1985. LA CONSPIRACIÓN QUE ALUMBRÓ A FACTOR-X

Es primavera de 1985. Bob Layton comenta con el dibujante Jackson Guice la posibilidad de trabajar juntos en un nuevo título. Ambos son fans irredentos de la prehistórica Patrulla-X. Si el grupo surgido del Giant-Size X-Men 1 es la segunda generación de mutantes y los Nuevos Mutantes son la tercera, ¿por qué no van a tener colección los veteranos de la primera generación?, se preguntan. Acto seguido, redactan una propuesta orgullosamente retro en la que los primeros alumnos de Xavier se reúnen para viajar por todo el mundo, ayudar a mutantes buenos y pelear contra mutantes malos. La proposición llega a la mesa de Jim Shooter, quien tiene un excelente concepto de Layton a raíz de su trabajo en Iron Man y en las dos miniseries protagonizadas por Hércules. Años después de rechazar una idea similar de Mark Gruenwald, el director editorial cree que las cosas han cambiado. Ahora se prepara otro título más con supergrupo, en esta ocasión, dedicado a una sucursal en California de los Vengadores. Mientras dos colecciones dedicadas a los Vengadores puedan funcionar, el mercado acogerá con expectación una tercera dedicada a los mutantes.

 

-Bueno, ¿Cuando podéis empezar? -pregunta.

-Ya -dice Layton.

 

Al poco tiempo, Claremont se entera de la existencia del proyecto, de cuyo planteamiento abomina enseguida. No le interesa la prehistórica Patrulla-X y no le importa que utilicen a personajes que en realidad nunca han tenido mucho que ver con su obra, como el Hombre de Hielo, la Bestia o el Ángel. Lo que le molesta son los objetivos. Hasta ahora, los viejos alumnos de Xavier eran los amigos del instituto, dispersos aquí y allá, que, ocasionalmente, se reunían para contarse batallitas. Distinto es si se les agrupa con el objetivo de crear otro título parecido a Uncanny X-Men o The New Mutants, un título con una “X” muy grande en portada. Claremont no quiere más colecciones mutantes. No mientras él no pueda escribirlas todas. Pero es que, además, Layton está empeñados en llevarse a uno de sus chicos. En el UXM 201 (I 86), el mismo número en el que nace Nathan Christopher Summers, su primer hijo, Cíclope pierde el liderazgo en combate contra Tormenta. Abatido y confuso, el hombre-X por excelencia abandona la Patrulla para irse a vivir con su esposa. Venga, ¿no es esto lo que queríais? Pues todo vuestro y dejadme en paz. Es una situación en línea con la imprevisibilidad habitual de la strip que podría haber tenido lugar con o sin la existencia del nuevo proyecto, pero viene condicionada por ésta.

Una vez conseguido a Cíclope, Layton no tiene demasiados problemas para completar su X-Factor, nombre elegido para la colección que recuerda el factor-x genético que produce las mutaciones. La Bestia, el Hombre de Hielo y el Ángel languidecen en un título de segunda fila, The New Defenders. A pesar de seguir saliendo a la calle, se trata de una serie muerta largo tiempo atrás cuyo cierre no molestará a nadie. En Marvel aprovechan las Secret Wars II para cancelarla. Cuatro de los cinco primeros estudiantes de la Escuela del Profesor Xavier para Jóvenes Talentos están dispuestos para la Gran Reunión, pero hace falta un quinto, una figura femenina que sustituya a la insustituible Jean Grey. Porque Jean es fiambre, kaputt, pasto de los gusanos selenitas, pasto glorioso pero pasto al fin y al cabo. Hay, por supuesto, dos Jean Greys de pega: Madelyne Pryor y Rachel. Ésta última es colocada por Claremont en una circunstancia difícil de manejar por nadie que no sea él mismo. En el UXM 199, Rachel reclama un resto de poder de su madre, oculto en una matriz energética shi’ar. Es ahora una nueva Fénix, heredera de la primera. Los lectores, sin embargo, cual Hamlets huérfanos de rey muerto, están obsesionados con la original y piden una y otra vez su retorno. La carta de uno de ellos, publicada en el correo del UXM 143, decía así a raíz de la muerte del personaje: “Tengo la colección completa de La Patrulla-X. Mi primer número fue el 37… pero el 138 es el último. Durante los dos últimos años (desde el 113) he visto como la serie degenera. Decidí dejarla durante la saga del Club Fuego Infernal, pero me dominaron mis sentimientos y una vaga esperanza de que las cosas mejorasen. Durante la saga de Fénix Oscura volví a pensar en dejarla… No puedo seguir, ni siquiera por mantener mi colección completa… hasta que las cosas cambien, habéis perdido un lector”.

 

Años después, ese mismo lector, llamado Kurt Busiek, trabaja como editor asistente de Marvel Age. Es invierno de 1983. La llegada de Madelyne ha puesto en boca de todo el mundo la posible resurrección de Fénix. Entre los especuladores, Roger Stern y el mismo Busiek:

-Es un truco. Chris no va a resucitarla -asegura Stern -Shooter no le dejará. Saldrá de nuevo con el rollo del genocidio cósmico.

-No sé, ha pasado ya mucho tiempo.

-Oye, si tú fueras guionista de la Patrulla-X, ¿como harías para resucitar a Fénix?

-Fácil. Si el problema es que Fénix es una asesina en serie, busquemos una forma de evitarlo. El plan original era hacer una especie de exorcismo, que Fénix dejara de existir y Jean se convirtiera en una chica normal, ¿verdad? Pues lo que hay que hacer es retomar esa idea. Que Jean y Fénix sean dos seres diferentes, pero no de forma metafórica. Debe ser algo real. En un momento dado, Fénix se habría hecho pasar por ella. Jean estaría desde entonces en animación suspendida. ¿Ves que fácil?

-¿Y qué momento sería ése, antes de convertirse en Fénix Oscura?

-No. Tiene que ser más atrás. Diablos, en el mismo momento en que aparece Fénix. Así se justificaría que la Jean de los años sesenta tenga un carácter mucho más dulce que el de Fénix.

-Byrne dice siempre que esa no era Jean Grey.

-Pues tiene razón. Era Fénix.

Diseños aparecidos en Marvel Age 33

Un mes más tarde aparece el UXM 175, en el que se desmiente que Madelyne sea Fénix resucitada. El asunto se olvida por un tiempo. Dos años después nace el proyecto de X-Factor. Stern comenta la idea de Busiek con John Byrne, y éste a su vez lo hace con Layton, que ya tiene pensado un argumento similar para el X-Factor 12, aunque, ¡¿qué diablos?! Lancemos la colección con un acontecimiento de esta envergadura. Todos juntos, apoyados por Mike Carlin, futuro editor de X-Factor, y Mark Gruenwald, actual editor de The Avengers y The Fantastic Four, se plantan en el despacho de Shooter, que encuentra el razonamiento irreprochable. Nadie va a desobedecer su orden. Fénix sigue muerta y culpable. La Chica Maravillosa, que en realidad permanecía recuperándose de sus heridas desde el UXM 101, será traída de vuelta limpia de polvo y paja. Lista para vender muchos cómics.

-Sois geniales, chicos. Esto va a ser mejor que la muerte de Jean, mejor que la muerte de Elektra, mejor que la venida de Galactus. Y, por lo menos, tan bueno como mis Secret Wars.

 

Pasan dos días. Layton se acerca a Busiek y le dice:

 

-¡Ey, tenemos a Jean Grey de vuelta para X-Factor… y oí que tenía que agradecértelo!

-¿Uh?

 

En los meses de preparación de la serie, la resurrección se lleva en la más absoluta oscuridad de cara a los lectores. Desde el Marvel Age 30 (IX 85), Busiek anuncia la existencia del grupo y reta a los fans a que averigüen quién será el quinto miembro. Muchas de las respuestas identifican a Rachel o a Madelyne; algunos despistados piensan en Mantis, Pícara, Tormenta, Lobezno o Franklyn Richards. Quién más se acerca propone a Fénix. Sólo un lector acierta de pleno. En el bullpen sin embargo no hay secretos. El regreso de la Chica Maravillosa es el tema de moda. La noticia llega pronto a oídos de Ann Nocenti. Al día siguiente, queda para comer con Claremont y Barry Smith. Tienen que hablar de la segunda parte de Muerte viva, pero la conversación acaba desviándose.

 

-He estado con Bob Layton. Me ha comentado que ya han elegido un quinto miembro para X-Factor. Adivina quien.

-No sé. ¿quién?

-Van a hacer algo radical. Chris, van a resucitar a Jean Grey.

-Venga ya.

-Te lo juro.

-No son tan torpes.

-Lo son.

-¿Shooter lo aprueba?

-Shooter está encantado.

-¿Pero quién coño se cree que es?

-Chris, es el director editorial.

-¡Y yo soy el autor más importante de Marvel! Sin mí no son nada. Mierda, acaban de joderme la serie sin remedio. -Claremont se dirige a la barra-. Camarero, quiero un teléfono. -Se lo traen. Empieza a marcar. Cuelga.

-¿Qué pasa? -pregunta Nocenti-. ¿A quien llamas?

-A Shooter. Pero con el cambio de oficinas no me acuerdo de la extensión.

-Es viernes y son las seis, Chris. Han cerrado ya. Y mejor que no le digas a Shooter algo de lo que puedas arrepentirte el lunes.

Claremont se marcha a casa. Pasa el fin de semana preparando una propuesta alternativa. Una forma de que X-Factor tenga quinto miembro sin necesidad de resucitar a Jean. El lunes a media mañana consigue hablar con Shooter.

-Gracias, Chris. Aprecio tus esfuerzos. Pero la decisión está tomada. No es nada personal, lo sabes. Teníamos un problema y lo hemos resuelto. Una simple cuestión de marketing. Y, ¿sabes lo que te digo? La culpa la tienes tú, por escribir personajes inolvidables. En los últimos cinco años no he podido hacer una aparición pública en la que no me pregunten si vamos a resucitar a Fénix. A ti te pasa exactamente lo mismo, no me lo niegues ahora. ¿Por qué si no te has sacado dos Jean Greys de la manga, Madelyne y Rachel? Pues qué quieres que te diga, estoy harto. Voy a darles lo que quieren.

-El secreto está en no contentarles nunca, Jim. Creí que tú lo sabrías.

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