1985. DIFÍCIL DESPERTAR

Chris Claremont, Ann Nocenti y John Romita Jr., en una fotografía perteneciente al blog de Jim Shooter

Es verano de 1985. Como cualquier verano de los últimos cuatro años, Chris Claremont asiste a la San Diego ComicCon. De todos los invitados, es el único guionista cuya sesión de firmas congrega a multitudes numéricamente superiores a las que se acercan a conocer a Frank Miller o a conseguir un dibujo de John Byrne. Éstos le envidian que sea el que más chicas atraiga a la feria. Los dossiers de prensa dedicados a Claremont, escritos por su mujer, contabilizan orgullosos el inmenso número de palabras que el Patriarca Mutante puede introducir en un cómic. Mientras otros presumen de grandes dibujos, él lo hace de una prosa sin competencia en el medio. “Con todos ustedes, señoras y señores, el autor de la Patrulla-X”. Nada de “el guionista”: el autor. El único de la Marvel de Jim Shooter al que se le permite hacer gala de ese título. Sigue un minuto de aplausos. Después, Claremont, que viste como un explorador africano, demuestra ser un conversador inagotable. Habla de la colección, de los próximos proyectos, de Lobezno, de Tormenta, de los bebés-X. Saca el anecdotario. Alaba a sus chicos, Weezie, la mejor amiga, la más divertida, la más grande editora, ahora también excepcional guionista; Ann, maravillosa Ann; Glynis Wein, considerada la mejor colorista del medio ¿por qué si no iba a estar con nosotros? Sólo trabajo con los grandes; Tom Orzechowski, de igual manera, el mejor rotulista de la industria, capaz de colocar interminables parrafadas en el lugar apropiado. Claremont ha cedido a Tom parte de sus incentivos como escritor del cómic más vendido de América, un gesto que nadie antes ha hecho por un rotulista. No quiere que ningún otro escriba sus palabras. Salen las preguntas sobre los dibujantes. Uncanny X-Men es la Escuela de Jóvenes Talentos. En sus aulas se han graduado John Byrne, Paul Smith, Arthur Adams, John Romita Jr. Quien dibuje los guiones de Claremont sabe que su trabajo, lejos de quedar en segunda fila, saldrá reforzado y listo para otras colecciones en las que los argumentos apoyen lo visual sobre lo escrito. Algunos, como Alan Davis, sienten que la responsabilidad es demasiada. Davis es el británico que, durante años, ha dibujado el serial del Capitán Britania para la Marvel inglesa. En los últimos meses, Claremont le ha ofrecido varias veces la posibilidad de dibujar Uncanny. Davis se ha negado siempre, no porque no quiera, sino porque tiene miedo, miedo a no estar a la altura, a no saber dibujar un montón de cosas. “Si te ocupas de Uncanny X-Men van a estar comparando tu trabajo con el de John Byrne, y no quiero pasar por eso”, dice. Prefiere el más discreto escaparate que supone Batman and the Outsiders, en DC. Cada día, sin embargo, se repite a sí mismo: “Dios, ¿qué he hecho?, ahora podría estar dibujando a la Patrulla-X”

 

Sigue la charla. Claremont prefiere no hablar de Byrne, aunque gran parte de las cuestiones trate sobre su relación profesional. Como mucho, los que quieran buscar segundas intenciones a sus palabras encuentran una cierta amargura. El secreto para hacer guiones épicos, revela, es trabajar siempre con un fondo musical majestuoso. Wagner me ayudó mucho en la aventura de Asgard, bromea. Si le preguntan por su hombre-X favorito, contesta, invariablemente, que los quiere a todos por igual. Son como mis hijos, dice el orgulloso Patriarca Mutante. Han sido parte de mi vida durante un tercio de ella. Me duele no tener suficientes viñetas para todos. Me gustaría que vivieran felices, que crecieran, se casaran y tuvieran dos hijos, dos coches y dos casas. Pero no puedo hacerlo. Tengo que ponerlos en todas esas situaciones desagradables y espantosas. ¿Qué hay de los misterios que va olvidándose de resolver? ¿Qué ha sido de la isla de Magneto? ¿y del parentesco de Rondador y Mística? ¿y del Acta de Registro Mutante?, bombardea algún fan ansioso. Bueno, la verdad es que tengo apuntadas casi todas esas cosas, espero no haber perdido el cuaderno. ¡No!, es broma. Sí, es verdad que me gusta alargar algunas situaciones, pero prometo resolverlas. Quiero ir poco a poco. Si lo contara todo y lo resolviera todo, sonríe Claremont, ya no habría nada que os interesara de la serie. Y no pienso quedarme en el paro. Señor Claremont, ¿que cómics lee habitualmente?, interroga siempre alguien. Nexus, Jon Sable, Love and Rockets, Cerebus, Power Pack, Thor, American Flagg!, Swamp Thing, cosas así, responde. Mucho cómic independiente, la renovada Cosa del Pantano a cargo del inglés que hiciera aquel excepcional trabajo con el Capitán Britania y que ahora incorpora algunos de los hallazgos estilísticos de Claremont a su forma de escribir y dos colecciones de la Casa de las Ideas: un cómic escrito por su colaboradora más fiel y otro del marido de ésta. Ni un título Marvel más. Al fin y al cabo, ¿qué puede ser mejor que Uncanny X-Men o The New Mutants? Y la eterna pregunta: ¿Va a volver Fénix?. Una sonrisa, un Quién sabe, bastan. Él sabe que NO va a volver. Su muerte es lo mejor que le ha pasado nunca. Jean Grey vivirá por encima de su cadáver. En Marvel lo saben.

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