuras y desventuras de Peter Parker cada mes, indignándome por sus historias flojas y alucinando con sus obras de arte… y sí, aún juego a Street Fighter.
 

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Este cómic cambió muchas cosas para el niño que leía el TBO.

 

 

 

Comentarios

Historias tan majas como esta de un aficionado a los comics son las que creo que cada vez se dan menos, todo sea porque los comics parecen haberse convertido en un objeto de lujo, cuando antes eran populares.

Ay, estos hilos nostálgicos...

Creo que buena parte de la juventud española de los 80 y principios de los 90 (y de los 70, supongo) tuvimos unos acercamientos a los comics Marvel de manera similar. Nuestros primeros pinitos fueron en el tebeo español, pero una vez conocimos comics mas lejanos a nuestras fronteras, los vivimos con mas pasión y los devorábamos con mas ansias. En mi corazón siempre habrá hueco para el Jabato y el Capitán Trueno, los cuales prácticamente me enseñaron a leer, pero una vez pruebas Marvel...

Hace unos años me acerque a un comic de Zipi y Zape y no los reconocía. Los dibujos serían mas modernos, pero no tenían el encanto de tiempos pasados, la inocencia, la gracia y el buen hacer de Escobar en sus tiempos de mas auge. Y para colmo, la mayoría de revistas importantes o de personajes de relevancia del tebeo español han desaparecido o tienen un recorrido pésimo a día de hoy

Tengo la sensación de que las nuevas generaciones de lectores de comics no conocen casi ningún tebeo español. Que Carpanta,Super Lopez, el Guerrero del Antifaz o Roberto Alcázar y Pedrín acabaran en el olvido. Y es una pena, porque muchos de esos comics semi-olvidados atesoraban una calidad mayuscula

"y sí, aún juego a Street Fighter."

Y yo, y yo. Supongo que será el factor nostalgia de unos tiempos mas sencillos y no tan vicioso como hoy en día, pero que bien me lo paso jugando a los clasicos juegos de lucha o los Beat 'em Up de principios de los 90. Que vuelva la Megadrive y las salas recreativas, leñe

Me ha encantado. Como aficionados a los comics de superheroes, es muy bonito el momento en el que uno va conociendo a los personajes y el universo que lo rodea.
Me recuerda cuando en mi kiosko habitual no habia llegado el Spiderman. Ya me habia quedado sin el Spiderman con anterioridad. Para que no pasara otra vez me fui de barrio en barrio y de kiosko en kiosko a la busqueda del tebeo perdido. No solo encontre el Spiderman en cuestion sino que me encontre con todo tipo de tebeos que no llegaban al kiosko. de mi barrio.

Como todo niño, de Spiderman me atrajeron sus fantásticos poderes, pero más adelante, uno de los principales motivos por el que decidí seguirlo tuvo nombre propio: Gwen Stacy.

Tebeos españoles hace mucho que no leo. De pequeño devoré tomos enteros de Mortadelo y Filemón, el Botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, Zipi y Zape, Carpanta, la Familia Cebolleta (ese abuelo! :-D), 13 Rue del Percebe ... Eran otros tiempos.

No jugué jamás a ningún Street Fighter. Mi afición por los videojuegos ha sido más reciente, de una década para acá. Pero sigo manteniendo la esperanza de jugar, algún día, el juego de Spiderman definitivo.

Gran post, by the way.

Este post es una gran manera de resumir, de una manera u otra, los sentimientos de muchos de aquí. Yo empecé a leer Spiderman muchos años después de lo que se cuenta aquí, y aún así me siento identificado.

@Salvador
Depende de para qué consola lo prefieras, pero yo, por ahora, aún no he encontrado un juego de Spiderman que supere al Spiderman 2 de la Game Boy Advance.

"Depende de para qué consola lo prefieras, pero yo, por ahora, aún no he encontrado un juego de Spiderman que supere al Spiderman 2 de la Game Boy Advance."

A mí me gustaría para Spidey un juego de la calidad de los Batman de Rocksteady.

Esto me recuerda cuando leí mi primer cómic de Spider-Man: Tormento Parte 2. No tenía ni idea de cómo había empezado la historia, y durante mucho tiempo (casi una década) no tuve ni idea de cómo iba a terminar. Pero sí sabía una cosa: Spider-Man era un personaje fantástico que, por alguna extraña razón, había logrado cautivarme más que cualquier otro superhéroe.

Por cierto, esa imagen del Street Fighter me hizo recordar cuando iba a jugar videojuegos a la casa de un amigo. Jugábamos al Super Nintendo y al Indiana Jones and the Fate of Atlantis que tenía instalado en una 486 y que me encantaba.

Aun recuerdo el primer comic del aracnido que lei, fue uno de John Byrne el regreso de los seis siniestros parte 2, mi madre lo desecho, pero no importa cuanto tarde lo encontrare de nuevo. Es una promesa

Yo lo que recuerdo vivamente es la ilusión de ver una nueva portada de Spidey en el cristal/escaparate del quiosco, y la emoción de pensar qué nuevas maravillas incluíría en sus páginas. Lo compraba y ni lo abría hasta llegar a casa para leerlo tranquilamente, evitando los "spoilers" de hojear las páginas :-)

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